Con cada precipitación y en menos de veinte minutos la ciudad de Salta se inunda. La situación parece no mejorar, sino todo lo contrario. Algunos detractores de la actual Administración Sáenz le llaman a Salta: “La nueva Venecia”. Esta es la lamentable crónica de un drama de larga data que parece no terminar jamás, siendo una tragedia para la posteridad y un dolor de cabeza para la intendencia.

La entrada a la ciudad de Salta tiene una de las vistas más bellas de la Argentina, la cual cuenta con la particularidad de ser apreciada en su totalidad en un solo cuadro. Este regalo para los ojos tiene una sola razón de ser y obedece a que la ciudad está emplazada dentro de una gigantesca fosa, algo así como una gran hoya. Pero esa belleza guarda un daño colateral. Solo basta una precipitación para que todo quede bajo el agua.

A lo primero que se apunta para mitigar esta auténtica desgracia es la falta de planificación arquitectónica de una ciudad que se fue extendiendo a los “ponchazos”, nunca mejor utilizado el término.

Para entenderlo habría que alejar el foco de observación y mirar desde un ángulo menos contaminado por culpas ideológicas. Es decir, enfocarse en esa ciencia conocida como Urbanismo, la cual encuadra el estudio de la planificación y ordenación de las ciudades y del territorio.

Ahora bien y dicho todo esto, parecía ser que al irse Miguel Isa de la Municipalidad, después de 12 años; los acólitos de Gustavo Sáenz elucubraron dos logros que “Miguel no pudo lograr jamás”: Acabar con los posos e inundaciones. Pues bien, a meses de finalizar su mandato como intendente, Sáenz no ha podido solucionar ninguno de los dos aspectos. Al contrario, parece haber empeorado la situación.

Baches e inundaciones, ese eterno drama

Habría que estar ciego para no ver los esfuerzos que ha hecho la Administración Sáenz para arreglar el casco céntrico y algunos barrios, pero lamentablemente para los automovilistas el logro aún es estéril.

Las calles están destruidas y las lluvias se han convertido en la peor pesadilla de la ciudadanía. El trampolín proselitista de Sáenz, esa intención de dejar a la ciudad de Salta en condiciones medianamente presentables, resultó ser un idilio.

Solo basta escuchar el ruido seco que producen los amortiguadores del automóvil cuando se tiene la mala fortuna de “tragarse” una de estas fosas que anidan apenas a unas cuadras del centro de la ciudad y ni hablar de las periferias.

La avenida Entre Ríos… que Dios se lo pague

Pasar por una de las arterias más transitadas de la ciudad y toparse de lleno con lo que parece ser una ciudad sitiada por las fuerzas de Al Qaeda es una de las obras más inexplicables de la actual administración municipal.

MUY CRITICO realizó un informe de las desventuras que le tocaron en suerte a Marcelo, un especialista en tren delanteros, quien tiene su taller en medio de esta pantagruélica y eterna obra. Marcelo perdió su fuente laboral de un plumazo. Recién cuatro meses después y tras varios problemas de salud por semejante perjuicio y disgustos pudo retomar su actividad.

Con respecto al actual estado de la avenida Entre Ríos y alrededores de Plaza Evita, y ante las últimas lluvias, Marcelo fue consultado otra vez con el solo objetivo de conocer cuáles fueron los resultados de una obra de tal magnitud. La respuesta no sorprende.

“Aquí con las lluvias no se notó mejoría. Ahora, si pensaban que iba a funcionar para la gente de más abajo, es decir, calles Belgrano, Caseros, España… creo que fue peor. O sea, un gasto innecesario. Como sabrás, tantos desagües para que en un par de horas se inunde Salta. Desde que tengo uso de razón nunca se inundó Mitre y Belgrano”.

De esta manera el sueño de Sáenz de llegar al Gran Bourg por obra y gracia de una ciudad sin baches y sin inundaciones parece desvanecerse con cada nubarrón oscuro que asoma en el cielo salteño y amenaza con taparlo todo bajo el agua. No era «moco de pavo» dejar presentable a una de las ciudades más lindas de la Argentina, como pensaron idílicamente los operadores y coaching del actual intendente.

Fotos: Facebook de usuarios salteños