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Una testigo comprometió seriamente a los acusados del crimen en Norte Grande

La declarante conocía a la víctima y tuvo la oportunidad de ver toda la macabra secuencia en la que los dos imputados por el crimen de Elvis Leonel, lo habrían perseguido, acuchillado y molido a golpes. Fue ella quien asistió a la victima cuando yacía en el suelo herido de muerte. Su relato fue dramático, conmovedor y muy convincente

Un tal Nicolás Salas, Sergio Rodríguez y el padre de este último fueron –según la testigo– quienes comenzaron a agredir a Elvis Leonel Pérez, incluso le quebraron una pierna antes de que lo ultimaran los dos imputados: Emanuel Barranco y David Carrizo.

La secuencia es una pintura maquiavélica de lo que se vive día a día en Barrio Norte Grande, donde estos salvajes, de la misma casta de violentos que los dos acusados, son los amos y dueños del lugar, aun por sobre de la Policía, la cual tiene un puesto a solo dos cuadras de donde ocurrió el asesinato.

La testigo realizó un relato pormenorizado de lo que se vivió esa fatídica madrugada del 8 de enero de 2017. Todo comenzó cuando Salas y Rodríguez, junto al progenitor de este último, le quebraron una pierna a la víctima con un trozo de bloque o ladrillo, según describió la testigo.

Posterior a semejante agresión, “Leo”, como le llamó la declarante en todo su testimonio a la víctima, intentó meterse por “una puertita” de una especie de cobertizo cerca del lugar, pero al no poder entrar e imposibilitado de ni siquiera caminar, se tiró al suelo y allí fue cuando estos dos energúmenos comenzaron a golpearlo sin piedad.

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Por su parte  la testigo refirió que Leo ya había sido herido con un cuchillo, secuencia que ella no pudo ver pero si vio su hermanita, quien estaba con ella al momento en que masacraban a su amigo.

A preguntas del querellante Pedro Arancibia referidas al momento final de la agresión, puntuablemente cual había sido la actitud de los acusados después de golpear hasta saciarse a la víctima, la testigo refirió que solo se reían y se burlaban por lo que habían hecho.

Por una zapatilla

A preguntas de la defensora oficial de uno los energúmenos, acerca de la falta del calzado en uno los pies de la víctima, la testigo indicó que “en el izquierdo faltaba su zapatilla”. Luego agregó que la estocada mortal se la asestan en la esquina de Anelli y Guzmán, antes de que la victima pudiera meterse por esa pequeña puerta.

El momento más dramático del relato llegó cuando la joven relató que tuvo la oportunidad de tener entre sus brazos a Leo, quien agonizaba y sangraba difusamente por sus heridas, incluso por su boca. Allí fue cuando la testigo se quebró pero se repuso y pudo continuar con su testimonial.

Ante el relato pormenorizado de la testigo, el cual pasó por las preguntas del fiscal Pablo Paz y de la querella, fue la jueza María Victoria Montoya Quiroga, quien solicitó al Ministerio Publico que acercara un mapa del lugar de los hechos. A la vez que citó a las partes y a la testigo a acercarse al estrado para indicar el derrotero final de la víctima y sus agresores.

Otro aporte que compromete seriamente a uno de los acusados fue que la testigo afirmó que David Carrizo siempre portaba un cuchillo, con el cual ya había apuñalado a un chico.