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#VíctorArancibia / Al Profe con cariño

Murió el doctor Víctor Arancibia por complicaciones en su salud. El catedrático deja un enorme vacío en la Facultad de Humanidades, Carrera de Comunicaciones Sociales. Demasiados “huérfanos” en una carrera donde supo formar a cientos de jóvenes y no tan jovenes, quienes encontraron en sus clases la excelencia académica y a un verdadero amigo

@victorsacca

Soy de la primera promoción. Corría el año 2005 cuando conocí a Víctor en la facultad de Comunicaciones Sociales. No tenía bien en claro lo que iba a hacer con mi vida cuando entré a una clase de Introducción a las teorías de la Comunicación. Allí estaba un tipo regordete que se paseaba por todo el frente del “anfi” G400.

Me impactó la calma que tenía para hablar. No era fácil convivir a mis 35 años con los “millenials” y el cerebro absueltamente empotrado en técnicas perimidas de estudio. Pero ver a éste tipo hablando con el micrófono frente a 400 personas era increíble.

Recuerdo que mi forma de escribir era pésima, un poco menos desastrosa que ahora, pero como esos primerizos que pisan un gimnasio el primer día, sentía que no iba a poder producir un texto ni que me inspirara el Mayo Francés o la Gioconda, pero cuan equivocado estaba.

Mi hermana me había preguntado una vez si yo sabía para que servía ir a la universidad. Pues la respuesta fue simple: “Te dan las herramientas para que dejes de ser un boludo”. Genial dije, pero ¿quién podría darme esas herramientas?

Cuando lo vi en la clase de consulta en el box de la doctora Alejandra Cebrelli, solo le pedí una cosa: que me enseñara a escribir, y lo hizo. En cierta ocasión, en una clase de Semiótica audiovisual, había un compañero al lado mío que no paraba de tomar notas, entonces le dije que deje de anotar, que la clase de Victor era para disfrutar. “Es como ir al cine, boludo”, relájate y disfrutá, le dije.

Pasé por media docena de universidades e hice varias carreras y siempre fue un dolor de huevo estudiar, de hecho aún no me recibí y sigo yugando como puedo, pero jamás en mi vida me había sucedido de “disfrutar” de una clase.

Eso era Víctor Arancibia, el tipo que recibe a los “huéspedes” en ese mundo fascinante que es la Universidad Pública. Ese lugar donde te dan las herramientas para que dejes de ser un boludo. Y Víctor me las dio.

Gracias totales Profe querido y espero que al menos estas humildes palabras sirvan de devolución para un tipáso que me regaló la magia del conocimiento, sin ningún tipo de mezquindades, como deberían ser todos los profesores del mundo, justamente en un mundo mezquino, apático y cruel, aparecen estos verdaderos “sensei”, quienes te muestran que el camino que parece duro, muchas veces no lo es tanto… con él fue un placer aprender.