Ante una Sala de Grandes Juicios colmada de cronistas, periodistas, funcionarios de Asistencia a la Víctima, Comisión de Familiares Contra la Impunidad; más la presencia de la ex senadora Sonia Escudero, el diputado Claudio del Pla; como así también Gustavo Peñalva, padre de Lujan, diferentes agrupaciones y amigos de la madre de la víctima, se escucharon los alegatos de fiscalía y querella hasta la confección de esta crónica.

SALTA. 06-06. HS. 16:00. Arrancó su alegato el fiscal Ramiro Ramos Ossorio con una prolija y pormenorizada crónica de los acontecimientos, donde dio cuenta del móvil del homicidio, la mecánica del crimen y todo lo concerniente a la plataforma fáctica, desde la cual señaló a Mario Federico Condori como el autor material del asesinato de la joven Cintia Fernández.

En su extensa alocución el representante del Ministerio Público explicó los pormenores que llevaron al imputado a terminar con la vida de la víctima, motivado por un impulso de celos incontrolables, los cuales se materializaron cuando Cintia había decidido que la relación de «noviazgo» pasaría a ser una relación de «amistad».

Por su parte Ramos Ossorio argumentó que Condori viéndose en una situación desfavorable en el terreno sentimental y que Cintia solo lo consideraba un amigo, fue que llegó aquella fatídica noche y notó que la joven había mantenido contacto vía chat en su notebook, en primer lugar, con el señor José Carranza y más tarde con Diego Alderete. Cabe recordar que Alderete testificó pretéritamente.

Al notar el tenor de los mensajes en esos diálogos, Condori cayó en cuenta de que la joven había tenido relaciones con, por lo menos uno de esos sujetos, lo que motivó una ira incontrolable, golpeándola en la cabeza y produciéndole una grave lesión en un hueso ubicado debajo de la oreja. Con un par de puñetazos más la victima perdió la vertical y cayó al suelo.

Condori la arrastró y Cintia intentó agarrarse de la bisagra de la puerta a 60 cm. del piso, donde dejó estampados tres dedos. Luego la ahogó con un almohadón. Ese es el momento fatal en que la víctima fallece.

Posterior a ello, Condori sacó la llave de Cintia de entre sus pertenencias, salió hasta el palier del departamento, subió a su motocicleta y se marchó. Eso se cree que fue el jueves por la noche.

El sábado regresó al domicilio con la inconfesa intención de disfrazar la escena. Para ello lavó el rostro de Cintia, cortó sus muñecas para simular un suicidio. El fiscal en ese punto justificó que los cortes fueron post mortem por las características presentadas. Ademas de que en la escena había un bisturí.

Limpió el dormitorio, colocó inciensos, utilizó desodorante de ambiente e incluso encendió un ventilador. Todo fundamentado por testimonios de vecinos que sintieron los aromas con los que Condori pretendía enmascarar el olor a podredumbre que el cuerpo de la infortunada joven comenzaba a manar.

Finalmente colocó la bolsa en su cabeza y la encintó prolijamente alrededor de su cuello. Reemplazó la llave con un duplicado y salió del departamento.

Con toda la escena armada y la complicidad de quienes ahora están detenidos por falso testimonio, como la oficial Jimena Núñez y Calixto Mamani, iniciaron una maniobra de mancillar la imagen de la víctima.

Por su parte el fiscal lamentó la enorme y evidente complicidad policial, aduciendo que este juicio debería haberse realizado mucho antes y no recién en 2019; desnudando una trama perversa por parte de la Policía e incluso los profesionales de la salud que participaron de la polémica Junta médica, pretendiendo desacreditar el informe forense de la médica que realizó autopsia, la doctora Nieto.

La querella

El doctor Pedro García Castiella, por su parte destacó la oportuna intervención del Tribunal de Impugnación cuando el voto del doctor Abel Fleming, inició el camino que “pondría blanco sobre negro”.

Desde la querella se hizo un doloroso contraste entre la juventud, vitalidad y alegría por vivir de una jovencita llena de logros por venir enfocados en su futura carrera como genetista; con la macabra imagen del final de una vida que se apaga abruptamente, producto de los celos incontrolables de quien está señalado como el único autor del horroroso crimen.

“Nadie quita una vida porque si, tampoco nadie vuelve a la escena del crimen a modificarla. No es habitual que tres testigos se hayan ido a la alcaldía por falso testimonio. Tampoco vi a dos testigos venir a declarar con temor. Testigos que lograron escapar del libreto de encubrimiento”, indicó.

“Esta causa estuvo al borde de la impunidad, pero afortunadamente apareció el voto de Abel Fleming, quien destacó que la valoración de la prueba no es un acto de fe”, enfatizó García Castiella.

La acción civil

En tanto el doctor Pablo Del Pino, parte del equipo querellante de Ana Fernández, hizo un apartado del Artículo 1745, enfocándose en la acción resarcitoria por los daños emocionales y  psicológicos que sufrió la madre de Cintia, ya que la víctima era la única hija y familiar con la que contaba.

Esto trunca toda posibilidad de acompañamiento de una hija para con su madre en la vejez, además del padecimiento de haber presenciado el horroroso hallazgo de su hija en ese estado dantesco. Por todo esto el letrado solicitó una retribución adecuada y justa ante semejante perdida.