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¿Sirve cortar calles?

El caos vehicular en una pequeña ciudad como Salta puede convertirse en la peor pesadilla si se corta una arteria céntrica. ¿Tiene algún sentido jugar con el tiempo de los demás, cuando la protesta no surte efecto?

Medio día en la ciudad de Salta, martes laboral, temperatura agradable, un grupo de la CCC –Corriente Clasista y Combativa– decide marchar desde Alvarado y Santa Fe. ¿La protesta? Contra las políticas del gobierno nacional.

“A nivel nacional estamos movilizando a todos los ministerios porque había un compromiso del gobierno nacional que no iban a tocar a ningún compañero que está cobrando el salario social complementario y hoy ya lleva más 18 mil bajas a nivel nacional. Bueno, nosotros ahora tenemos algunas bajas en Salta”, decía uno de los delegados que marchaba.

Hasta aquí todo bien y si hay que visibilizar la protesta mejor aun, pero cabe plantearse dos asuntos. El primero de ellos es sí realmente el gobierno nacional va a “mirar” que en la lejana Salta, un grupo de manifestantes se están movilizando y van a tomar medidas inmediatamente al respecto… lamentablemente NO. El gobierno nacional no va a hacer eso ni remotamente.

El otro aspecto es “sentenciar” a un hombre común a permanece sentado en su automóvil por el lapso de una hora o más, porque un corte en una arteria principal se suma a los bacheos y al lentísimo transito salteño, el cual ya es un caos de por sí.

No solo se trata del perjuicio de quedarse una hora o dos sin poder salir del casco céntrico, es peligroso para los peatones. Según consigna El Tribuno, en los registros de la Subsecretaría de Tránsito y Seguridad Vial de la Municipalidad, dan cuenta de que, de las 39 víctimas fatales que hubo en el ejido capitalino en 2017, nueve eran peatones. Son las segundas víctimas de los siniestros. A la cabeza quedaron 13 motociclistas y siguieron ocho por vuelcos, cuatro por caídas de los vehículos o aplastados, tres en choques y dos ciclistas.

Ahora bien, si a la CCC se le ocurre marchar por las calles de la ciudad y protestar, están en todo su derecho, pero ¿realmente sirve de algo demorar a otro obrero que trata de llegar a su casa después de haberse pasado sufriendo la mañana entera con un jefe perverso; u otro que estuvo atendiendo un local de ventas y padeciendo a los clientes? Honestamente no.

Cuando la protesta es “pobres contra pobres”, ni siquiera vale la pena perder el tiempo y la energía, ya que los únicos perjudicados son otros que los trabajadores iguales a los que están protestando.

Mientras tanto Salta es un caos vehicular cada vez más difícil de digerir.