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#NahirGalarza / Mala hasta los huesos

La trágica y triste historia de Fernando Pastorizo se cruza trágicamente con la de una arpía que lo asesinó de dos disparos a quemarropa y lo dejó morir como un perro en una oscura madrugada en la ciudad de Gualeguaychu. Durante el juicio ella y sus defensores intentaron echar mano miserablemente a la lucha de miles y miles de mujeres  que son asesinadas por la violencia machista para zafar de una condena a perpetuidad
Credito: Clarin

Por David Germán Gorriti

GUALEGUAYCHÚ. Esta es el la triste historia de un jovencito que encontró el calvario de cruzarse en la vida de una violenta asesina, mala hasta los huesos y perversa hasta las entrañas. Fría como un tempano, manipuladora y calculadora hasta un extremo intolerable.

Más allá de que la relación de pareja con su víctima esté acreditada; que pericialmente es imposible que a un ser humano se le “escapen” dos disparos con un arma 9 mm. reglamentaria utilizada por la Policía; de que las cámaras de vigilancia la captaran caminando sola cerca de la escena del crimen y que su victima había sido maltratado y golpeado por ella y una amiga; lo realmente grave es el hecho de utilizar una tragedia social como lo es la violencia de género que sufren miles de mujeres a diario y subirse “al carro” de una problemática de la que ella jamás formó parte, porque Nahir Galarza nunca fue una mujer golpeada por Fernando Pastorizzo.

La maldad de éste ser indigno que avergüenza al género femenino, el cual ha luchado tanto por lograr la igualdad y que aún debe padecer la violencia machista, no solo miente al ponerse en el lugar de las víctimas de violencia, sino que fue ella misma la que maltrató, atormentó, golpeó y finalmente asesinó a su pareja, un jovencito que literalmente no mataba una mosca y que estaba harto del asedio de esta verdadera sociópata.

En el medio de una de las primeras jornadas del juicio que podría enviarla a la sombra por 35 años, le dijo “mentirosa” a la madre de su víctima, cuando ésta declaraba. Ni se inmutó cuando la describieron como una asesina a sangre fría; y hasta amenazó con suicidarse si se viralizaba un video íntimo de ella.

Los tramos de una declaración absolutamente impostada y miserablemente falaz

No hace falta ser un perito especializado en criminalística para deducir que una declaración es absolutamente incoherente y solo basta dar lugar a algo llamado sentido común, lo cual puede echar luz en estos casos para comprender semejante tragedia.

En la declaración que realizara la acusada lanzó frases y retazos de un relato incongruente desde el punto de vista argumental.

“Y él me mordió la mano cuando me estaba defendiendo, yo tenía un anillo en el dedo chiquito, un anillo de corona que por la fuerza con la que me mordió salió volando, y después me mordió la otra parte de la mano que me quedó todos los dientes de él marcados, me quedaron varias semanas, todo alrededor de la mano, de abajo y de arriba, me quedó violeta”.

Imagen: captura TN

“Se enojó conmigo, obviamente, me agarró del pelo, y no me soltaba. Yo le seguía diciendo lo mismo, y en un momento, él me dice una palabra que a mí me afectaba un montón, que no me pensaba de dejar de ver con nadie por él”.

“Ninguno de los dos tuvo tiempo a nada, fue un accidente y por más cosas que me ha hecho, tampoco le hubiera deseado que pasara eso, nunca jamás en mi vida le hubiese deseado la muerte a nadie, ni jamás lo voy a hacer”.

“Venía manejando con una sola mano. La moto se empezó a tambalear y tuvo que agarrarla con las dos manos. En ese momento me agarré de él y le saqué el arma. Se la saqué solamente. Nos caímos los dos para el costado”.

Ante esto, Edgardo Ceferino Crespo, diplomado en Criminalística y Criminología, perito balístico, mecánico armero e instructor de tiro de la Policía Federal Argentina, declaró que “no existió disparo accidental o involuntario”.

Que ocurrió realmente la noche del crimen

Es tan inverosímil el relato de ésta impiadosa arpía que es perentorio armar la verdadera crónica de aquella trágica noche, ya que gracias a los trabajos de los peritos y la dinámica del debate es muy sencillo saber lo que realmente sucedió la madrugada del 29 de enero.

