La audiencia se desarrollará en el Salón de Grandes Juicios de la Ciudad Judicial los días 19, 20, 21, 22 y 23 de marzo, 3, 4 y 5 de abril de este año. Será un juicio colegiado presidido por el juez Guillermo Pereyra e integrado por los vocales Mónica Muksdi y José Luis Riera

El detestable “Chirete” o Gabriel Roberto Herrera será juzgado por los jueces de la Sala VI del Tribunal de Juicio en la causa que se le sigue por el delito de homicidio doblemente calificado por la relación de pareja y por el género en perjuicio de Andrea Edith Neri.

Cabe recordar que éste espantoso crimen sucedió el 5 de enero de 2017, en el interior de la Unidad Penal de Villa Las Rosas, cuando la joven pareja del energúmeno cumplía con su régimen de visitas. Como la joven fue ultimada en el edificio de la cárcel, se enjuiciará también a personal y funcionarios del Penal por diferentes grados de responsabilidades.

Los otros imputados por el delito de incumplimiento a los deberes de funcionario público son: Juan Carlos Gutiérrez (49), José Luis Ávalos (45), Fernando Daniel Velásquez (48) y Héctor Augusto Franco. También está acusado Nelson Alexander Cardozo (32) del delito de abandono de persona seguido de muerte.

Las partes intervinientes

Los actores que participaran del debate son el Fiscal Penal de la UGAP, Pablo Rivero; el querellante Santiago Pedroza; Marcelo Arancibia y Arnaldo Estrada en la defensa y la Defensora Oficial Marcela Robles.

En tanto el tribunal será presidido por el doctor Guillermo Pereyra, secundado por los vocales doctores Mónica Muksdi y José Luis Riera.

La situación de Chirete

Herrera purgaba una condena a perpetuidad dictada por la Cámara Tercera en lo Criminal desde el 22 de septiembre de 2006. Había matado a su pareja, Verónica Soledad Castro, resultado autor del delito de homicidio calificado por el vínculo y por la alevosía.

Al momento del hecho por el cual se lo juzgará, Herrera purgaba su condena en el penal de Villa Las Rosas, cuando Andrea Neri lo fue a visitar en compañía de su pequeño hijo.

El hecho en su momento conmocionó al país, no solo por la brutalidad del episodio en sí, sino también por las implicancias que tuvo en el contexto social, ya que se sumó a una perversa lista de femicidios, como así también por las responsabilidades que la caben a quienes debían cuidar a la víctima y la abandonaron a su suerte.