La jornada número seis del juicio que se sigue contra Mario Federico Condorí estuvo atravesada por un eje fundamental: determinar cómo murió la víctima. A partir de esta premisa se conocieron las probables hipótesis que se manejaron a lo largo de la etapa de instrucción.

Hubo un término que sonó con insistencia durante toda la jornada: “hipoxifilia”, lo cual refiere a la manera de obtener satisfacción sexual a través de la disminución de la respiración durante la actividad sexual, también puede ser realizada por la misma persona o durante la actividad con otra persona.

Esta era una de las hipótesis que manejaban los investigadores cuando la causa aun no tenía visos de llegar a la etapa decisiva a la cual llegó y en la que se encuentra transitando actualmente. A esta hipótesis se le fagocitó la del “suicidio”.

En éste estado de situación se movía la causa en 2015, más precisamente el 30 de octubre, cuando surgió una divergencia entre la médica que había realizado la autopsia, la doctora Beatriz Nieto y lo que opinaba el doctor Ruiz de los Llanos y la Junta médica.

La autopsia

Mientras se exhibían las inquietantes imágenes de la autopsia realizada el 4 de mayo de 2011, en una proyección mediante una notebook en plena sala, la encargada de haberla realizado hizo una descripción de la fotografías. Allí la testigo dio cuenta de una hemorragia en el oído interno, como así también de la data de muerte, la cual refiere a un periodo de entre 5 a 7 días.

También puntualizó en las lesiones localizadas en los hombros de la víctima, las cuales se produjeron por la sujeción –probablemente– de alguien que se subió encima de la víctima y aplicó una fuerte presión con ambas rodillas.

Momento clave cuando declara el doctor Ruiz de los Llanos

En cuanto a las lesiones en la cabeza, Cintia presentaba un golpe en el occipito parietal izquierdo y otro golpe del lado derecho de la cabeza. Ante esto, la querella representada por Pedro García Castiella, preguntó si era posible que estos golpes hayan generado un estado de inconciencia, a lo que Nieto respondió afirmativamente.

Por su parte la querella preguntó si esos golpes podrían haber sucedido con antelación  a la presión sobre los hombros y la posterior colocación de la bolsa en la cabeza; a lo que la testigo explicó que Cintia tendría que haber roto la bolsa como mecanismo de defensa, pero no lo hizo, lo que la llevó a “presumir” que “la causa de muerte fue asfixia por sofocación”, ya estando en estado de inconciencia.

Por su parte la médica completó su hipótesis agregando que en la tráquea había presencia de espuma, esto por la acción de los gases del pulmón, lleva por definición a que Cintia murió por asfixia, es decir que no podía respirar con la bolsa atada a su cuello, la cual cubría toda su cabeza.

Cabe recordar que la víctima fue hallada con una bolsa de plástico en la cabeza, la cual estaba asegurada a su cuello por prolijas vueltas de una cinta adhesiva.

Las divergencias

En tanto el doctor Ruiz de los Llanos, quien declaró después de la doctora Nieto, dio cuenta de la lesión en un hueso llamado “peñasco”, el cual está situado en la parte inferior y lateral del cráneo, es decir debajo del oído. Presuntamente ese golpe fue el que le produjo el estado de inconciencia, ya que lesionó ese huesecillo y produjo una hemorragia interna.

Hasta ese punto llegaron las coincidencias de éste testigo con la doctora Nieto. Lo que siguió a su exposición y alocución fue a desembocar a un solo y único lugar común: “Por el estado de putrefacción no es muy preciso determinar las lesiones después de 5 o 7 días”, manifestó en repetidas veces.

Es allí cuando el debate oral y público encontró la “divergencia” entre los profesionales que examinaron la autopsia a través de un video y las fotografías expuestas en la sexta jornada. La Junta médica que procedió a la tarea de revisar el trabajo de la doctora Nieto fueron: Evelin, Heredia, Giardino y Roseti, este último profesional provienen de la ciudad de Buenos Aires.

Esta “divergencia” generó gran parte del pulso del debate. Tanto la querella como el Ministerio Publico representado por Ramos Ossorio, anclaron sus cuestionamientos en el nivel de observación con el que contaba la doctora Nieto, a diferencia de la Junta médica, la cual no contó con dos factores fundamentales: el tacto y el olfato, por cierto elementos fundamentales que dotan de una ventaja sustancial a lo observado por Nieto, por sobre lo observado –en video y en fotos– por los profesionales de la mencionada Junta médica.

La hipoxifilia

El segundo testigo, el doctor Ruiz de los Llanos, aventuró una hipótesis durante la etapa de instrucción, la cual da cuenta de una práctica sexual, la ya mencionada “asfixia erótica”. Esta hipótesis fue fundamentada por el profesional mediante componentes psicológicos, aduciendo que la señorita Cintia Fernández padecía una especie de “problemas de conducta”, utilizando literalmente términos como “seductora” y “temeraria”.

Estas afirmaciones estaban basadas a su vez en la configuración de una autopsia psicológica, la cual sigue lineamientos referidos a “estados depresivos” y “alterados”; a lo que la querella preguntó qué fue lo que lo llevó a concluir eso. Ruiz de los Llanos respondió que se basaron en “la recepción de materiales, antecedentes, etc.” Y agregó: “eso nos hizo presumir la hipoxifilia”.  “Le doy mucha importancia a los test psicológicos”, agregó.

A esa altura del interrogatorio, García Castiella le hizo alusión al testigo acerca de que un testigo durante la instrucción había referido a que a la víctima “le gustaba que le apretaran el cuello”; a lo que Ruiz de los Llanos respondió que quien había dicho eso había sido “una psicóloga”. Grande fue su sorpresa cuando el querellante le recordó que quien había aportado ese elemento a la causa había sido Puca, la pareja anterior de la víctima.

Ante esto, la querella volvió a arremeter contra el testigo informándolo de que durante esa testimonial el testigo no está obligado a decir verdad, por lo que el dato de Puca podría haber sido falso, y eso, por arrastre podría haber generado un festín de impresiones a la causa.

Cabe señalar que la junta médica no solo vio por video la autopsia, también observaron elementos como la bolsa, la cinta y demás ropa de cama esparcida en la escena, también por video y fotografías digitales.

La bolsa, las uñas y las dudas

La mención de un “artefacto sexual” en la escena volvió a alertar sobre la presencia del acto sexual y la auto-asfixia. Inmediatamente el fiscal insistió en que ese elemento fue hallado en un mueble de la habitación contigua, por lo que su uso en el mencionado acto no es vinculante con esa hipótesis.

Un aspecto coyuntural surgió del estado de las uñas de la víctima y el espesor de la bolsa que cubría su cabeza. La querella planteó el mismo punto que el Ministerio Publico, el cual da cuenta de que Cintia podría haber rasgado el plástico de la bolsa con sus afiladas uñas en los últimos segundos de su vida, lo que comúnmente se produce por un instinto de supervivencia cuando la víctima es expuesta a una situación en la cual le falta el aire.

Al momento de la exposición del doctor Evelin, el testigo que prestó declaración indagatoria después de Ruiz de los Llanos, dijo que habían surgido “dudas” con respecto a que “había divergencias entre suicidio y homicidio”. A preguntas del fiscal de la procedencia de esas “dudas”, el testigo respondió que venían “del Juzgado”.