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Spielberg: “E.T. no habría tenido ningún éxito si se estrenara hoy”

El director Steven Spielberg y el novelista Ernest Cline son la pareja del momento. El estreno de ‘Ready Player One’ obliga a reflexionar sobre el mercado de la nostalgia, el cine, internet…
“En los 80 nos tomamos un descanso del trauma político y cultural de décadas anteriores. Fue una especie de pausa, un tiempo relativamente libre de problemas”, asegura el realizador.
Lo que aprendimos (en el cine) de los 80

Por cinco puntos cada una, diga parejas de los 80. Respuesta: Brooke Shields y Michael Jackson (sí, esto ocurrió); Sylvester Stallone y Brigitte Nielsen (sí, esto también); Tom Cruise y Cher (¿seguro?) y… ¿Steven Spielberg (Cincinnati, 1947) y Ernest Cline (Ashland, 1972)? Un momento. En puridad, no está claro que el director de E.T. y el autor de Ready player one puedan contar como pareja (aunque de hecho lo sean) y ni siquiera de los 80 (se conocieron hace apenas unos años), pero el destino quizá ha hecho que puedan presumir de ser la más célebre y hasta bizarra de todas ellas. Créanme.

El libro de este último llevado a la pantalla por el primero se ha convertido de repente en la celebración más rumbosa de la década de marras. Se entienden, se dan la réplica, ponen en sintonía sus biorritmos nostálgicos a la menor referencia velada o no a Duran Duran y si uno saca a colación el condensador de flujo (o de fluzo), el otro sonríe. Instantáneamente.

Para situarnos, la película que se estrena el miércoles se sitúa en un futuro tan extraño que bien podría ser el presente. En 2044, la Humanidad, acosada por su ineptitud, se refugia en un universo virtual llamado OASIS que redefine el sentido del término alienación. Cuando el creador de este mundo paralelo y necesariamente feliz muera dejará como testamento un gran acertijo enterrado en su descomunal creación.

Quien lo desentrañe será el dueño de todo. La gracia, por así decirlo, es que el enigma yace sepultado en una montaña de adivinanzas, retos y problemas (easter eggs) cuyas claves pertenecen todas al imaginario pop de, en efecto, los años 80. Ésa fue la década en la que creció el fundador y todo aquél que quiera la gloria deberá antes saber para qué sirve el rebobinado de una cinta VHS, cómo se llaman los cuatro fantasmas del Comecocos, el modo de resolver el cubo de Rubik y, ya puestos, cada una de las partes del carburador del DeLorean, el del flujo.

Si se quiere, estamos ante un extraño ejercicio que nos recuerda a Hamlet contemplando el asesinato de su padre dentro de la obra en la que se representa su propio drama. La Play in scene del tercer acto. Eso o, por qué no, el Quijote leyendo sus propias aventuras en la segunda parte del libro que, en efecto, celebra sus aventuras. Es Spielberg dentro de Spielberg. Es la pareja de los 80, definitivamente. En total, por cierto, son 20 puntos. Nos queda, eso sí, la duda de por qué las referencias a Blade runner y Juegos de guerra del libro han desaparecido en la película. Es una duda. No hamletiana, pero duda al fin y al cabo.

¿Cómo se siente al rodar una película sobre un universo creado en parte por usted? ¿Se podría interpretar como su particular testamento?

Spielberg -Al principio, cuando leí la novela, pensé que si hacía esta película sería autorreferencial. Pero me apetecía mucho contar esta historia porque realmente la entiendo y de verdad me gustaría ser uno de estos personajes que se pierden en OASIS. El único sacrificio que hice fue eliminar algunas de las referencias a mi trabajo.

El Quijote lee sus propias aventuras en un momento de El Quijote. Vemos a Spielberg hacer una película de Spielberg sobre el mundo de Spielberg… ¿También usted ha enloquecido?

Fue una experiencia muy interesante porque estaba haciendo una película no sólo sobre las películas que hice, sino sobre una época, una década, que siento muy cerca y a cuya cultura contribuí. En cierta forma, ha sido como vivir en una habitación rodeado de espejos. Fue gozoso y desquiciante a la vez.

Últimamente estamos rodeados de referencias a los 80. Pienso en Stranger Things o Guardianes de la galaxia. ¿Qué cree [para Cline] que hace tan atractiva a esa década?

Cline. Por un lado, nos gusta contar historias del tipo de las que nos contaban cuando éramos niños. Por otro, tuvimos la suerte de crecer viendo estas historias que nos hacían sentir poderosos. Películas como E.T. o Los Goonies cuentan historias en las que los adultos han tirado la toalla frente a un problema, pero los niños no. Y los chavales de Ready… trabajan en equipo como los Goonies.

¿Pero por qué los 80 resultan tan interesantes incluso para los que no los vivieron?

He hablado mucho sobre mi novela con jóvenes que acaban de entrar en la universidad en EEUU, tienen 18 años. Ellos no vivieron los 80 y no están familiarizados con esa cultura. Para ellos, esas referencias funcionan como la mitología en las películas de Indiana Jones. No necesitas saberlo todo sobre el Santo Grial ni el Arca de la Alianza. Simplemente entienden cuál es el objetivo, quiénes son los malos. Y también funciona para ellos porque los chavales de hoy ya viven dos vidas. Tienen su identidad en el mundo real además de su perfil de Facebook, Twitter o Instagram. Tienen una versión idealizada de sí mismos que ponen en la Red, donde muestran su mejor cara. Puede que no coincida exactamente con quienes son en el mundo real, sino más bien con quién desean ser. Ya conocen la dualidad de interactuar con gente en el mundo real y en internet.

