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#NiUnaMenos / #CasoChirete / Perpetua para el doble femicida “Chirete”

Además de la pena a cumplir por parte del psicópata Herrera, también deberá realizar tratamiento psicológico. El celador Cardozo fue condenado a la pena de 5 años de prisión efectiva, la que cumplirá en forma domiciliaria. Gutiérrez, Franco, Velázquez y Ávalos fueron condenados al pago de una multa de 12 mil pesos e inhabilitación por un año en la función pública. Ausencia total de los colectivos que luchan contra los femicidios y el machismo

Lamentablemente las penas a perpetuidad en la Argentina no son acumulativas y por más que Herrera haya asesinado a dos mujeres, solo le cabrá un máximo de 35 años a la sombra, aun con la ley de femicidio en vigencia, ya que no lo alcanza por una cuestión temporal.

Aun con lo actuado por Chirete aquel fatídico 5 de enero de 2017, cuando mató de 36 heridas punzo-cortantes en el cuello a Andrea Neri, en la celda 372 del pabellón “E” del penal de Villa Las Rosas, según el fiscal penal Pablo Rivero en dialogo con MUY CRITICO, no alcanza para aplicarle la ley, ya que aun no había entrado en vigencia.

Herrera recibió la máxima condena mientras que a Nelson Alexander Cardozo se le imputó el delito de abandono de persona seguida de muerte. El tribunal redujo a 5 años la condena y no hizo lugar a que se lo envíe a la cárcel. El Ministerio Publico había solicitado una pena de 7 años de prisión.

En tanto Héctor Franco, Fernando Velázquez, Juan C. Gutiérrez y José L. Ávalos, fueron condenados a pagar una multa de $ 12.000 y la inhabilitación de un año para ejercer cargos públicos.

Hubo una frase en particular que llamó la atención y la dijo el fiscal Rivero. “Salta es el único lugar del mundo donde un preso asesinó a dos mujeres en la cárcel”. Por cierto afirmación que compartió uno de los querellantes de la familia Neri, el penalista  Santiago Pedroza.

Lo que dejó el juicio

Si habría que destacar tres ejes en el tratamiento de este debate, el primero obviamente es la violencia inusitada con la que Herrera asesinó a Andrea ante la pasividad de todos los que debían controlar ese sistema penitenciario.

El segundo tema es de la manera en que este femicidio puso en evidencia lo que Pedroza calificó como “tierra de nadie”, en un lugar donde nada funciona y los “beneficios” a internos como Herrera son moneda corriente, en un ambito que está demasiado lejos de cumplir con sus objetivos.

El tercer tema que llamó poderosamente la atención fue la ausencia absoluta de los colectivos que luchan contra los femicidios y el machismo. Durante las audiencias hubo poco público y durante la lectura de las sentencias no hubo manifestaciones en contra de quienes abandonaron a la víctima ni nada que se le parezca.

Solo la prensa local, camarógrafos y cronistas, mas una nutrida cantidad de familiares, amigos y algún que otro curioso, pero no se vio una sola pancarta que destaque que allí se estaba juzgando el femicidio de una víctima indefensa.

Esta era una gran oportunidad para “visibilizar” este caso, ya que Chirete Herrera es la síntesis de la violencia machista y aun así, solo los familiares de Andrea se expresaron, exclamando su dolor. A la hora de la contención para el padre de a la víctima, solo recibió un abrazo de sus abogados querellantes.

Fue el doctor Luciano Romano quien se fundió en un abrazo contenedor con quien perdió a su hija. Todos aquellos que declaman contra la violencia de género ni asomaron la nariz por Ciudad Judicial a contener a esa pobre familia, atravesada por la pérdida irreparable.