Después de una maratónica jornada y de una lectura de requisitoria interminable, promediando el atardecer, se produjo el pedido de la defensa para una declaración testimonial por parte del único imputado.

La pesadilla comenzó el 3 de mayo de 2011 para Ana Fernández, cuando encontró a su hija Cintia sin vida en su departamento de Parque La Vega. La autopsia determinaría luego que la joven falleció por asfixia mecánica el día 28 de abril.

Desde entonces esta madre ha iniciado un quijotesco camino de lucha. Deambuló por juzgados, ministerios y comisarías. Marchó por la Plaza 9 de Julio durante años y años. Hasta que el 13 de mayo de 2019 se produjo lo que parecía imposible: el inicio del juicio oral y público contra Mario Federico Condorí, único imputado por la muerte de su hija.

Primera audiencia

Con la incorporación de los detectores de metal en la puerta de la Sala de Grandes Juicios, comenzó la primera audiencia por el homicidio de Cintia Vanesa Fernández. Como es de costumbre se procedió a la lectura de la requisitoria.

La novedad de importancia se produjo cuando Condori se sentó frente al tribunal para prestar declaración indagatoria después de la maratónica lectura por parte del secretario de esa sala.

“Qué tipo de investigación se hizo o estoy aquí por los medios de comunicación”, dijo Condori frente al tribunal formado por Beatriz Vera, Paola Marocco y Roberto Lezcano. “Les pido por favor consigna policial por las amenazas que recibí por parte de la querella”, solicitó.

A preguntas de la presidenta del tribunal acerca de su relación con la joven, respondió que desde febrero o abril de 2010 que salían. Al momento de ser indagado por la “clase de relación” que tenían, dijo que era una relación normal, con charlas y que compartían actividades pero que “Cintia tenía muchos problemas con su madre”. “Estaba histérica”, enfatizó.

Detectores de metal en la entrada de la Sala de Grandes Juicios. El poder Judicial reforzó las medidas de seguridad y los utiliza a partir de este juicio

Por su parte puntualizó en el hecho de que no podía estar tranquila. “Yo no la podía contener, por eso terminamos y en buenos términos”, indicó. Con esto dejó en claro que fue él quien decidió finalizar con la relación por las razones antes mencionadas.

Con respecto a los mensajes de texto –los cuales eran habituales en aquella época– dijo que la última vez que se comunicó con Cintia fue antes del 1 de mayo. Cree que el 26 o 27 de abril.

Las preguntas del tribunal esta vez fueron dirigidas al año en que fue trasladado a la División Trata de personas, respondiendo que en 2011.

Con respecto al fatídico  día de la aparición de Cintia sin vida, refirió a que Ana Fernández lo llamó por teléfono y le dijo: “Mi hija se mató”.

En ese momento dice haberle solicitado a un hermano que lo llevara al departamento de Cintia, donde ya trabajaba la Policía. Detalló que no quiso ir en su motocicleta porque le hacía frio, por ello un hermano lo llevó. Cuestión que la presidenta del tribunal también solicitó los detalles de ese hecho.

En ese punto se le pidió que respondiera lo que había hecho las horas previas a la llamada de Ana Fernández, a lo que Condorí realizó un detallado y pormenorizado relato que daba cuenta de que aquel día salió a las 14:00 horas de trabajar.

La querella representada por Garcia Castiella durante el exaustivo interrogatorio al que sometió a Condorí

Llegó a su casa, se bañó, luego durmió un rato, posteriormente se levantó y se puso a pintar, para luego bañarse nuevamente, luego de esas actividades domésticas recibiría el llamado. Al momento de enterarse de la funesta noticia dice haberle respondido: “Ana, hace dos semanas que no la veo”.

Por su parte la querella representada por el doctor Pedro García Castiella le preguntó por un compañero de nombre Martin Miguel Flores Saravia perteneciente a la División Homicidios.

