Lo dijo Ana Fernández en el marco del debate oral y público por el homicidio de su hija, ocurrido en 2011. La testigo hizo referencia a los permanentes acosos por parte del imputado, aunque admitió que jamás hubo situaciones de violencia de Condori hacia su hija. Después de una extensa declaración hizo una descripción del lugar del crimen. Además hubo referencias a los papeles de Trata de personas, encontrados en el departamento de Parque La Vega. ENTREVISTA CON LA DEFENSA DE CONDORI  

En el inicio de la segunda jornada de juicio por el homicidio de Cintia Fernández, prestó declaración indagatoria su madre, Ana Fernández.

“El 3 de mayo fue el día más duro de mi vida, encontré a mi hija muerta”, comenzó diciendo Ana, en calidad de testigo frente al tribunal que se encuentra juzgando a Mario Federico Condori, único imputado.

“Se está investigando el crimen de mi hija, no su vida privada. El Estado me tendría que haber protegido, recibí ataques personales por parte de la familia Condorí”, enfatizó y continuó diciendo: “me golpearon, me rompieron las costillas. Tuve que pedirle al doctor Germán Garavano que me proporcionara custodia. Desde un primer momento la Policía desvió la investigación y protegieron al imputado”, dijo.

Ante este inicio de declaración tan cargado de emotividad por parte de la señora Ana, la presidenta del tribunal trató de encausar a la declarante con preguntas que apuntaban taxativamente a la descripción del lugar del macabro hallazgo y al doloroso momento en que ella descubre a su hija sin vida.

“Varias veces la llamé pero no me respondía, por lo que decido ir al departamento. Cuando llegué pensé que no habían sacado la basura por el olor. Desenllavó las dos cerraduras y siento que el olor venia de la pieza. Encontré a mi hija en estado de descomposición. Solo atiné a agarrarle sus piecitos y veo que tenía una bolsa en la cabeza. Llamé a mi hermano y le dije: ´se mató Cintia´.

Llame a Condorí y le avisé y él me cortó. Cuando llegó la Policía, primero me asistió Federico Gómez –hijo del abogado René Gómez– y la doctora Yaique. Había más de 100 policías en el departamento. En ese momento Condorí quiso entrar pero un policía lo detuvo en la puerta y escuché que le dijo: “Es mi novia la que está ahí adentro”, a lo que el policía que no lo dejó ingresar y le respondió: “No, vos ya no pertenecés a la Brigada, aquí se está investigando un homicidio”.

Ante la insistencia de la presidenta en intentar posicionar temporalmente a la testigo en el departamento aquella noche, logró obtener más información de la cual surgió el porqué de que su hija usaba medias de diferentes colores. Una costumbre que al parecer Cintia tenía desde niña para con su madre.

“Vi que tenía medias diferentes. Si yo no le ponía las medias, ella se ponía diferentes pares. Tenía una bolsa puesta en la cabeza, encintada, demasiado prolija. Estaba toda edematizada, toda hinchada, tenía puesta una bombachita azul oscura. Estaba boca arriba, con las manos abiertas y una pierna le colgaba de la cama.

Cerca había almohadones impregnados de sangre. Sabanas en el suelo, solo apagué el televisor. No toqué nada. Las puertas estaban sin forzar. Tampoco faltaba nada, no había sido un robo”, reflexionó.

Los cruces con Condorí

Según su relato, en el primer contacto con Condori después del hallazgo, al verlo éste le dijo: “Vos sabias que esto iba a terminar así”.

Inmediatamente relató acerca de las amenazas que habría recibido por parte del único imputado: “Pedazo de hija de puta vos podrás marchar y tener mucha gente pero yo a vos te voy a meter un tiro en la cabeza”, relató.

Por su parte la defensa preguntó si ella había visto alguna actitud violenta de Condori para con su hija, a lo que respondió que “no”, pero si una “actitud controladora, la molestaba por teléfono, ella solo quería ser su amiga”, indicó.

“Cintia le pedía que cada vez que llamara Condori ella la negara, no quería saber nada, eso fue un mes antes. Si llama Federico decíle que no estoy”, relató.

Los papeles de Trata de Personas

Un tema en especial en el que el tribunal comenzó a indagar desde la primera jornada se relaciona a unos papeles que aparecieron en el departamento de Cintia con posterioridad a su muerte, y lo cual tiene su correlato durante la indagatoria a Condori, donde el imputado minimizó el tema aduciendo que solo eran impresiones de sitios webs que daban cuenta de esta temática, por cierto, según Condorí, era algo que le había causado “curiosidad” a Cintia.

“Escuché que le hablaba a mi hija de cosas de Trata de personas. Me parecía que no era recomendable que hablaran de esos temas. Uno de mis hermanos encontró papeles de Trata de personas en el departamento. Luego el doctor Rene Gómez admite que esos papeles eran referentes a un cliente suyo.

Ante esto, uno de los defensores del imputado, el doctor Luna, le solicitó que diera mas detalles en el caso de los papeles de Trata de persona, para que aclare ese punto.

“Si, un caso de una persona de apellido Puig, un hombre acusado de hacer turismo sexual, a quien el doctor Rene Gómez admitió que era su defensor, por eso sabíamos que esos eran papeles referidos a esa temática”, detalló.

El curioso caso del cenicero

Según lo relatado por Ana Fernández, en un momento un comisario de apellido Cardozo, se le acercó y le preguntó si su hija fumaba. Dice recordar claramente que le refirió que en el cenicero había unas 100 colillas de cigarrillos, a lo que le sorprendió ya que sabía que, si Cintia fumaba no lo hacía en presencia de ella. Pero que jamás hubiera pensado que su hija se había fumado 100 cigarrillos.

A preguntas de la defensa que de una estimación de la cantidad de colillas, ya que después mencionó que había unas 300 colillas en ese cenicero. Ante esa estimación reforzó su respuesta agregando que eran los policías los que fumaban. “Todos fumaban”, dijo.

Resulta curioso pero no sorprende que todos los policías se hayan puesto a fumar en el lugar del hallazgo del cadáver y que por ende hayan contaminado de esta manera la escena del crimen. Cabe recordar que las colillas de cigarrillos contienen material genético, por lo que escuchó decir en ese momento que alguien ironizó diciendo que el ADN de todos estaba allí y que las pruebas se deberían realizar a todos los presentes.