Ciencia

Confirman la existencia de géiseres en la luna Europa

El satélite de Júpiter suma puntos para ser habitable. Un estudio con datos de la sonda ‘Galileo’ respalda los resultados obtenidos con el telescopio ‘Hubble’. Los géiseres transportarían material del océano subterráneo que creen que hay bajo el hielo. ‘Las lunas heladas son los lugares más interesantes para buscar vida’

Cuando en 1610, Galileo Galilei descubrió con su telescopio una nueva luna de Júpiter, difícilmente pudo pensar que cuatro siglos después este pequeño satélite, bautizado con el nombre de Europa, acabaría convirtiéndose en uno de los lugares más prometedores para buscar vida extraterrestre.

Desde hace unos años, Europa ocupa un lugar destacado en el ranking de prioridades de las agencias espaciales. Los datos recabados por las misiones que la han estudiado apuntan a que, además de tener un gran océano de agua líquida bajo su superficie helada, aparentemente reúne las condiciones necesarias para que allí vivan microorganismos. Un nuevo estudio basado en observaciones realizadas en los años 90 por la nave espacial de la NASA Galileo acaba de aportar más pruebas sobre el potencial de este mundo para albergar vida.

Coincidiendo con la publicación del estudio en la revista Nature Astronomy, las 19 horas ha comenzado una rueda de prensa de la NASA con sus expertos para explicar los nuevos resultados. “Sabemos que Europa tiene muchos de los ingredientes necesarios para que exista vida como la conocemos, como agua líquida o energía”, ha señalado Elizabeth Turtle, de la Universidad Johns Hopkins, durante el debate con sus colegas.

Las observaciones realizadas con el telescopio espacial Hubble entre 2012 y 2016 mostraron lo que parecían ser géiseres de material emanando de la superficie helada de Europa, un fenómeno que respaldaba la existencia del océano subterráneo de agua líquida que los astrofísicos creen que hay en su interior, varios kilómetros por debajo de su superficie. Ahora, la revisión y análisis de los datos recogidos en 1997 por la nave Galileo durante su mayor aproximación a Europa, cuando se situó a menos de 400 kilómetros de distancia de este satélite, confirmarían la existencia de estos géiseres (también llamados plumas) que transportan material desde el interior. Según explican los autores del estudio, liderados por Xianzhe Jia, de la Universidad de Michigan, los cambios que han observado en el campo magnético y en el plasma alrededor de Europa son fácilmente explicables por la presencia de un géiser.

Los científicos reconstruyeron la trayectoria seguida por la sonda Galileo y señalaron la localización del géiser en la superficie de la luna. Ese lugar coincidía con una región en la que habían detectado temperaturas anómalas debido al calor procedente del interior de Europa. Se trataría, por tanto, de una prueba independiente de la recogida por el telescopio Hubble, de que esta actividad se está produciendo en la luna Europa.

“El gran aliciente del descubrimiento de los géiseres radica en que la fuente de los materiales podría ser el océano global existente debajo de la corteza helada del satélite de Júpiter”, explica Olga Prieto Ballesteros, geóloga planetaria del Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA), sin vinculación con esta investigación. “No sabemos cuál es la composición de los géiseres”, ha señalado Xianzhe Jia durante la rueda de prensa aunque los científicos creen que podría ser agua. Recogida de muestras”Este trabajo nos ofrece una prueba que apoya la hipótesis de que Europa es una luna activa que sufre erupciones de materiales de manera frecuente”, afirma Olga Prieto.

La existencia de estos géiseres, argumentan los autores del estudio, facilitarían la recogida de muestras de material pues, en lugar de una misión que taladrara la superficie helada (que sería muy cara y técnicamente muy compleja, pues creen que el océano está a entre 16 y 25 kilómetros de profundidad), una sonda orbitadora podría recogerlas de forma más sencilla para determinar así si podría ser habitable.

Su superficie parece demasiado inhóspita para que pueda sobrevivir algún organismo pues además de las gélidas temperaturas (por debajo de los -170º C) cuenta con una atmósfera muy fina, por lo que la radiación que llega debe ser muy intensa. Los astrofísicos están impacientes por poder tomar muestras del contenido de estos géiseres. En la hoja de ruta de las agencias espaciales hay en marcha varias misiones para conocer mejor el sistema de Júpiter, aunque aún habrá que esperar bastantes años.

Las sondas JUICE (JUpiter ICy moons Explorer), de la Agencia Espacial Europea (ESA), y Europa Clipper, de la NASA, serán lanzadas en 2022 para explorar la luna Europa. Europa Clipper hará 44 sobrevuelos del satélite helado, uno de ellos a sólo 25 kilómetros de su superficie: “Esta misión de la NASA cuenta con instrumentos para analizar la composición de la exosfera, incluyendo las emisiones de las plumas si se tiene la suerte de coincidir con la actividad”, señala Prieto. Por lo que respecta a la misión europea JUICE, cuya llegada al sistema de Júpiter está prevista para 2029, además de estudiar Europea (a la que sobrevolará en dos ocasiones) investigará otras dos lunas, Ganímedes y Calisto, y el propio Júpiter.

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