Un sujeto encerró a su madre seis días en un cuarto al fondo de su casa y se fue de vacaciones a Brasil. Ante el aberrante hecho ya tomó intervención la Asesoría de Incapaces, de oficio, ante la publicidad de la noticia, la cual ya se había difundido en algunos medios. El abogado Pedro García Castiella es el letrado patrocínate

Muchas veces la realidad supera la ficción y éste parece ser el caso. Por el lapso de seis días un inquietante suceso en la localidad de General Güemes parece haber tomado la forma de la novela de Emma Donoghue, “La habitación”, con la diferencia de que los encerrados en un cobertizo esta vez no fueron una madre y su hijo, sino una anciana de 70 años.

El relato de como sucedió el sórdido episodio, en el cual una anciana quedó literalmente desamparada, encerrada y con su salud en riesgo inminente tras los seis inacabables días en los que la pobre mujer vivió encerrada en una habitación, lo brindó el abogado patrocinanate al programa De buena fuente, con Marcela Jesús.

La entrevista con el abogado patrocinante

Esto sucedió en la ciudad de General Güemes, donde me convocaron unos clientes muy angustiados por una situación. Una señora anciana, una viejita de 70 años, que el hijo se había ido de vacaciones a Brasil, la había dejado encerrada en una habitación que tiene al fondo de la casa. Aparentemente con el solo cuidado de que vaya una persona a llevarle comida y alguna otra a verla una vez por día, pero en un estado verdaderamente preocupante para la edad que tiene.

Ante eso, mis clientes y quien le habla, hemos hecho presentaciones ante la fiscalía y la policía de Güemes. Inmediatamente se dispuso ordenar sacarla a la señora de ahí.

Entonces se procedió a sacar a la señora. Se le hizo revisaciones médicas, la revisó El Cuerpo de Investigaciones Fiscales también para ver cuál era el estado y tenía una avanzadísima micosis o algún grado de hongos o afectaciones en la piel que le cubría el 60% de la espalda y el 50% del frente de su cuerpo. Muy avanzada, según lo que dijeron los médicos, en un estado de descuido, abandono y falta de aseo.

El hecho es que estuvo la señora con estos familiares que la lograron rescatar de éste estado unos 15 días aproximadamente. El hijo aun sabiendo lo que estaba ocurriendo, se quedó en sus vacaciones, creo que las extendió unos diez días más, inclusive. Y cuando regresó, junto a una abogada comenzó a exigir que se la entreguen.

Nosotros hicimos presentaciones ante la fiscalía. Pusimos en conocimiento paso a paso de lo que estaba sucediendo y se dispusieron algunas pocas medidas creo yo –no las conozco a ninguna– porque a ninguna se nos notificó.

Pero el hecho es que cuando regresó el hijo y empezó a exigir, y mis clientes fueron a la fiscalía, se les informó ahí por parte de la auxiliar fiscal que tenían que entregársela si o si a la señora, cosa que a mí me pareció muy  preocupante porque yo solicité en uno de los escritos que se de intervención a la Defensoría de Incapaces, porque la señora no está totalmente lucida, ubicada en tiempo y espacio.

Entonces en éste momento nadie tiene quien hable por ella, quien ejerza sus derechos. Aquí hubiera sido indispensable la intervención de un defensor de incapaces y como vulgarmente se dice: “Dicho y hecho”. Pasaron 10 o 12 días y la señora está internada en el hospital de general Güemes, cuando estaba ya al cuidado de su hijo supuestamente. Está internada con un cuadro, aparentemente de deshidratación y algún otro tipo de problema por el cual la están tratando en el hospital.

Yo creo que acá habría que tomar medidas mucho más urgentes, mucho más serias. Se ofreció una gran cantidad de testigos, vecinos… prácticamente todos los de la cuadra para que aporten a la fiscalía, respecto del trato malo que se le prodigaba, o trato descuidado, desinteresado a la señora por parte de su hijo.

Hoy por hoy esta señora está a la buena de Dios, porque ante su falta de plena lucidez y ejercicio de sus facultades mentales, habiéndosela llevado por parte del hijo, ante el silencio y la inacción de la fiscalía y la policía, hoy por hoy no hay nadie que ejerza sus recursos y su defensa y hoy está de vuelta ya con un cuadro de deshidratación en el hospital de general Güemes, cosa que me resulta bastante triste y preocupante.