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#NahirGalarza / A sangre fría

La homicida de Fernando Pastorizzo planificó meticulosa y fríamente la muerte de su novio. Tenía conocimientos e instrucción del manejo del arma que utilizó. Llevó a su víctima a una encerrona en medio de la noche y ante la ausencia de testigos le hizo dos disparos, el último para rematarlo mientras lo miraba a los ojos y le apuntaba al pecho. La espeluznante historia de una asesina letal con cara de ángel

Por David Germán Gorriti

Para disparar un revolver 9 milímetros como el que utilizó Nahir Galarza para asesinar a Fernando Pastorizzo se requiere de una fuerza de por lo menos 20 kg., ya que al disparar genera una fuerza de 50 kg.;  mientras que para jalar del gatillo se necesita una fuerza de 3,5 a 4 kg.

El orificio del primer disparo ingresó por la espalda, salió por debajo de la tetilla, siguió su trayectoria y se estrelló en la pared de una vivienda que está ubicada a unos 50 metros de la escena del crimen.

Aun con Fernando debajo de la moto, herido de muerte intentando levantar su mano en señal de defensa, su asesina decidida a cometer su acto criminal ya había descendido de la moto, lo rodeó y se paró frente a él. Volvió a remontar el arma reglamentaria de su padre a unos 50 cm. de distancia. Lo miró y apuntó al tórax, allí realizó el segundo disparo mortal, el “tiro de gracia”.

Inmediatamente se agachó y comenzó a buscar las vainas servidas de las capsulas. Esto denota un conocimiento acabado no solo del manejo del arma, sino de también de criminalística, ya que los detectives de homicidios lo primero que hacen es buscar estas capsulas expulsadas desde el arma, para con ello realizar peritajes de balística. Mientras el plomo del primer disparo se incrustó en la pared de la casa de enfrente.

El arma estaba lista para usarse, por lo que alguien tuvo que haber hecho el movimiento para dejarla preparada para disparar. El hecho de atacar sobre seguro a la víctima es un indicativo de la alevosía que la querella y la fiscalía solicitaron.

Todo fue meticulosamente planificado por la adolescente, quien calculó cada detalle del crimen, pero no tuvo en cuenta de que apenas pasadas las cinco de la madrugada, en medio de un lugar oscuro y silencioso aparecería un remisero que al dejar a su pasajero vería como una joven se alejaba del lugar, mientras otra persona yacía en el suelo. Cuando el remisero llegó a socorrer a Fernando, el chico ya había muerto. Lo último que vio fue el rostro de Nahir Galarza.

A pesar de semejante contundencia de las pericias en la escena del crimen, en el cuerpo de Fernando que prácticamente “habló”, lo que la llevó directo al fracaso de una defensa miserable, la cual se trazó de manera inconfesa demonizar al muerto que ya no puede defenderse, fue el vínculo.

Además de la foto en Rio de Janeiro con los Galarza, en el expediente obran 304 mil mensajes entre ambos. Al respecto el Artículo 80, es inapelable en cuanto al Homicidio agravado por el vínculo y por la relación con la víctima y circunstancias extraordinarias de atenuación.

“Se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua, pudiendo aplicárselo dispuesto en el artículo 52, al que matare: A su ascendiente, descendiente, cónyuge, ex cónyuge, o a la persona con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia”.

Esto prácticamente selló la suerte de una asesina letal, la cual jamás sintió remordimiento por el espeluznante crimen que llevó a cabo. Durante su declaración intentó mentir y actuar de víctima, pero jamás pudo ni siquiera soltar una lágrima para adecuar su actuación al contexto.

Nahir Galarza acaba de ingresar a la historia judicial argentina. Su furia criminal terminó con la vida de un jovencito que solo cometió el pecado de enamorarse de ella, pero que firmó su sentencia de muerte cuando quiso dejarla. Paradójicamente el día de los inocentes.

En los días previos a su horrorosa y triste muerte, fue golpeado, humillado, atormentado y finalmente ultimado por una asesina con poca tolerancia a la frustración, dueña de una frialdad estremecedora.

Nadie hubiera imaginado que detrás de ese rostro angelical anidaba un demonio capaz de asesinar a sangre fría.

Foto: pronto.com.ar