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Otro ebrio inconsciente a juicio

Se trata de  Samuel Martín, quien atropelló, abandonó y mató al sereno Miguel Ángel Pastrana. Este sujeto conducía con más de 1 gramo de alcohol en sangre cuando embistió al hombre de 59 años a bordo de su bicicleta, en circunstancias que circulaba por Avenida Artigas. Será llevado a juicio después de que el fiscal Pablo Paz elevara la requisitoria. Este caso se suma a otros similares, donde los conductores están imputados y tendrán la oportunidad de explicarle a la Justicia por sus reprochables conductas. El ejemplo a seguir de la Ley Emilia en Chile y lo permisivo del sistema punitivo argentino como lamentable contraste

El miserable ebrio Samuel Martín, un energúmeno de apenas 22 años, tomó su automóvil el 14 de mayo de 2018 en estado de ebriedad y embistió a un sereno a bordo de su bicicleta por avenida Artigas.

Seguramente debe tratarse de una de las formas más aberrantes y miserables de asesinar a un ser humano, por tratarse de la desidia propia de un desalmando. La acción de atropellar, abandonar y dejar morir configura dentro de uno de los delitos más cruentos encuadrados en el Código Penal, por ello las penas por éste tipo de delito ahora se han agravado. No tanto como desearían los familiares de las víctimas, tal como sucede en países ejemplo como Chile, desde la implementación de la Ley Emilia en 2015.

Según el Art. 84 del Código Penal, será reprimido con prisión de uno (1) a cinco (5) años e inhabilitación especial, en su caso, por cinco (5) a diez (10) años el que por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo causare a otro la muerte.

Por su parte Pablo Paz, fiscal penal 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, tomó la determinación de requerir juicio ante el Juzgado de Garantías 6, a cargo de la jueza Sandra Espeche.

El delito encuadra dentro del homicidio culposo en accidente de tránsito calificado por la fuga del imputado y por conducir con un nivel de alcoholemia superior de 1 gramo por litro de sangre en perjuicio de Miguel Ángel Pastrana, un hombre de 59 años que volvía en su bicicleta de trabajar en el Parque Industrial.

Según consigna Fiscales Penales, en el requerimiento, Paz destaca que Martín mediante su conducción imprudente produjo el siniestro vial, omitiendo dar cumplimiento al deber de cuidado exigido en la ocasión, generando una situación de riesgo que desencadenó en la muerte de la víctima, quien con habitualidad, se desplazaba en su bicicleta por el lugar cuando regresaba del trabajo a su domicilio.

Cita que del análisis de las pericias realizadas, se pudo determinar que el vehículo embistente fue el automóvil que conducía el joven, que además no presentaba las condiciones de seguridad necesarias para su circulación, ya que tenía vidrios polarizados, un sistema eléctrico deficiente y no cuenta con la revisación técnica obligatoria vigente.

Entre los agravantes, el fiscal se expide sobre el hecho de que el conductor se dio a la fuga tras el siniestro y que conducía con 2,39 g/l de alcohol en sangre al momento del hecho. Cabe recordar que Samuel Martín permanece detenido con prisión preventiva.

Ejemplo a seguir: Ley Emilia

La implementación de esta ley se produjo en Chile después de que un hecho conmocionara a la opinión pública por la naturaleza del acto en sí.

El 17 de septiembre de 2015 se implementó una modificación a la ley de tránsito conocida como “Ley Emilia”, en memoria de Emilia Silva Figueroa, de apenas nueve meses de edad, quien murió luego de que un chofer bajo los efectos del alcohol impactara el automóvil de sus padres.

Según consigna el portal ipsuss.cl, la Ley Emilia establece, como puntos relevantes de su aplicación, sanciones en las siguientes materias: Huir del lugar del accidente, negarse a un alcotest y accidente en estado de ebriedad. Las multas varían de acuerdo a la gravedad de la falta, pero pueden ir entre las 3 y las 20 UTM. Otras sanciones son, por ejemplo, la suspensión de la licencia de conducir hasta presidios que van desde los 541 a 3 años hasta los 3 a 5 años con prohibición de volver a conducir por el resto de la vida, además de la incautación del vehículo.

Imagen: ipsuss.cl

Lejos estamos en Argentina de una ley como esta. Largamente demostrado quedó la desidia en siniestros viales protagonizados por borrachos irresponsables, quienes a sabiendas de que sus conductas pueden causar tragedias como las de Campo Quijano, cuando el desalmado borracho Jorge Omar Barrientos mató a cuatro personas.

También hay otros conductores irresponsables que esperan su elevación a juicio, tales como María Laura Moyano Dip, quien desfiguró a Nicolás Juan Traico, dejándolo cuatro días en coma con secuelas irreversibles; o María Belén Méndez García Zavaleta, quien manejaba un Ford Focus Titanium, por la avenida Paraguay cuando perdió el control de su vehículo y embistió a Diego Castro. En el lugar le realizaron un test de alcoholemia que dio positivo, 0.4% de alcohol en sangre.

Obviamente sin olvidar el emblemático caso del niño Marco Córdoba, quien falleció en 2007 en un triple choque ocurrido en la bajada del puente de la rotonda de Limache. El causante de esa tragedia es Humberto Gabriel Morales, quien por caprichos del anterior Código Penal, jamás irá a prisión.