Lo dijo la madre de Agustín Muñoz, un chico de 18 años que fue FALSAMENTE acusado de violación. Las consecuencias de un final anunciado para una sociedad desquiciada, afecta a la justicia por mano propia y al absoluto desconocimiento de la Ley y su aplicación. La pregunta que queda en el aire ahora es: ¿Quién va a defender a las verdaderas víctimas de abusos?

Y un día tenía que suceder. Una desquiciada iba a realizar una falsa denuncia con consecuencias trágicas. Un jovencito de 18 años se suicidó en Bariloche luego de que una rencorosa adolescente publicara en redes sociales una denuncia por abuso sexual en su contra que resultó ser falsa. Ella misma admitió públicamente que había mentido porque estaba con bronca y enojada.

“Mi hijo fue una víctima de toda esa desidia social que tenemos, como ciudadanos, como adultos”, dijo la pobre madre desconsolada.

“Si queremos construir una sociedad tenemos que construir adultos con herramientas para subsistir a este mundo. Agustín no está, no recibió la contención suficiente para subsistir. Como representante de mi hijo pido, sin echarnos en contra de la lucha real y firme de tantas víctimas de abuso y falta de justicia, que se tome conciencia que es algo muy delicado, que estamos exponiendo a nuestros jóvenes”.

Ya no hay vuelta atrás, Agustín Muñoz está muerto y no había hecho absolutamente nada. Palabras como «empoderar» o «visibilizar» ahora toman un carácter trágico y peligroso, ya que circularon en boca de cuanta persona se sintió con el poder de destruir vidas sin ni siquiera llegar a sede judicial para demostrar la veracidad de esos hechos.

Ahora tienen el cadáver de Agustín y mil interrogantes. ¿Vivimos otra vez en la inquisición? ¿Puede cualquiera tomar una red social de acceso totalmente libre y destruir en minutos la vida de una persona? ¿Dónde quedó la Constitución y las instituciones para protegernos, cuando una sola persona “resentida” tiene más poder que todo eso?

Daños colaterales

Un verdadero problema asoma en el horizonte de esta nueva «moda». ¿Qué va a suceder cuando una mujer realmente sea abusada y nadie le crea por culpa de una desquiciada como esta? ¿Cómo va a saber el Estado si la víctima es víctima o una ridícula que tiene ganas de hacerse «popular»?

Ante esto los padres de Agustín en otro tramo del dramático testimonio relatan lo siguiente: “Estamos acompañados de jóvenes que piden que se termine esta persecución, estos escraches que no sirven contra una persona como es Annie. Porque Agustín tuvo la nobleza de perdonarla. En nombre de todos los jóvenes, les pido encarecidamente que cuidemos a nuestros chicos porque no puede haber un Agustín más”.

La victima: Agustin, solo tenia 18 años cuando fue escrachado por quien despues reconoció haber mentido. Foto: Ambito.com

Una reflexión vergonzosa se desprende de esta locura. En los países que fueron arrasados por tsunamis las redes sociales fueron fundamentales para encontrar personas desaparecidas y para volver a unir familias extraviadas y separadas por la tragedia; mientras en la Argentina se utilizan para perseguir y aniquilar a cualquiera.

Es perfectamente lógico que un país donde la cultura y la educación fueron aniquiladas por gobiernos pretéritos sufra estas tragedias perfectamente evitables.

Una herramienta que se utiliza para buenos fines y que mejora notablemente la comunicación en otros lugares del mundo; en nuestro país se utiliza para matar gente inocente. Es hora de la reflexión y de detener esta locura insana e innecesaria.