El Tribunal de la Sala VII entendió que Ramón Ángel Chocobar deberá pagar con la pena de prisión perpetua por el homicidio triplemente calificado de Cintia Carmen Tapia. Esto significa, en este país olvidado de Dios, 35 años a la sombra. El barbárico hecho sucedió el 21 de Setiembre de 2017 en el camping El Préstamo del dique Cabra Corral. El condenado tenía pedido de captura por delitos a la propiedad al momento del crimen.

Aquella fatídica primavera, el ahora femicida conocido con el alias de “Ramoncito”, tuvo la intención de abusar sexualmente de la víctima y ante la imposibilidad de consumar ese delito, desplegó su intencionalidad homicida con alevosía, ya que ante la negativa de Cintia, la golpeó con un elemento contundente en una zona vital. Así terminó abrupta y salvajemente la vida de la jovencita.

Solo unas horas más tarde un muchacho que fue a hacer sus necesidades cerca del lugar donde se encontraba el cuerpo sin vida de Cintia advirtió del macabro hallazgo, mientras Ramoncito deambulaba intoxicado por las inmediaciones del lugar, con sus ropas manchadas de sangre.

Ya en el debate oral y público el representante del Ministerio Publico, Ramiro Ramos Ossorio, solicitó la pena de prisión perpetua por el delito de homicidio triplemente calificado, criminis causa, alevosía y femicidio.

«Ramoncito» escucha el alegato de la fiscalía. Solo unas horas mas tarde pasaría a ser un huesped mas en la Unidad Penal de Villa Las Rosas por los proximos 35 años

Por su parte  los jueces María Livia Carabajal, Paola Marocco y Francisco Mascarello entendieron que el pedido del fiscal se ajustaba al delito y le impusieron la pena de prisión perpetua, es decir 35 años de ejecución efectiva. También se hizo lugar a la demanda civil por daños y perjuicios que solicitó la querella por una suma de 1.367.040 pesos.

En tanto la defensora de Chocobar había solicitado que fuera absuelto por inimputabilidad y en forma subsidiaria, con la imposición de la pena de 3 años de ejecución condicional por el delito de homicidio culposo.

Así se cierra otro capítulo de violencia contra mujeres indefensas en una provincia que lidera una estadística tristísima, la de contar con el mayor número de femicidios en el país. Sin dudas los sistemas de control siguen fallando, tanto como los mecanismos de prevención del Estado y ni hablar de los protocolos que la Justicia debe ajustar para este tipo de delitos, ya que éste violento sujeto debía estar en prisión por delitos contra la propiedad.

Esto significa que su captura tardía fue uno de los detonantes del crimen, además de su adicción a las drogas y su altísimo grado de intoxicación al momento del crimen.