Con respecto a la llave del departamento de Cintia, la querella preguntó si es que “Ana Fernández se la había facilitado”, a lo que el imputado respondió negativamente. Inmediatamente vendría una andanada de preguntas por parte de García Castiella:

–¿Usted vio el cadáver de Cintia esa noche?
–No.
–¿Vio si eran personas de la Brigada de investigaciones los que trabajaban allí?
–No.
–¿El lunes 18 fue la última vez que la vio?
–Si.
–¿Cómo podría definir su relación?
–Cordial.
–¿Había un enamoramiento por parte de usted?
–No.
–¿Ella tomaba Rivotril?
–Tomaba 0,5 miligramos. Tomaba cuando se le torcía la quijada, tomaba eso y se tranquilizaba.
–¿Usted es derecho o izquierdo?
–Derecho.

Pasada esa secuencia de la indagatoria la querella refirió al tema de las medias de Cintia. Cabe recordar que durante la etapa de instrucción se conoció el dato de que Cintia usaba medias de distintos colores. Es decir, una de un color y otra de otro color. Con relación a éste aspecto se le recordó al imputado la pregunta: “¿porque había un par desigual entre sus pertenencias?”, tal como la victima solía usarlas. A lo que Condorí respondió desconocer.

Antes de terminar su ronda de preguntas la querella interrogó al imputado acerca de la posibilidad del suicidio, a lo que dijo también desconocer.

La buena memoria de Condori y los papeles de Trata de persona

La presidenta del tribunal tomó la palabra nuevamente y le solicitó a Condorí que le explicara cómo es que recordaba con tanto detalle lo sucedido el 28 de abril de 2011. El imputado dijo recordar puntualmente aquel día porque había una importante reunión con “el jefe”, haciendo referencia a Aldo Saravia y que él era un simple cabo.

Un evento que no se pasó por alto en el debate fue el hallazgo de papeles con información de la División Trata de Personas en el departamento de Cintia, hallados después del deceso de la joven.

Condorí flanqueado por sus defensores, Daniel Luna y Alejandro Eckhardt

“¿Cómo llegaron esos papeles allí?” Preguntó la presidenta del tribunal. Condorí explicó que dichos papeles eran impresiones de portales de Internet, ya que Cintia le había pedido información acerca del tema.

Evidentemente esa respuesta no dejó conforme al tribunal, ya que la víctima era una estudiante de Genética, una carrera que no tienen ninguna vinculación con la actividad de la Trata, por lo que el vocal Roberto Lezcano re-preguntó, pero el imputado respondió de la misma manera, que Cintia le había pedido esa información dando a entender que fue por “simple curiosidad”.

El incidente con Jimena Núñez y los horarios de Condorí

A mitad del interrogatorio apareció el nombre de Jimena Nuñez. Condorí era subalterno de esta oficial de policía, por lo que el imputado debía obedecerle. La querella le refirió un episodio en el cual Condorí se retiró 15 minutos antes de su horario de salida, por lo que recibió una reprimenda por parte de Núñez.

La respuesta del imputado con respecto a un cambio de conducta tan abrupto por solo 15 minutos de haberse retirado antes de tiempo no dejó conforme a la querella, por lo que re- preguntó puntualizando en esa pelea con Núñez; pero Condorí re afirmó su respuesta.

Por su parte el vocal Lezcano hizo referencia a otro incidente con un testigo que durante la etapa de instrucción había tenido una pelea con Condorí. Taxativamente el juez le hizo referencia a que ese testigo afirmaba todo lo opuesto a lo que él había referido con respecto a quiebre de la relación con Cintia,  y que había sido la propia Cintia la que había decidido terminar con la relación, ya que él la “acosaba”, palabra literal que utilizó el vocal.

Condorí mantuvo su postura de que había sido él quien decidió terminar, por no poder “contenerla”, ante la situación emocional que ella estaba atravesando, según el imputado.

Lo que sigue

Se espera que las próximas jornadas sean maratónicas, ya que desfilarán por la Sala de Grandes Juicios unos 90 testigos.

Considerando que el debate oral y público se extenderá hasta el 30 de Mayo y que todos los testigos que fueron citados, a excepción de unos cuantos que no podrán asistir, deberán ser repartidos hasta la fecha estipulada como el final del juicio, momento en que se dará lugar a los alegatos de las partes y la lectura de la sentencia.