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#Rusia2018 / Futbolistas eran los de antes

A solo días de comenzar el mundial el jugador de la Selección argentina de futbol, Cristian Ansaldi, se tomó una fotografía con su mujer en un jacuzzi de un hotel de lujo. La imagen causó la lógica indignación de un país futbolero que espera ansiosamente la Copa y no posteos ostentosos de la vida idílica que llevan estos tipos

Por Iggy Rey

“Seremos los primeros en llegar y los últimos en irnos”, dijo el doctor Carlos Salvador Bilardo a la prensa que los venía linchando mediáticamente, unos 40 días antes de comenzar la concentración en el Club América, en aquel lejano –más lejano que nunca– Mundial de México 86. La idea del mítico entrenador era “aclimatarse” a las altísimas temperaturas que se suelen registrar en el país azteca, por lo que llegaron casi a un mes de iniciado el torneo y efectivamente fueron –junto con los alemanes– los últimos en irse, copa en mano, valga la aclaración.

Hoy en día, casi 32 años después, el ilustrísimo desconocido para los anales del futbol mundial Cristian Ansaldi (quien ya debe haber ganado más dinero que todo el plantel del equipo campeón en México, juntos) dándose un baño de espuma en un jacuzzi de un lujoso hotel. Pero como la estupidez humana no acaba en la intimidad, éste analfabeto funcional posteó en su cuenta de Instagram la odiosa y ostentosa imagen acompañado por un texto que reza:

“Junto al amor de mi vida, aunque sea por un ratito… Visita de menos de 1 día…”, como si a alguien le importara acerca de su intimidad; cuando lo único que al estimado público puede interesarle sería que funcione la idea de Sampaoli, quien pretende “usarlo” por derecha si es que un tal Gabriel Mercado no llega a punto para el debut, nada más ni menos que con la ignota selección de Islandia (!).

Este “suplente” que gana millones de euros por ser defensor del Torino de Italia, fue convocado por el calvo entrenador para formar parte de un equipo que tiene la enorme presión de todo un pueblo futbolero, el cual respira y exuda futbol a cada paso, en cada bar, confitería, casa, mansión, rancho de adobe o bajo un árbol, este deporte que los desvela y los deleita y que se llama futbol; y NO con el objeto de que se la pasen mostrando a sus mujeres en jacuzzis al refugio de lujosos hoteles y solo días del desafío supremo de sus vidas, si es que se tomaron así el hecho de representar a su país en un mundial de futbol.

Para los obsecuentes, darles un día y medio libre es una decisión acertada que les dará un buen descanso para que recarguen las pilas. Para quienes viven el desencanto de las finales perdidas y los fracasos sin solución de continuidad, una Copa del Mundo es una vez cada cuatro años y hay que concentrarse a full para lograr el objetivo.

Lo paradójico de la peculiar crónica es que para el entrenador Jorge Sampaoli, muchos jugadores están al “límite”, por eso les dio el domingo por la tarde y el lunes libre. Para los que siguen pendientes de ésta Selección, afecta a perder finales, efectivamente están “al límite”, pero al límite de un nuevo fracaso.

Foto: Instagram