Si bien en el debate aún no ha aparecido una prueba contundente que lo señale como el autor del homicidio de Cintia Fernández, ni tampoco una confesión de su parte; se fueron materializando una serie de indicios que parecen haberle trazado una encerrona de la cual, conforme se desarrolla el juicio, todo apuntaría a su persona como el único autor del barbárico suceso.

Hasta el momento no hay una prueba científica como el rastro de ADN en la escena del crimen, ni un testigo que lo haya visto cometer el hecho, pero aparecieron elementos que fueron llevando al único imputado a un auténtico laberinto.

El hecho de que la vecina Makarena Genovese, haya escuchado el estruendoso sonido de la moto de Condori en el palier del edificio y a nadie más ingresando al departamento de Cintia, no es un dato menor. Tomando en cuenta que el marido de esta vecina fue compañero del colegio del imputado y de que lo haya saludado días previos en la entrada del edificio, podría tomarse como uno de los primeros indicios que lo señalan –al menos– cercano a la víctima.

Este matrimonio de vecinos –Ordoñez y Genovese– además dieron cuenta en sus declaraciones de “música fuerte a las tres de la mañana”, “olor a incienso” y el olor nauseabundo cada vez más pestilente, después de que habían visto a Condori ingresando al edificio. Todo en los días en que se calcula que murió Cintia.

Otro factor de vital importancia es sin dudas la presencia de la entrada no forzada y la ausencia total de violencia en el inmueble. Esto lleva por definición a que el autor del hecho era una persona conocida por la víctima. Esto acota notablemente el cerco sobre Mario Federico Condori.

El dia que declaró Condori, enfrenta las preguntas del tribunal y de sus defensores, Luna y Eckhardt

Cabe recordar que el departamento de Cintia no era un permanente desfile de gente, solo Condori entraba y salía del lugar, según dieron cuenta todos los vecinos que declararon. Esto se notó en las audiencias ya que los más cercanos, como el caso del señor Fernando Catacata y la señora Genovese, en sus testimonios no dieron cuenta de otras personas que visitasen asiduamente la vivienda de Cintia, solo mencionaron a Condori.

En el caso de Catacata, vecino y amigo de la víctima, declaró que Condori “la hostigaba y caía a cualquier hora, sin saber si ella lo convocaba”.

Los celulares, las antenas y Puca

La probable complicidad de la ex pareja de Cintia en escena durante la etapa de instrucción perdió fuerza cuando se descartó la conexión del ingeniero Puca al momento del hecho, ya que se encontraba en J.V. Gonzales el día del crimen; y contrariamente a eso las antenas del celular y las celdas lo ubicaron al propio Condori en la zona de cobertura de las antenas de Parque La Vega el día del homicidio.

Otro aspecto que fue complicando al imputado fue el repentino cambio de chips en sus teléfonos celulares. Maniobras que entorpecen el rastreo de la actividad de un teléfono móvil.

De esta situación dio cuenta pormenorizadamente el perito en informática, el licenciado Sánchez, quien examinó los teléfonos del imputado y las pericias interpretativas de las antenas.

Ana Fernandez de espaldas y sus abogados, Garcia Castiella y Del Pino en pleno debate

Un dato fundamental fue que entre SMS y llamados a Cintia, Condorí realizó 3.845 comunicaciones previas al 3 de mayo, día en que aparece sin vida la joven.

En conclusión y sin entrar en un análisis subjetivo, Condori como personal policial conocía perfectamente el funcionamiento de los rastreos y seguimiento de la actividad de un usuario que sea sometido a estas pericias.

Esta situación fue advertida por el tribunal de inmediato ya que las preguntas al perito eran todas referidas a esos aspectos técnicos y como se podría dispersar una búsqueda mediante maniobras de cambios de chips, tal como sucedió en este caso.

La suspicaz actuación de la Policía

De tratarse de un hecho de estas características donde estuviera involucrada una persona que nada tuviera que ver con la Fuerza policial, no podría explicarse la detención de la oficial Jimena Núñez, ni la medida tomada contra Flores Saravia, ni la ampulosa presencia policial en la escena del crimen la noche del hallazgo del cuerpo de la joven.

Ni hablar del silencio de los policías que fueron citados a declarar después de la detención de Núñez, quien está imputada por el delito de falso testimonio debido a sus groseras contradicciones que difieren con lo declarado durante la instrucción.

El juicio ya superó la mitad de su desarrollo y se encamina a su última semana. El día 30 de mayo está programado que finalicen los alegatos y se dará paso a las lectura de la sentencia, momento en que la suerte de Condori ya esté echada.