La última joya de Spike Lee está basada en el libro de memorias Black Klansman, de Ron Stallworth, un detective negro que logra infiltrarse en el Ku Klux Klan. La crítica fue muy favorable con esta “vuelta” del gran director de Malcom X. recibió una mención especial en el Festival de cine de Cannes y elogios para sus protagonistas

¿Un negro infiltrado en el Ku Klux Klan? Parece imposible pero un detective del departamento de policía de Colorado Springs lo hizo en 1979. Se llama Ron Stallworth y logró semejante hazaña gracias a la ayuda de su compañero, Flip Zimmerman, interpretado por Adam Driver –el “hijo” malo de Han Solo en Star Wars– quien es judío.

Ambos detectives conforman un equipo, junto a otros policías, quienes realizan un trabajo de infiltración. Pero ¿cómo sería posible que un negro y un judío lograran incluso hablar con el líder de la organización, el polémico David Duke?

Una “avivada” telefónica de Stallworth lo deja a expensas de un aviso en el diario de Colorado, donde se solicita contactar a quienes deseen ser miembros de la organización de los caballeros blancos del KKK.

Stallworth improvisa la tonada de un blanco sureño –se recomienda verla en idioma original– para luego “corporizar” al candidato a ingresar al “Clan” como su compañero blanco, el detective Flip Zimmerman, quien efectivamente puede hacerlo, ya que no es afroamericano… pero es ¡judío!

Es en este punto donde comienzan a jugar las extraordinarias habilidades de la cámara de Spike Lee, quien ya tiene sobrada experiencia en hacer interactuar a negros con blancos en acidas armonías escénicas, tal como sucede en magnifica “Clockers” y ni hablar de la celebrada Malcolm X.

El relato es sencillamente magnifico, dotado de una ambientación en los 70 dignísima por su austero presupuesto de 15 millones de dólares –recaudó casi 90– y sobre todo las actuaciones de John David Washington y Adam Driver.

La operación encubierta recién se conoció en 2014, cuando se supo –increíblemente– que el detective incluso habló con el líder del KKK por teléfono.

“Obviamente no podía ir a las reuniones. El plan que diseñé es que yo hablaba con él por teléfono y cuando hubiese una reunión en persona, iría un agente blanco. Ese agente era Chuck (no es su nombre real)”,

Valor documental

Los productos de Spike Lee gozan de una configuración de época que entronca con la línea narrativa. En este caso da a conocer la triste y trágica historia de los linchamientos públicos en los EE. UU..

Más de 4.400 afro-estadounidenses fueron linchados en Estados Unidos entre 1877 y 1950, según documentó la Iniciativa para una Justicia Igualitaria. Uno de estos hombres forma parte del relato de un personaje durante el film.

Mientras un orador de color relata como lincharon y castraron a un “acusado” de violar a una mujer blanca; se muestra la iniciación de un miembro del KKK, en este caso para el detective infiltrado, dotando a la historia de ese valor documental que termina mostrando discursos de Donald Trump. Spike Lee siempre provocador.

Foto: Lido Cinema Hamilton