El exministro de Seguridad de la provincia, Eduardo Sylvester está a punto de ocupar el cargo de fiscal ante la corte de Justicia de Salta tras ser postulado por el ejecutivo. La decisión causó malestar en el seno de la familia de Lujan Peñalva, sobre todo considerando el cargo que ostentaba en ese momento, cuando fueron asesinadas las chicas. Marisa Peñalva lo señaló en su cuenta de Facebook como uno de los “encubridores”.

SALTA. 24-12. “Fue escrachado por mí en un vuelo de Bs. As. a Salta, desafortunadamente no quedó un vídeo”, relata Marisa en su cuenta de Facebook, donde señala a Eduardo Sylvester como uno de los cómplices encubridores que calló y omitió los hechos en aquel aciago y trágico 2012 para esa familia, cuando las chicas aparecieron asesinadas y colgadas de un árbol cerca del barrio San Carlos.

El eje que configuran las suspicacias que sobrevuelan en Ciudad judicial, hacen foco en señalar taxativamente a éste, como otro caso de acceso a la justicia a dedo, mediante la modificación de puntajes.

La situación de Silvester ante la opinión pública no muestra ribetes de trasparencia, ya que las denuncias mediáticas de acomodo son mencionadas en diferentes medios locales, las cuales ubican al ex ministro en un lugar bastante sensible a la hora del análisis de eso llamado “independencia de poderes”, como resultado de que existe un nexo entre el ejecutivo y el judicial mediante este tipo de designaciones.

Efecto escrache

En la época en que Silvester ocupó el cargo de ministro de Seguridad de la provincia apareció un video viral que recorrió el mundo, donde un grupo de sádicos brindaban un curso acelerado de submarino seco, cortesía de la policía de Güemes.

Obviamente que las críticas que señalaban a Salta como la nueva Guantánamo, a Sylvester poco y nada le importaban, pero el caso de Lujan y Yanina lo dejó en un lugar del cual –al día de hoy– no puede desconocer, puntualmente con respecto a aquel “direccionamiento” hacia la perversa hipótesis del pacto suicida.

Según detalla el semanario Cuarto Poder, dicen que la orden de esperar para la designación de Sylvester “hasta que amaine el temporal”, está relacionada directamente con Yanina Nuesh y Luján Peñalba, caso archivado como un supuesto pacto suicida sin demasiadas respuestas pero, hace unos meses, la causa fue reactivada ante la hipótesis de que en realidad se trataría de un doble crimen.

Esto entronca directamente con el escrache sufrido por el juez Pablo Farah y su mujer, días pasados, cuando Marisa los vio en una pizzería de San Lorenzo y los increpó. Se rumora que la designación fue “freezada”, ante el temor de que el flamante fiscal sufriera un escrache en público, aunque Marisa relató que lo hizo pasar un mal momento en aquel viaje a Bs. As.

En cuanto a la responsabilidad de Sylvester en el caso, obedece a ubicarlo en el centro de la escena por el cargo que ostentaba y por lo ocurrido la noche del macabro hallazgo. Se violaron absolutamente todos los protocolos de preservación de la escena del crimen, incluso llegando a permitir el ingreso de funcionarios del ejecutivo al perímetro del hecho.

Por su parte la familia Peñalva inició una lucha quijotesca en busca de la verdad desde que Lujan apareció sin vida y al parecer jamás van a dimitir ante nada ni nadie. Después de la batalla pericial ganada gracias a la colaboración de los expertos de Palm Beach, ahora contrataron a un  joven y talentoso abogado, Pedro Arancibia, quien también trabaja en el crimen impune de Jimena Salas.

Además los Peñalva cuentan con el apoyo de la prensa local; también de las miles de personas que se solidarizaron con la familia mediante las redes, hoy por hoy una de las herramientas comunicacionales más poderosas; la Comisión de Familiares contra la impunidad; la Fundación Cintia Fernández y el público en general que solo quiere conocer la verdad, les caiga en gracia Sylvester, Farah o cualquier otro funcionario judicial o funcionario público.

El caso de Lujan y Yanina pone en el ojo de la tormenta a ese nexo que existe entre los poderes judicial y ejecutivo, y Sylvester siendo ministro de seguridad jamás respondió por las irregularidades en ese caso. Quizás lo haga o quizás se llame al silencio, mientras los Peñalva lo tienen en la mira de las suspicacias y el pueblo espera la verdad.