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¿”Cambiemos” o cambiamos?

Los problemas ideológicos y de “gatopardismo” son probablemente los más acuciantes para los políticos que se “cambian” de vereda constantemente con vistas al futuro inmediato. Se viene el 2019 y muchos aun no saben bien que área les toca defender o hacia que arco patear  

Faltan solo 40 días para el comienzo del Mundial de futbol Rusia 2018, en lo que se convertirá en la gran cortina de humo que todo político debe saber utilizar a la hora de los bifes.

Otro aspecto que se debe tener en cuenta fundamentalmente cuando la arena política arda, será saber quiénes son –identidad– y sobre todo de qué lado estarán, es decir el “gatopardismo” en su sentido más laxo.

José Pablo Feinmann, refiere a este concepto en un texto publicado en Pagina 12, referenciando a la obra de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, “El Gatopardo”. Allí señala que hubo un concepto que alguna vez fue célebre en política: gatopardismo.

Simplificando quería decir “cambiar algo para que nada cambie”. De este modo, el político gatopardista era un astuto maestro de ajedrez que sabía, siempre, qué pieza entregar para no perder la partida. O un profundo conocedor de la historia y sus rumbos, alguien que deseaba conservar ciertos valores en el veloz devenir de los tiempos y no ignoraba que para conservarlos hay que entregar siempre algo a los transformadores.

En la mencionada obra se configura el concepto de que se reemplazará a la aristocracia por la burguesía y se viera en todo burgués conciliador a un personaje que deseaba “contener la marcha de la historia”. Que, en suma, la aristocracia seguirá viva porque él supo cambiar con los tiempos, supo cambiar lo que era necesario cambiar para que nada cambiara.

Ahora bien, al parecer en el interior de Cambiemos-Salta algunos que están a punto entrar a la cancha ni se les ocurrió llevarse éste libro para leerlo –al menos– antes de conciliar el sueño. En el  riñón de “Cambiemos” sus muchachos se parecen esos futbolistas ansiosos por entrar a la cancha presurosos a patear cualquier pelota que les caiga con tal de salir en la foto del lunes.

Puntualmente estos “players”, por sus actitudes de los últimos meses y con un grado en mayor o menor medida de ansiedad política son: el radical Miguel Nanni, el sojero Alfredo Olmedo, el periodista Martin Grande y por supuesto el actual intendente capitalino Gustavo Sáenz.

De realizarse una encuesta entre expertos en política local y opinólogos de buen fuste, donde la consulta apuntaría a saber cuál sería el signo político al que pertenecen los nombres mencionados, nadie aseguraría a ciencia cierta para qué lado jugarán después del mundial de futbol.

Alexandre Koyre, filósofo e historiador de la ciencia, afirma en su libro Estudios newtonianos que “la tragedia del espíritu moderno consiste en que resolvió el enigma del universo, pero solo para reemplazarlo por  el enigma de sí mismo”.

Ese “enigma” al parecer es hacia adentro y hacia afuera. Ni siquiera se sabe donde estarán parados o que decisión los dejará en “offside” con miras al 2019.

En la práctica

Se sabe que la política es una ciencia, y por cierto una de las más complejas, ya que está plagada de subjetividades. El 11 de abril de 2018, Gustavo Sáenz acudió a la convocatoria de Marcos Peña y “sus” 24 intendentes. Sin embargo el 13 de abril se retrató junto a Luis Barrionuevo, con “V” de la victoria (peronista) incluida y un cuadro de Perón de fondo.

Foto: Clarín 

Lo de Olmedo no resiste mucho análisis, aunque siempre le queda el beneficio de la duda, ya que su campera amarilla, su semiótica y sus actitudes carentes de hermenéutica, directamente lo “liberan” de todo “gatopardismo” y lo corren directamente a la derecha más recalcitrante.

Hace menos de un mes se conocía la noticia de que la sesión especial en la Cámara de Diputados para tratar los múltiples proyectos contra los aumentos tarifarios fracasó por falta de quórum por un voto y los legisladores opositores responsabilizaron a un hombre: el siempre polémico Alfredo Olmedo. Según una nota de Clarín fechada el 18/04/2018.

En tanto aquel 19 de abril pasado,  la polémica sesión que se desarrolló en el Congreso de la Nación, donde “Cambiemos” no se presentó para debatir un proyecto que buscaba congelar la suba de los impuestos presentada por la oposición, generó mucha polémica (…) los legisladores Alfredo Olmedo, Miguel Nanni y Martín Grande, afines al Gobierno Nacional, apoyaron el tarifazo y generó repudio entre los salteños. Consignaba elintra.com.ar.

Hablando de de ideologías y otras yerbas, Louis Dumont, antropólogo y sociólogo, llamó ideología al conjunto de ideas y valores comunes en una sociedad.

“Como en el mundo moderno hay un conjunto de ideas y de valores que es común a numerosas sociedades, países o naciones hablaremos de una ideología moderna en contraste con la ideología tradicional”, apunta. Pero la ideología moderna es más restringida que la civilización moderna en el sentido de Marcel Mauss, uno de los padres de la etnología francesa, enfatiza en sus textos.

Henos aquí, ante la disyuntiva de ideología tradicional e ideología moderna; ante la presencia de conceptos perimidos o mal utilizados en términos de derecha o izquierda. Ante políticos que esperan a ver qué sucederá según el ritmo acuciante del dólar, los tarifazos y los devenires de una economía que prometía “pobreza cero” y ahora se presenta en un territorio incierto a solo un año de las elecciones.