Evidentemente para “La Muni” del buen Gustavo Sáenz la ciudad de Salta se termina en los márgenes de la Universidad Nacional de Salta, ya que en breve va a haber un servicio para alquilar botes y chalupas, debido a que cada vez que hay precipitaciones todo parece hundirse como en un tsunami.

SALTA. 04-01. No se sabe a ciencia cierta porque toda el agua de lluvia del mundo termina desembocando en zona norte de la ciudad de Salta. Obviamente desde la construcción de los barrios Mirasoles y Huaico suceden estas desgracias totalmente evitables, ya que con una buena planificación los habitantes de todos los barrios de esa zona de la ciudad no sufrirían estas “desventuras”, por no utilizar un término escatológico, que sería lo que correspondería en este contexto.

Fue el periodista Daniel Gutiérrez quien realizó el móvil para el noticiero de Cablevisión con los pies metidos en el agua hasta las rodillas, desde la castigada Ciudad del Milagro, quien dio cuenta de semejante inundación.

Paradójicamente Ciudad del Milagro, el barrio más castigado por los interminables cortes de agua con los que Aguas del Norte los martiriza impiadosamente, son quienes quedan prácticamente tapados por el agua de las lluvias después de cada precipitación.

Aunque el padecimiento que sufren Castañares, Universitario y Belgrano, ni se compara con lo que les toca en suerte a los pobres ciudadanos de las barriadas lindantes con el lecho de los ríos Vaqueros y Mojotoro. Estos vecinos no tienen la capacidad edilicia como para soportar una sudestada y sus humildes viviendas quedan arruinadas tras una copiosa lluvia como la de los primeros días del año.

Estos barrios olvidados de Dios son: Unión, 17 de Octubre, Juan Pablo II, Juan Manuel de Rosas, entre otros. Es aquí donde la pobreza se hace sentir más que nunca, porque es de sentido común conocer el hecho de que no es lo mismo sufrir una inundación con una casita pobre y desvencijada que sufrirla con una enorme edificación de dos plantas donde vive un ricachón de algún barrio paquete de Salta.

Con todo esto, es perentorio también conocer una realidad innegable, no son solo los pobres de esas barriadas contra los márgenes del rio quienes la pasan mal, los empleados de Ciudad Judicial, Ministerio Publico, más todas las reparticiones que funcionan en ese edificio, tambien sufren estas inundaciones.

Justamente en la puerta de la oficina donde se atiende a las víctimas de violencia familiar y de género, se ha convertido en un verdadero rio. Esa arteria es paralela a la avenida Bolivia y está ubicada a la altura de la UNSA. Llegar hasta allí es una odisea.

Por desgracia para el municipio de la Ciudad de Salta hay otras prioridades tales como destrozar de cuajo la avenida Entre Ríos para realizar una obra fluvial interminable o continuar con una carrera desenfrenada por tapar todos los baches del microcentro antes se las elecciones. Asunto que no era “moco de pavo” como pensaron los operadores de Sáenz cuando se plantearon el desafío del bacheo.

Mientras tanto en zona norte da la sensación de que en cualquier momento pasará el Arca de Noé por la esquina de alguna de estas barriadas que ven consumir sus vidas sufriendo este tipo de desgracias totalmente evitables. De tratarse de una ciudad con autoridades que “planificaran” antes de instalar un barrio para sus amigos en la política, ninguna de estas imagenes existirían.

Video: Facebook Fede D. Altamirano