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#LaRecomendada / Spielberg muestra el futuro inexorable en Ready Player One

Basada en la novela de Ernest Cline ya circula por la red la última producción dirigida por Steven Spielberg. Protagonizada por Tye Sheridan, Samantha Evelyn Cook, Ben Mendelsohn y el ganador del Oscar Mark Rylance, ya recaudó 580.468.505 millones en el boxofice. Llama la atención la cantidad de referencias vintage y la clara visión de un futuro que ya comenzó​
Crédito: dodmagazine.es

De arranque la banda de sonidos de Van Halen con “Jump”, es una verdadera invitación al banquete que se van a dar los ochentosos con esta “ostentosa” muestra de realidad virtual que se les va a invitar Steven Spielberg, en una de las épicas de ficción del año.

Si había una película largamente esperada por los “geeks” de todo el planeta era esta adaptación de la novela homónima de Ernest Cline, también co autor del guion junto a Zak Penn. Ambos fueron contratados por los ejecutivos de Warner Bros. y Amblin, para llevar adelante un proyecto que de buenas a primeras tenía que recaer en Spielberg.

Pocas veces y sobre todo después del nuevo milenio alguien había conjugado de forma tan exquisita la nostalgia con la fábula tecnológica e informática, por cierto las bases de la cultura Geek por excelencia.

A eso sumarle el brebaje “nostalgioso” que le imprime a la historia bandas de sonidos como las de Tears for Fears, Daryl Hall & John Oates, el “Jefe” Bruce Springsteen y ni hablar de los momentos “Bee Gees” del film, tanto como para soportar un aluvión retro con Billy Idol y su pegajoso “Dancing With Myself” o el poderoso hit “Rebel Yell”.

Aunque la película esté lejos de ser solo una producción para vender el álbum de sonidos, cosa que si se hacía hasta entrados los 90, cosa que ya no es necesaria, es solo agregarle la noción vintage que la historia necesita.

Aun no menos importante y por sobre todas las cosas uno de los ejes fundamentales de la película pasa por la cantidad innumerables de referencias a la cultura pop americana. A saber el futuro que muestra Cline en su novela es tan autentico que no que se trata de una visión sino de una realidad (virtual) que ya existe y está en marcha.

Por su parte Spielberg ya no se arroga el lugar de Julio Verne, porque está mostrando una verdad –o una realidad– que es solo el inicio de lo que vendrá para las sociedades modernas en los años por transitar.

Spielberg habla con sus actores en una secuencia del rodaje (Imagen: Cine PREMIERE)

En la visión de Cline el mundo está igual de decadente que ahora, pero con la diferencia que a las personas ya no les interesa resolver sus problemas, solo convivir con ellos. Pero mientras tanto todos son huéspedes del OASIS, una realidad virtual a la que tienen acceso ilimitado y permanecen allí todo el tiempo, pudiendo elegir quien ser, como ser y que hacer.

Wade Owen Watts es un jugador de videojuegos del año 2045 que, como el resto de la humanidad, prefiere el metauniverso de realidad virtual OASIS al cada vez más sombrío mundo real.

Su creador, una especie de Steve Jobs del futuro –de hecho muestran el nombre del fundador de Apple en un recorte de periódico en clara referencia a su personalidad– es James Donovan Halliday, interpretado por Mark Rylance –ganador del Oscar por Bridge of Spies– acaba de morir a temprana edad y en medio de un éxito tremendo –demasiada casualidad con Jobs– deja “plantado” en su Oasis un premio sensacional.

Se trata de un rompecabezas cuya resolución conduce a una fortuna de medio billón de dólares y el control total de la empresa que mantiene OASIS. Las claves del enigma están basadas en la cultura popular de los años 80 y la vida del creador, es decir que la invitación para los “X” está servida en bandeja.

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Como en “La Fábrica de Chocolates”, obviamente la primera llave la encuentra un pobre, tal como el Golden Ticket de Willy Wonka, pero restan dos llaves más, las cuales se encuentran en esa enmarañada especie de sistema operativo que no reconoce “reglas”, tal como lo imaginaba su inventor.

El malo es un millonario dueño de una corporación que por razones lógicas quiere todo el dinero del premio para ser el amo y señor del mundo hiper-conectado en el que vive la humanidad.

Por fin esa especie de internet en realidad virtual ha logrado el milagro de la “monetización” y el dinero llega en forma de remota, en créditos, pero contra reembolso solo en el OASIS.

Imagen: Redbubble

Mientras las referencias son infinitas y llueven. El Cubo de Rubik, el poster del alcalde Goldie Wilson pegado en una pared, el Batimovil de Adam West, el Robocop de 1987, el Tiranosaurios Rex, un King Kong, más la ingesta de video juegos y la certeza de que esa secuencia en que se cae en cuenta de que los amigos virtuales… pues bueno son “amigos”.

No solo se trata de referenciar a la nostalgia, lo cual funciona de forma increíblemente efectiva en producciones como Cobra Kay para Internet y Creed para el cine, también se hace anclajes con obras como The Shining de Stanley Kubrick, en eso de meterse dentro de una escena del thriller protagonizado por Jack Nicholson es otra de las perlitas de este film.

La resurrección de Jobs y el huevo de pascua de Atari

Spielberg ha llegado al punto en el que retoma la punta de una historia que ya ha comenzado a escribirse. Esa que inicia en un garaje donde dos hippies visionarios construyeron la máquina del futuro; continuó a lo largo de los aciagos noventas, cuando un ladrón de aplicaciones se volvió el hombre más rico del mundo, mientras los otros no podían culparlo ya que todos eran piratas; para llegar al 2007 en la presentación del iphone, punto clave de la historia moderna, cuando uno de aquellos dos hippies hizo la parábola después de tocar la campanita en Wall Street y regresó la cima del mundo.

Ernest Cline concurre al inicio de una realidad del tipo “Matrix” pero no tan oscura y cruenta, donde a los actores de las sociedades modernas solo les queda el mundo real para comer, dormir e ir al baño, todo lo demás pueden hacerlo en el Oasis. Ese “jardín” que Jobs inventó para la humanidad y del cual se llevó la llave al morir.

Metafóricamente esa llave, llevará al huevo de pascua o easter egg, donde la madre de todas las referencias ochentosas toma forma. Se trata de un mensaje o capacidad oculta contenido en un dispositivo periférico. El origen del término se encuentra en el videojuego de Atari Adventure de 1978, que contenía el primer huevo de pascua virtual que se conoce, introducido por el programador Warren Robinett.