El cumulo empírico de pruebas es contundente y concluye una sola realidad: Santiago Maldonado murió ahogado y solo; jamás existió desaparición forzada. El caso se cierra después de la campaña más ridícula, sucia y bochornosa que se pueda haber realizado en los medios de comunicación y redes sociales, impulsada por adictos al kirchnerismo y fanáticos que invadieron las universidades al grito de: “¿Dónde está Maldonado?”  

“Cuando la simplicidad de las cosas es patente sobrevuelan los sinsabores de la especulación espuria. Negarse a ver la realidad es materializar lo absurdo y vivir en la mentira”, dijo el juez de Rawson, Gustavo Lleral, del caso Santiago Maldonado.

El magistrado realizó un exhaustivo dictamen, el cual sintetiza 16 meses de trabajo, desde el momento en que se perdió el rastro de Maldonado, aquel el 1 de agosto hasta la actualidad, cuando quedó científicamente comprobado que el tatuador jamás fue secuestrado y que murió en ese mismo lugar, ahogado.

La resolución del juez

Estos son algunos de los párrafos de la contundente resolución:

“Santiago Andrés Maldonado sucumbió en aquella hondonada de más de dos metros de profundidad, de la que nunca pudo salir. Y allí falleció ahogado, en aquél mismo lugar donde pretendió ocultarse, víctima de un cuadro de asfixia por sumersión coadyuvada por hipotermia”, detalla el dictamen.

“Ha quedado demostrado que hasta su hallazgo el 17 de octubre de 2017, el cuerpo de la víctima permaneció en el mismo lugar en el que murió, inmerso en el hondo pozón de grandes dimensiones, atrapado por la gran cantidad de ramas existentes en el lugar. Así las cosas, ha quedado de plano descartada la sospecha de que los funcionarios de la Gendarmería Nacional Argentina hayan participado de la desaparición y fallecimiento de Santiago Andrés Maldonado. La víctima no fue detenida por aquella fuerza de seguridad ni llevada a lugar alguno aquel 1 de agosto de 2017.  Ningún gendarme tomó contacto físico con Santiago, ninguno lo vio sumergirse en el río Chubut y ninguno lo vio desaparecer en esa hondonada donde lo esperaba la muerte”.

“Ni siquiera los organismos que defienden, sostienen y enarbolan los Derechos Humanos pudieron unirse en pos de un solo objetivo. Cada una de esas asociaciones bregó por lograr su propio interés a costa de la humanidad ofendida, en vez de unirse para dar respuesta a la familia sufriente”.

Ridículos y fanáticos

Parecían una runfla de psicópatas perdidos en el tiempo. “¡Donde esta Maldonado!”, gritaban en cada aula de la Universidad Nacional de Salta, interrumpiendo las clases y envenenando la mente de esos adolescentes que recién están descubriendo que viven en una sociedad enferma.

La facultad más cooptada por estos payasos fue indudablemente la de Humanidades, donde una banda de fanáticos “y fanáticas”, se metían a las aulas y gritaban como enloquecidos preguntando por Maldonado ante el silencio de los jóvenes que solo quieren estudiar y no escuchar sus rebuznos.

¿Que podría esperance de una banda de fanáticos? A quienes lo único que les entra en la cabeza es el hecho de que Cristina Kirchner es la reencarnación de Evita y que todo lo que queda es obra de la perversa derecha y ridiculeces de ese talante.

Por su parte el juez interviniente reflexiona: “Desde los palcos se mencionó tantas veces a Santiago, a quien no se conocía, solo para ganar, en el mejor de los casos, un aplauso. Y ni hablar del desarrollo de una campaña electoral, en la que fue utilizado de manera descarnada para que un ciudadano, errático en sus ideas, emita un voto en consecuencia”.

