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#NiUnaMenos / Zambrani: “Me mandé una cagada”

El fiscal penal Ramiro Ramos Ossorio solicitó el requerimiento a juicio de Santiago Zambrani y sus padres, Alfredo Zambrani y Amelia Huergo, por el crimen de la joven Paola Álvarez, desaparecida el 5 de mayo de 2017 y encontrada unos días después en la vera de la Ruta Nacional Nº 9

SALTA. 15-05. Hace casi un año que era denunciada la desaparición de Paola Álvarez. El 5 de mayo de 2017 más precisamente, sus familiares informaron que la última vez que fue vista con vida fue esa misma fecha, cuando se hallaba junto a Zambrani.

Dos hechos marcaron la investigación desde que el caso fue a dar a la Unidad de Graves atentados contra las personas a cargo de Ramiro Ramos Ossorio. Lo primero fue el inexplicable descargo online y la subsecuente catarsis vía Facebook que el imputado realizara los días que rodearon a la desaparición de la joven.

“Hoy he perdido a la persona que más amé en este mundo, no sé por qué ni cómo ahora todos me juzgan y me culpan, ya mi vida no tiene sentido. La encontrará allá arriba, por fin podré estar a tu lado sin importar lo que los otros piensen u opinen. Voy en tu búsqueda”, daba cuenta un posteo de Zambrani en la red social.

El otro hecho fue el accionar de sus padres, quienes también están imputados en la causa. Según la presentación del fiscal, Alfredo Zambrani y Amelia Huergo, “al momento de tomar conocimiento de que las pesquisas policiales se orientaban hacia la posible detención de su hijo, decidieron entorpecer el trámite investigativo, aludiendo falsos contactos con su hijo, postergando el momento de su presentación ante las autoridades. Todo ello en aras de permitirle al mismo, el período de tiempo necesario para darle continuidad a su proceder”.

Violencia de género

Otro aspecto vital en la consecución de la prueba y ante la caratula de homicidio “doblemente calificado  por la relación de pareja y por mediar violencia de género”, cuya escala penal incluye la pena de prisión perpetua, es el hecho de que Zambrani fue protagonistas de episodios de violencia en contra de Paola, incluso se pudo comprobar pruebas de amenazas de muerte que la joven recibió.

Según surge de las investigaciones y las pesquisas por parte de la fiscalía el hecho de que Zambrani estaba “obsesionado” con Paola. “Ella no quería tener más intimidad con el acusado y que su relación solo estaría basada en que Paola realice la limpieza de su departamento, a lo que el imputado o estaba de acuerdo y era insistente en mantener relaciones sexuales con la víctima”, detalla Ossorio.

La situación de Zambrani se complica cuando comienzan a aparecer elementos en la investigación como el uso del Clonazepam, el cual es un fármaco que actúa sobre el sistema nervioso central con propiedades ansiolíticas, anticonvulsionantes, miorrelajantes, sedantes, hipnóticas y estabilizadoras del estado de ánimo.

Siguiendo lo presentado por el Ministerio Publico, surge “que de lo actuado se tiene entonces acreditado con suficiencia que Zambrani, entre la noche del 5 de de mayo de 2017 y la madrugada del día siguiente, en la vivienda ubicada en calle Ramón Valle Nº 64 de B° Autódromo, resolvió quitarle la vida a la joven Paola Álvarez, a quien primeramente habría dado a ingerir (subrepticiamente) una sustancia apta para provocar su somnolencia (clonazepam), mezclada con alcohol (cerveza), todo ello tendiente a quebrantar su voluntad o posible resistencia, para luego estrangularla (asfixia mecánica)”.

Como si eso fuera poco una testigo acercó a la investigación un aporte que va a pesar a la hora de dirimir en el debate oral y público el alcance del accionar de Zambrani. El 6 de mayo a las 19, al otro día de la desaparición, el imputado responde un mensaje suyo con la siguiente frase: “me mandé una cagada”.