La “condena a muerte” de Fernando fue un mensaje desde su celular donde le decía tajantemente “ni por un millón de dólares vuelvo con vos”, de hecho el día 25, cuatro días antes, Fernando ya había estado con otra chica en un boliche.

El 29 de enero se encuentran cerca de las dos de la madrugada en la casa de él, es allí cuando Fernando le comunica que la relación está absolutamente terminada. Acto seguido Fernando lleva a Nahir en la moto hasta su casa –unas 20 cuadras de distancia–.

Imagen: Gente

Una vez que llegan a la casa de los Galarza existe una “ventana” de tres horas desde que llegan hasta que se marchan con destino a la casa de la abuela de Nahir. Se cree que en esas horas Fernando trató de explicarle las razones de la ruptura de la relación, cabe recordar que éste “encuentro” se produce después del violento día 25 de enero, cuando Fernando sufriera la golpiza afuera del boliche Bikini.

Lo cierto es que antes de las cinco de la madrugada, Nahir le pide a Fernando que la llevara a la casa de su abuela. Antes de salir de la vivienda de los Galarza, la joven se vuelve al interior y toma la pistola 9 mm. de su padre, la cual estaba arriba de una de las dos heladeras del comedor. La guarda detrás de la cintura y aborda la motocicleta atrás de Fernando.

Al llegar a la casa de la abuela de Galarza, Fernando detiene la moto y antes de que pueda descender del rodado, Nahir le efectúa un disparo a quemarropa en la espalda. La balazo tiene orificio de salida ya que la capsula fue hallada en la pared del frente correspondiente a una vivienda ubicada a dos casas de donde vive la abuela de Nahir, en General Paz al 1500 de esa ciudad.

Imagen: Gente

En este punto se desbarata toda la estrategia de la defensa de Nahir. Fernando al caer herido de muerte tras el primer balazo, queda atrapado debajo de la moto en una pierna. Esto significa que jamás podría haber ejercido violencia en ese momento ya que ni siquiera llegó a descender del rodado cuando Nahir le dispara.

Imagen: Gente

Inmediatamente Nahir rodea la moto, con Fernando herido de muerte y aun el ciclomotor encima de su pierna derecha. La acusada se acerca, lo mira a la cara y le efectúa un segundo disparo en el pecho, que no sería otra cosa que “el tiro de gracia”, tal como se conoce a esta acción en la jerga criminalística.

Imagen: eldiaonline.com

De haber ocurrido como Nahir declaró, es decir de que Fernando se bajó de la moto y comenzó  a maltratarla física y verbalmente, y que ella accidentalmente le disparó dos veces, el sentido común –y ahora las pericias– dictan que ella debería haber llamado al 911 o pedirle a algún vecino que asistiera al joven, quien yacía en la calle herido de muerte. Por el contrario, lo que hizo fue marcharse tranquilamente del lugar y caminar las 20 cuadras que separan su casa de la de su abuela, lugar donde ocurrió el homicidio.

Imagen: Uno (Entre Ríos)

Es allí cuando una de las cámaras de vigilancia la captura exactamente a las 5:22 de la madrugada, mientras unos minutos después pasa por frente a otra cámara desde un ángulo diferente, la cual capta su silueta a las 5:26. Esto significa que desde el momento de los dos disparos a las 5:15, hasta que pasa por frente a la cámara transcurren unos 10 minutos, distancia que suena perfectamente lógica si se la recorre a pie.

¿Dónde estamos como sociedad?

Lo más terrible de éste caso son las evidentes marcas que dejan en una sociedad que está atravesada por la violencia, donde miles de mujeres y hombres la sufren inexorablemente en carne propia y donde todo lo ocurrido dentro de éste contexto suele salirse de proporción y estallar socialmente. Todo parece embanderarse detrás de causas ideológicas que terminan tapando el bosque y no dejando ver lo que realmente sucede.

A veces los hechos no están relacionados directamente a lo ideológico y a la fanfarria politiquera, donde bandos antagónicos dirimen la potestad de la razón, sin contar que en muchos casos el fanatismo no conduce a nada.

Esta es la historia de una perversa que quiso “subirse” a una causa absolutamente justa como lo es la lucha de las mujeres víctimas de violencia machista con la inconfesa idea de zafar de un crimen espantoso.

Esta la historia de una mujer mala hasta los huesos. Será Justicia.

Gentileza Cámara del crimen – TN