Foto: eslamoda.com

Pero lo curioso es que los 80 no fueron una década prestigiosa, como sí lo fueron los 70 o incluso los 90. La época dorada del Nuevo Hollywood terminó con La puerta del cielo, de Michael Cimino, de 1980. En los 80, de algún modo, se impuso un cine más simple que arrasó con el sueño de cambiar la industria…

Fue una década en que nos tomamos un descanso del trauma político y cultural de décadas anteriores y posteriores. Fue una especie de pausa, y esa pausa se convirtió en un lugar en el que la música, el estilo, el cine y la televisión celebraron mensajes positivos con mensajes felices. Fue un tiempo relativamente libre de problemas en el que la economía en EEUU era moderadamente robusta. El presidente era también un actor [Ronald Reagan]. Fue una década de mucho humor y fue una década dispuesta a aceptar emoción en grandes cantidades. Un extraterrestre se pierde en la Tierra y es acogido por una familia, rescatado y luego liberado. No estoy seguro de que E.T. hubiera tenido éxito en los 70. Y estoy seguro de que no lo habría tenido hoy ni después del año 2000. Necesitaba una década relativamente benigna para tener éxito.

El mundo virtual en la película no habla del futuro, sino del presente. ¿Están de acuerdo con esta idea?

Mientras escribía la novela era algo que tenía en mente: usar OASIS como una alegoría de internet. Mientras trabajaba veía cómo evolucionaba y cómo ocupaba cada vez más espacio en nuestras vidas. Ha cambiado la forma en que la gente se comunica, colabora, busca amor, hace política… Así que en cierta forma ya estamos usando internet como OASIS. Creo que es muy interesante cómo internet se ha convertido en la herramienta de comunicación más poderosa de la Historia, pero muchas veces la usamos para no tener que comunicarnos con la gente que tenemos más cerca. Antes, la gente en ciertas situaciones como en la sala de espera del médico o en un avión, solía hablar con los que tenía a su alrededor; ahora miramos el móvil. Ya usamos internet como una vía de escape y cuando internet se convierta en realidad virtual inmersiva será todavía más difícil desconectarse.

Ni siquiera verás a la persona que tienes sentada a tu lado en el avión porque tendrás los ojos tapados por un casco con cámara y pantalla.

Huxley, el autor de Un mundo feliz, creía que la peor dictadura es la de las cosas que nos gustan, del placer, del entretenimiento. ¿Creen que ya estamos ahí, que somos esclavos del entretenimiento?

Supongo que algunas personas están enganchadas al placer. Como todo lo que hacemos los humanos, puede ser que se haga en exceso. Pero en esta película no trato de hacer juicios sobre el escapismo. Creo que el escapismo es una parte esencial de la experiencia humana. Lo necesitamos para ser felices y lo obtenemos a través del arte, la música, la poesía, el cine, los videojuegos… Es bueno para la gente tener una vía de escape, pero siempre con moderación. Es como los fármacos: son maravillosos, salvan las vidas de millones de personas, pero no puede abusarse de ellos. Creo que lo mejor es encontrar un equilibrio entre la fantasía y la realidad.

¿Dirían que los videojuegos han sido, tras el cine, la segunda gran revolución en el entretenimiento?

Los videojuegos son una experiencia activa que requiere adrenalina y que cancela la mayoría de nuestras emociones excepto la frustración y la rabia. Y a veces proporcionan una gran alegría cuando conseguimos algo. Pero no hay posibilidades narrativas al contar una historia en la que el jugador, o el usuario, no puede llegar a llorar de emoción porque está demasiado ocupado apretando los botones del mando de un juego. Esa concentración, ese esfuerzo, impide la respuesta emocional. Durante años he intentado desarrollar un videojuego emocional y he fracasado porque el videojuego y el cine son dos plataformas muy distintas, basadas en dos sensibilidades diferentes. Juego a videojuegos para evadirme y a veces para evadirme de hacer películas. Confieso que a veces tengo que obligarme a dejar la consola o el PC.

Tengo delante la foto con Scorsese, Coppola y Lucas en 2007. Cuando mira atrás, ¿cuántos de sus deseos y expectativas se han visto cumplidos?

Todo lo que me ha pasado en la vida, tanto en mi vida personal (tener siete hijos) como en mi vida profesional (he hecho más de una treintena de películas, ya he perdido la cuenta), ha sido una sorpresa. No soy una persona que suela hacer planes. Todos mis hijos fueron una sorpresa excepto los dos que adopté, que no fueron una sorpresa, sino un placer.

¿Qué tal fue su trabajo con Bayona en Jurassic World?

Fantástico. JA es maravilloso y espero que puedas hablar sobre El reino caído. Ha quedado genial.

Por cierto, ¿por qué referencias que están en el libro como las de Blade runner y Juegos de guerra no están en la película?

Una voz muy amable a la par que tajante nos comunica que no hay más tiempo. Nos quedamos con la duda. Hamletiana o no.

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