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España: 200 condenados por violencia de género se someten a realidad virtual para empatizar con las víctimas

Jordi Soteras 22/02/2018 Catalunya Barcelona Estudio sobre el uso de la realidad virtual en la rehabilitacion de personas que han cometido un delito de violencia de genero en el Auditorio Esteve del Centro Esther Koplowitz FOTO JORDI SOTERAS

Este tratamiento sitúa a los agresores machistas en la piel de sus víctimas para que vivan una sensación de amenaza y de miedo

El maltratador, ante el espejo.

-¿Qué coño haces? Hablar por teléfono sí te gusta, ¿verdad?.

-…

-Pues eso se va a acabar. A tomar por culo el teléfono.

Estas frases forman parte del tratamiento de un hombre condenado por violencia machista. El agresor machista es el destinatario de la violencia verbal. El emisor es un personaje de realidad virtual que lo ayuda a empatizar, a ponerse en la piel de una víctima, a cambiar su perspectiva y adoptar el papel de agredido.

La realidad virtual puede ayudar a los maltratadores a mejorar su empatía con sus víctimas. Así lo entiende un estudio del Hospital Clínico de Barcelona que sitúa a agresores machistas en la posición de una mujer vejada, insultada, amenazada, intimidada y atemorizada por otro hombre.

-¿Tenía la perspectiva de una mujer?

-Sí. He sentido lo mismo que una mujer cuando le chillan y amenazan: temor y muchos nervios… No sabía cómo reaccionar.

-El tipo me ha hecho sentir como se siente mi mujer cuando yo discuto con ella.

Estas frases son originales y han sido extraídas de las entrevistas a agresores condenados por un delito de violencia de género realizadas para un estudio dirigido por investigadores de IDIBAPS y de la Universitat de Barcelona que ha publicado recientemente la revista Scientific Reports.

El estudio de los investigadores catalanes, que se han apoyado en un equipo internacional, establece que los sujetos violentos adolecen de un marcado déficit de reconocimiento emocional. La experiencia virtual, según demuestra la investigación, tiene la capacidad de mejorar la percepción de las emociones en los participantes.

Son unos 200 los maltratadores con los que han trabajado hasta la fecha los investigadores, que están ocupados en un estudio de reincidencia largo, de unos cinco años. Una de sus conclusiones es que si los maltratadores no son capaces de reconocer las emociones de los otros (miedo, angustia, pánico), es simplemente por su falta de empatía.

Se da la circunstancia de que ninguno de los 200 agresores puestos ante el espejo tiene un perfil psicopático. Los maltratadores prefieren no hablar con los medios de comunicación pero han referido a los investigadores que sí se sintieron en el cuerpo de una mujer y sí se sintieron agredidos por los comentarios y el lenguaje no verbal del agresor, que lanza al suelo un teléfono, se aproxima a su posición y da la sensación de que va a abalanzarse sobre él y propinarle un golpe.

En nuestra sociedad, donde tres de cada diez mujeres han sufrido agresiones de algún tipo, son “muchos los perfiles” de maltratadores: “Algunos han suspendido la pena de prisión para hacer este curso, en el que no se ha reportado ninguna experiencia o consecuencia negativa”, ha señalado la primera autora del estudio e investigadora del IDIBAPS, Sofía Seinfeld.

El estudio demuestra que los maltratadores son prácticamente incapaces de identificar el miedo en la cara de las mujeres a las que agreden: “Tras meterse virtualmente en el cuerpo de una mujer, su capacidad para reconocer este miedo ha mejorado”, ha celebrado Seinfeld.

Por primera vez, queda demostrado que cambiar la perspectiva de individuos violentos mediante la realidad virtual inmersiva “se traduce en modificaciones de procesos como el reconocimiento de las emociones, que se cree que están tras esta forma específica de violencia”, abunda la coordinadora del estudio e investigadora ICREA en el IDIBAPS, Mavi Sánchez Vives.

El estudio, en marcha desde hace dos años, se aplica a sujetos condenados que siguen medidas penales alternativas a la prisión dictaminadas por jueces, organizadas por el Departament de Justícia de la Generalitat y aplicadas por entidades sociales. Además de a 20 maltratadores condenados, la experiencia se ha aplicado a 19 no condenados con el propósito de establecer una comparativa.

Todos se enfrentaban, tras ponerse unas grafas de realidad virtual y sensores de movimiento, a adentrarse en un entorno virtual en el que su cuerpo era sustituido por el de una mujer para que pasaran por un proceso de asimilación y de identificación de su yo virtual.Desde esa perspectiva totalmente nueva para un agresor machista, observaban cómo un hombre se dirigía hacia su posición con una actitud idéntica a la que ellos mostraban ante sus víctimas: comportamiento violento, gritos, lenguaje verbal agresivo, invasión del espacio personal, lanzamiento de objetos, amenazas y una agresión inminente.

Pese a que los cuerpos virtuales sean totalmente diferentes de los del participante del estudio, éste “experimenta una fuerte ilusión subjetiva de propiedad del cuerpo virtual”, indica Sánchez Vives. “Estas ilusiones influyen en el participante alterando percepciones, actitudes y comportamientos”, completa la coordinadora del estudio, que defiende que la realidad virtual “es muy útil” en psicología clínica.

La empatía también “debe entrenarse”, reivindican las autoras principales de un estudio cuyo objetivo último es disminuir la reincidencia de los maltratadores en un momento en que la violencia de género dejó el año pasado en España 48 mujeres asesinadas y un total de 917 en los últimos tres lustros.

Elmundo.es
Foto: JORDI SOTERAS