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Lamentablemente Messi no conoce a Churchill

La Pulga abrió el paraguas. “La gente tiene que ser realista, Argentina no va como candidata”, dijo el capitán de la selección albiceleste en la previa a Rusia 2018. Enfatizó en el hecho de que Brasil, Alemania y España están por encima de Argentina

Por David Germán Gorriti

El futbol y la guerra encuentran una yuxtaposición en la construcción de visiones conexas con las  sociedades de consumo. Muchos entrenadores de este deporte echan mano a herramientas metafóricas tales como la arenga y hasta métodos arraigados a las acciones bélicas, tales como estrategias en el campo de batalla.

Alguna vez se llevó un conflicto bélico a un estadio de futbol en México, cuando Maradona “vengó” a sus pares con una amargura futbolística que a Inglaterra le duele hasta el día de hoy.

A propósito de Inglaterra, alguien alguna vez estuvo a punto de perder la libertad de su país a manos del asesino más despiadado de toda la historia y aun así se atrevía a aparecer en la portada de los periódicos de todo el mundo haciendo la “V” de la victoria. Un tal Winston Churchill, lástima que Leonel Messi no lo conoce.

Cuando le informaron a Churchill que la invasión alemana era inevitable y que el único camino que quedaba era una rendición pacifica, con el Duce Mussolini como mediador, Winston desestimó de cuajo la salida diplomática y jamás se rindió, aun con el aliento de Hitler y su poderoso imperio en la nuca. Aun con la mitad de su país en ruinas, producto de los intensos bombardeos alemanes.

De las 300 mil tropas en Dunquerque, casi todas fueron rescatadas por la flota civil de Churchill, seis meses después murió Neville Chamberlain –primer ministro del Reino Unido–. Winston destituyó al Vizconde Halifax del gabinete de guerra y lo envió a Washinton. El 8 de mayo, cinco años después, Gran Bretaña y sus aliados declararían la victoria y ganarían la guerra.

Análogamente se podría ubicar a Messi en puerta de una confrontación futbolística, siendo él, el capitán de un puñado de hombres que van en busca de un objetivo especifico al campo de batalla. Es perentorio apuntar que el Mundial de futbol es en sí una guerra comercial. Una guerra de marcas, de sponsors y sobre todo de intereses. Dejó de ser solo una contienda deportiva incluso antes de 1950.

Leonel Messi es el líder de ese grupo que, por la jerarquía de sus hombres y la gloriosa historia del futbol argentino, tiene la “obligación” de obtener la “victoria”. Esa palabra a  Churchill no se la caía de la boca, aun con Londres en ruinas tras los ataques alemanes.

La Pulga y sus compañeros perdieron finales cruciales. Copa América 2007, Copa del Mundo 2014, Copa América 2015 y Copa América Centenario 2016. Las cuatro finales que Argentina perdió en la última década.

“El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”, decía Winston. Si es que cabe la analogía de un país acusado de exitista, cuando el éxito es lo único a lo que la Argentina y sus gobiernos de corruptos e inútiles pueden darle al pueblo, por eso es que el argentino respira futbol a cada paso. En otras palabras “Pan y circo”, pero a quien le importa si “la ignorancia es dicha”.

El pecado de Messi no está en sus fracasos futbolísticos con la camiseta de su país, ni en su actitud de no cantar el himno, ni es su pose de pueblerino tranquilo y despreocupado a pesar de la fama y los millones. Su mayor pecado es la falta de optimismo y confianza. La ausencia total de “el ojo del tigre”.

Lamentablemente Messi no conoce a Churchill, quien decía: “Soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa”. Messi abrió el paraguas y le dijo al Pollo Vignolo que su selección no es candidata. Brasil, Alemania y España están por encima del nivel de Argentina, según sus palabras, cuando se sabe por historia que de esos tres, Argentina comandada por un tal Diego Maradona, dejó afuera a dos de ellos, de dos campeonatos mundiales y a uno le ganó una final. Nada más ni nada menos.

Lamentablemente Messi no conoce a Churchill, quien decía: “Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”.

Lamentablemente Messi no conoce a Churchill…

Crédito: najky.webnoviny.sk
AFP