Solo las oportunas palabras del Su Señoría podrían hacerle justicia a un desatino en el que participaron no solo docentes, sino también estudiantes e incluso alumnos avanzados de altas casas de estudios como la Universidad Nacional de Salta, donde los docentes azuzaban a sus alumnos a impulsar una idea fuerza de que la Argentina había vuelto a las viejas prácticas de la dictadura, es decir a la desaparición forzada de personas.

Mentir, mentir y mentir… ya se la creerán

Las Secretarías de Derechos Humanos de CTERA, UTE Y SUTEBA elaboraron un material Didáctico para ser trabajado en las escuelas sobre la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

Con la idea de envenenarles la mente a todos los niveles educativos es que hasta el momento de la confección de esta nota el sitio ute.org.ar, exhibe el siguiente instructivo:

La Propuesta didácticas consta de tres cuadernillos para nivel Inicial, Primario y Secundario, denominados  “Escuelas por la Vida”, que contienen actividades aúlicas para realizar producciones finales como afiches, murales, Noticias periodísticas, volantes, entre otras.

Se adjuntan los tres cuadernillos: Inicial, Primaria, Secundaria.

Otros que no se iban a perder el festín de la flagrante mentira fueron los editores de Pagina 12, quienes titularon “Sin lugar a dudas sería una desaparición forzada”. Incluso la construcción gramatical es de dudosa pericia sintáctica, ya que dicen no tener dudas pero lo hacen en potencial.

En aquella nota, la cual aún se puede consultar en la red, da cuenta de que “Fernando Machado, el defensor oficial que actúa en el caso de Santiago Maldonado, señala que todo apunta hacia la Gendarmería y destaca que las camionetas fueron lavadas antes del peritaje. Los organismos de derechos humanos convocaron a una marcha para el viernes”, reza la desvencijada investigación.

Finalmente la prueba que echó por tierra con todo intento por fabricar una campaña asqueroso contra el gobierno del errático Mauricio Macri, fue la aparición de tres especialistas en plásticos del INTI y un perito de parte, quienes determinaron que los 12 documentos de prueba sumergidos durante 90 días en agua extraída del río Chubut se encuentran en un estado similar al hallado en el bolsillo de Santiago, con lo que quedó acreditado que el cuerpo del tatuador no fue “plantado”, y permaneció los 78 días en el mismo lugar del río donde lo encontraron.

Caso cerrado

Sin dudas una de las pruebas más concluyentes es el último análisis pericial sobre su DNI, hallado en perfecto estado, lo que atizaba, entre otros planteos de la familia Maldonado, la teoría de que el cuerpo de Santiago había sido plantado.

La sociedad argentina se avergüenza de no poder organizar un “Súper-clásico” pero no siente vergüenza de la utilización de la memoria de un desafortunado joven que fue manoseado de la forma más miserable.

Su muerte fue el instrumento para intentar desestabilizar a un gobierno que es un verdadero tembladeral económico, ya que recibió un país en llamas, sumado a eso, el hecho de mentirle al mundo entero de que en la Argentina, además de los 30 mil desaparecidos, aún siguen desapareciendo personas.

Una banda de fanáticos pueden avasallar con mentiras a una sociedad que está pagando caro los 12 años de populismo en los que vivió durante los gobiernos de los Kirchner, pueden gritar y vociferar preguntando por Maldonado, pero afortunadamente lo que no pueden hacer es ir contra la realidad.

Esa realidad que les acaba de dar otro cachetazo aleccionador: No hubo desaparición de personas y Macri no es Videla. Es el presidente más errático de la historia pero no es un dictador y en la Argentina las personas no desaparecen por orden de la Gendarmería.

La muerte de Santiago Maldonado era la última carta que le quedaba a Cristina Kirchner para sumar puntos a su campaña y su perverso regreso. Después de 16 meses de frenética pesquisa se acabó la mentira. Ahora solo queda preguntarse ¿qué otra flagrante falacia inventarán?
Porque con esta es difícil que se superen.