“Todo el reino de Siria dejará de existir, al igual que la ciudad de Damasco; además, las ciudades del norte, que son el orgullo de Israel, se quedará sin murallas. Yo soy el Dios todopoderoso y juro que así será”.

Profeta Isaías. Siglos 2 A.C. a 2 D.C.   

Escribe Iggy Rey

El mundo mira horrorizado como las dos naciones más poderosas del mundo plantearon una guerra irracional en un territorio que ni siquiera les pertenece. Parece una repetición de Vietnam, donde Trump es el fantasma de Lyndon B. Johnson; mientras Putin envía tropas a Siria como si de un nene que juega a la guerra con juguetes se tratare.

Ambos asesinos se subieron a los hombros de Dios y planean terminar con nuestro “Hogar”, el planeta Tierra, nuestra casa. El jardín de todos y convertirla en una roca vacía y seca, donde parece ser que nuestra pequeñez no hace más que confirmarnos que somos una mata de polvo en medio de la inmensidad del universo.

En Siria no hay buenos ni malos, todos son malos. Todos son asesinos, ni siquiera hay un ápice de decencia humana, en medio de un régimen cruento, el de Bashar al-Ásad, el dictador sirio, a quien ni siquiera lo conmueven las atroces imágenes de niños asesinados y abandonos.

¿A quién le importa si Bashar al-Ásad es de los zurdos? ¿a quién le importa si Trump es la derecha o Putin es el piola que dice que su partido es el Frente Popular Panruso?

Aquí lo importante es no asesinar a un solo niño más. Si Trump aparecía como el anticristo de esta historia, al pronunciar la frase “Misión cumplida” después de matar a miles de civiles, no ha hecho otra cosa que confirmarle a Nostradamus que, cuando despertaba gritando de sus pesadillas, era Trump a quien había visto.

En una calculada operación militar, atacó en coordinación con Francia y el Reino Unido al “bárbaro” régimen de Bachar El Asad por el supuesto empleo de gas cloro contra la población civil de Duma (Siria), reza una crónica de un portal europeo, dando cuenta de quienes son los que componen a los otros jinetes del apocalipsis.

¿Cuál es la excusa para llevar adelante semejante barbarie? Pues bien, estos asesinos siempre la tienen: la represalia, respaldada por Occidente y presentada como un “golpe de precisión” contra centros de producción y almacenamiento de armas químicas. No existe una maldita razón para asesinar a un solo niño en el mundo. Pero estos psicópatas parecen no saberlo, cegados por su ambición de poder.

¿Quién frena esta locura? De un lado un cowboy psicópata con ansias de llevarse el mundo puesto no solo desde las finanzas, ahora utiliza misiles y drones.

“Mira a tus jóvenes hombres pelear; Mira a tus mujeres llorar; Mira a tus jóvenes hombres morir; De la forma que siempre lo hicieron antes”, dice Axel Rose en ese verdadero himno que es “Civil war” (1991) y cuánta razón tenía este autentico poeta de los escenarios y estadios repletos.

La guerra es inútil, innecesaria y cruenta. No conduce a más que choques de poderes y toma de posiciones imperialistas, tan antiguas como las del Rey Eduardo I de Inglaterra, o simplemente conocido como “El Zanquilargo”. El más cruento genocida que azotó la Europa medieval.

Evidentemente el Profeta Isaías tenía razón, muchos siglos después, muchos muertos después, muchas guerras después, el ser humano no ha aprendido una sola lección, un solo castigo, una sola ira de Dios.

Foto: Elpais.com