Cinema TV Destacadas

#Oscars / Conociendo a Churchill

“Darkest Hour” llega a la entrega de los Oscar con dos nominaciones y varios premios, todos para su protagonista, el “camaleónico” Gary Oldman, quien se mete en la piel del premier británico que tuvo que padecer a los nazis

“Horas oscuras” o “Darkest Hour”  es mucho más que una película con una actuación descollante de su protagonista, quien es número puesto para llevarse la estatuilla como mejor actuación principal.

Esta historia es una verdadera lección de vida, de esas que muestran claramente porque los sucesos históricos que decidieron el destino del mundo muchas veces dependen de un solo hombre y su templanza, a pesar de que aquí se habla de británicos, los piratas por excelencia.

Winston Churchill es un cabrón, un sujeto que todo lo enoja y que todo lo pone de mal humor. Está viejo y su megalomanía lo lleva a maltratar a sus súbditos. La primera que no tardará en enterarse de su ferocidad es su taquígrafa, la dulce Lily James, interpretada por Elizabeth Layton.

Mientras nos vamos enterando que uno de los hombres más reconocidos de la historia del mundo por haber salvado a miles de personas de la picota nazi era un borracho insufrible, es cuando la historia comienza a volverse atrapante.

Directo a los libros de historia

Corre mayo de 1940, Churchill en su residencia fumando unos puros enormes, mientras matiza con Whisky de Bourbon sus mañanas, el mundo está sufriendo un cambio que podría torcer el destino de la humanidad. Los nazis ya tienen tomada casi toda Europa, sobre todo es Francia quien está al caer y ahora van por la isla, la reina y el Palacio de Buckingham, donde la maquinaria nazi tiene como solo objetivo hacer ondear las banderas con la esvástica del mal.

Churchill es resistido en todos los ámbitos parlamentarios pero parece ser el hombre indicado para el puesto de primer ministro, ya que es el único con el que la oposición británica se lleva medianamente bien.

En este punto es cuando comienza a suceder una metamorfosis fascinante del personaje, el cual armaron los maquilladores –nominados al Oscar por su trabajo– sobre el talento del gran Gary Oldman. Es aquí donde el irascible y ebrio debe cargarse sobre los hombros todo el peso de la historia. Es cuando aflora la templanza y el liderazgo de quien depende toda la nación, pero por sobre todo es la metáfora perfecta del guerrero que sabe que va a perder, pero no quiere rendirse.

Churchill es pueblo

La escena del metro es sublime. Mientras el premier mira a todas esas personas comunes que viajan a sus trabajos y les pregunta si “tienen un fosforo” para encender su enorme puro, es justo cuando se erige el líder que busca en el pueblo la respuesta a todas sus preguntas. Sumado a eso los diálogos con el rey tartamudo –Ben Mendelsohn– elevan aun más esa fascinación que causa saber qué es lo que anida en la mente de alguien que debe decidir el destino del mundo.

Foto: Oracleoftime.com

Si bien su dulce esposa –correcta Kristin  Scott Thomas– lo contiene, lo aconseja y lo calma; es su taquígrafa la verdadera musa inspiradora, quien tiene un hermano que jamás llegó Dunkerque y que sufre como todo el pueblo lo inevitable, la llegada del monstruo que va aplastarlos sin piedad.

“Darkest Hour” traza la línea que divide la metáfora entre rendirse o pelear hasta la última gota de sangre, mientras “Don Winston” se acurruca rogando por  la ayuda de los aliados ante lo inevitable, ante el horror.

Deberá enfrentar al asesino más letal de la historia de la humanidad y sabe que apenas puede salvar a un puñado de soldados que van a morir bajo el poder de la maquinaria nazi, y aun así sale en la tapa de los periódicos mostrando la “V” de la victoria.

Un relato optimista, una verdadera fabula de resistencia y valor, una inspiración ante esos momentos en que todo parece ser tan oscuro como esas horas en que los piratas probaron de su propia medicina y sintieron en carne propia como es cuando la invasión es irreversible.

Aunque la película funcione como “satélite” de Dunkerque de Nolan, curiosamente también nominada para mejor película del año, tiene identidad propia y su relato no solo se limita al lucimiento de su protagonista como ya sucedió muchas veces.

Foto: Artscommented.com