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#NiUnaMenos / ¿Cómo reaccionará la sociedad salteña ante los juicios por femicidio?

En marzo y abril se dirimirá la suerte de los dos acusados de femicidios mas detestables que se recuerden en muchos años. Chirete Herrera y Gaspar Cinco, respectivamente serán juzgados en audiencias públicas, ambos por tribunales colegiados. El año pasado una escalada de violencia inusitada contra las mujeres dejó 20 víctimas a manos de sus parejas, en la mayoría de los casos

Élida del Valle Santillán, Carolina Saracho, Jimena Salas, Benita Isabel Sánchez, Angélica Serrano, Cintia Betiana Rodríguez, Daniela Guantay, Gerónima Romero Bautista, Camila C.Rodríguez, Anabela Cruz, Marisa Subelza, Celina Primitiva Quipildor, Alejandra Párraga, Claudia Soledad Saracho, Paola Álvarez, Melani Penella, Cintia Tapia, Mariana Segovia y Victoria Amira Vázquez murieron a manos de hombres violentos, visto así pareciera tratarse de una epidemia.

Por lo menos así lo trataría la OMS si observara sin ningún tipo de subjetividad y analizara solo los números de una región en un país que en un periodo menor a un año, tiene a 20 mujeres que han fallecido y en muchos casos después de un padecimiento inhumano, como el caso de Carolina Saracho, quien fuera quemada viva por su pareja, falleciendo 4 días después de un sufrimiento inimaginable.

El 19 de marzo comenzarán a juzgar al detestable Chirete Herrera; mientras que el 20 de abril harán lo propio con Gaspar Cinco. Estos dos fueron de los casos más estremecedores de 2017. El primero está acusado de reincidir en su accionar criminal contra una mujer, ya que Andrea Neri es la segunda víctima de este psicópata.

En tanto Gaspar Cinco tiene sobre sus hombros la obligación de responder por las muertes de su pareja, Alejandra Parraga y su pequeño hijo, a quienes habría envenenado con cianuro.

Conciencia social y redes sociales

Muchas han sido las manifestaciones contra este tipo de violencia y  hasta se ha planteado una especie de rivalidad insana entre hombres y mujeres, donde las redes sociales han sido el principal escenario de esta “discusión”, aunque el debate sea bueno, la intolerancia ha sido la principal protagonista.

Durante todo el 2017 fue la sociedad la que se ocupó de estos dos casos en especial, con marchas y convocatorias ante la naturaleza bestial de los dos sucesos. Muchas agrupaciones y colectivos de sectores de la sociedad que se manifestaron por la calles, son la clara muestra de que la sociedad debe reaccionar ante estos hechos repudiables.

Ahora es la Justicia desde su lugar quien deberá dar un claro mensaje a la sociedad y no solo “hablar” con sus fallos, sino mostrarle al público que mediante un debate se puede visibilizar el  manejo de las instituciones a un grado tal, que la sociedad se sienta protegida de estos violentos.

Por otro lado están los otros actores sociales, esos colectivos que tan bien se han manifestado por las calles, mostrando al mundo que la sociedad está a la altura de las circunstancias y que puede exigir a sus mandatarios por una Justicia acorde a los tiempos que se viven, pero sería también muy saludable que este ímpetu que se trasladó a las calles, ahora esté presente en las salas de audiencia, donde fácticamente se dirime la suerte del acusado y la sociedad puede ver realmente como sucedieron los acontecimientos.

Claro está que la participación no solo es vía redes sociales, ahora estos colectivos deben dar un paso más y llegar hasta sede judicial, donde los representantes del poder judicial deberán cumplir con su deber y con la Constitución de la Nación, dándole forma al debate.

Allí estos grupos que visibilizaron la tragedia serán los “controladores” de quienes deber juzgar a quienes ponen en peligro la integridad de las personas, eso sí, sería interesante ver que cada actor social cumpla con su rol y que esto no termine solo en una catarsis de redes sociales.