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#10Policias / Arancibia: “La tortura no estaba motivada”

Ante las suspicacias que levantó el polémico fallo que absolvió a los policías, MUY CRITICO entrevistó al defensor de los imputados, Marcelo Arancibia, quien brindó detalles de los argumentos técnicos que interpusieron ante una denuncia gravísima. El penalista basó su estrategia en la jurisprudencia que sentó un conocido fallo por lesa humanidad en Salta. AUDIO.

Sucedió en el año 2013, cuando Pablo Damián Velázquez fue llevado detenido después de un episodio de violencia domestica de ribetes cinematográficos. Mientras Velázquez gritaba que se iba a hacer estallar junto a su pequeño hijo, el cual sostenía en brazos y aseguraba que volarían por los aires juntos, producto de hacer explotar una garrafa.

Ante esto personal policial tomó intervención después de 4 llamados de la pareja de Velazquez al Sistema 911, entonces llegaron los efectivos e ingresaron al inmueble, donde redujeron al sujeto y lo esposaron. Obvio que Velázquez no fue reducido solo con palabras.

De allí fue trasladado a la comisaría donde dice haber sido torturado, víctima de robo y privación ilegitima de la libertad. Como resultado de la acusación y denuncia fueron encartados 10 efectivos.

Pasado el debate, el juez Ángel Amadeo Longarte, vocal de la Sala II del Tribunal de Juicio, absolvió a Abel Benito Cruz y a Héctor Choque del delito de severidades agravadas por el uso de violencia en el grado de copartícipes, uso de violencia en el grado de copartícipes por el que llegaron requeridos a juicio, por falta de acusación fiscal.

En el mismo fallo resultaron absueltos César Marín y Hernán Durán de los delitos de severidades calificadas por el uso de violencia (dos hechos) y robo calificado por la función policial.

También fueron absueltos Albino Néstor Chinchilla y Mario Alberto Gutiérrez, de los delitos de tortura, severidades calificadas por el uso de violencia (dos hechos) y robo calificado por la función policial, según la acusación sostenida en el momento de la discusión final, por aplicación del principio de la duda.

Mano a mano con Arancibia

Antes de arrancar la entrevista, el defensor enfatizó en el hecho de que respetaba la trayectoria del fiscal Gustavo Vilar Rey, por sobre toda apreciación técnica que emitiera durante la charla.

MUY CRITICO –¿Cuáles son los fundamentos para que hayan quedado absueltos?

A pesar de que yo no estuve en la replica que hizo el fiscal me parece lamentable que él se arrogue la intelectualidad de un Ricardo Núñez, de un Fontan Balestra, de un Sebastián Soler (…) yo lo invito, como también invito a mis colegas para que esté seguro de que he dado un planteo ejemplar, que lea:

“Marcos Levin, torturas, tormentos…”, para que se ilustre de lo que dice la Cámara Nacional de Casación en un fallo, que no sé lo que es “antiguo” para el doctor Vilar Rey, pero este fallo es de Octubre –Marcos Levin, Bocos, Cardozo y Almirón– donde dice, el presidente de la Cámara Nacional de Casación, doctor Riggi: “Bueno es remostarse a la historia de los grandes pensadores del Derecho”.

¿Entonces no hay que estudiar a Platón porque es antiguo? (…) ¿cómo pueden decir eso? Creo que estoy feliz porque el juez no lo escuchó. Por que el estado de duda no lo proclamó más nadie que yo. Eso lo digo con toda soberbia pero verdad. Terminé mis alegatos conforme está grabado diciendo:

“A mí no me causaría un grave daño si se lo beneficia con la duda, conforme el Articulo 1, inciso G del Código de Procedimiento Penal y así resolvió el señor Juez. Entonces yo lo mando de nuevo a estudiar a esos autores como a los modernos.

MUY CRITICO –¿Cómo fue la etapa de la valoración de la prueba?

Podría haber sido de una manera o de otra. Yo no le quité autoridad a las versiones del denunciante, lo que si dije es que: “puede ser como; no puede ser”. De ahí desarrollé temas que a mí entender han hecho eco en quien tenía que decidir, que es el Juez, quien desarrolló la tarea de la valoración de la prueba –que fui yo– dije claramente que, ésta defensa, de lo cual pedí las transcripciones, no desmiente la versión del señor Velázquez. Lo que sí digo es que hay otras pruebas que hacen poner en duda, o sea los médicos, quienes manifiestan que sí viene cierto tiene una lesión, son lesiones levísimas.

En el caso del trapo de piso, sin bien es cierto fue secuestrado y arrojaba saliva –glándulas salivales– a través de los ADN no se comprobó que esa saliva fuese del señor Velázquez…

MUY CRITICO –¿Lo del submarino seco?

No. Ellos dicen que lo hicieron vomitar por el “submarino” y que lo hicieron escupir en el trapo de piso. El señor fiscal inmediatamente se constituye en la comisaria y secuestra el trapo de piso, secuestra los cuchillos, que son anecdóticos, toda vez que esos cuchillos son viejos y no había necesidad de hacerle ningún tipo de carga.

Mejor te lo explico así: el delito se pone en su investigación con la denuncia ¿qué denunció Velázquez?

En dos situaciones correctamente diagramadas por el señor fiscal de causas policiales y penitenciarias, Vilar Rey, y que le valió para que pida 12 años, 5 años y 4 meses… o sea, a todos los consideró materialmente responsables de distintos delitos de tormentos, de vejámenes en privación ilegitima de la libertad, ahora le llaman “no haber dado la libertad inmediatamente”, y robo.

¿En que se funda el primer hecho que ocurre en la casa de Velázquez?

Él denuncia que no tenían orden de allanamiento y que ingresaron violentamente. Eso, el mismo fiscal comparte que ha sido un procedimiento correcto. Porque el eje de donde nace la acción policial es que estaba, él encerrado con su hijo de 1 año y 4 meses –de aquella época– y que tenía antecedentes de que había dicho que se iba a matar, él y el hijo, quemándose con una garrafa.

Yo expuse que la policía actuó con la inmediatez que requería el caso. Toda vez que hasta que se pida orden de allanamiento, hasta que se comunique el fiscal con el juez podría haber pasado algo que la sociedad entera de Salta iba a lamentar ¿y quiénes iban a ser los responsables? Iban a ser nada más ni nada menos que: los policías por no accionar o no actuar.

Allí, él también dice que le introdujeron violentamente una pistola en la boca y le aflojaron dos piezas dentarias. Cuando viene al médico –tanto policial, que lo atiende una doctora– como acá en la alcaldía, nosotros no hemos observado absolutamente nada de eso. Incluso lo mandan al hospital San Bernardo para que un ORL –Otorrinolaringólogo– lo examine en toda la zona que él dice hasta ahora que los tiene movidos a los dientes y que no tiene dinero para hacer su tratamiento.

Tanto el ORL como el odontólogo coinciden que no ven ninguna lesión de esa naturaleza, con lo que incluso tenemos puntos a favor sobre eso. Cuando lo sacan, él avisa a un amigo –que nunca ha venido– que lo llevaban preso.

Cuando ya lo llevan a la Policía, que es la segunda etapa, dice que le pusieron la bolsa, que lo hicieron beber agua en el mingitorio, que lo asfixiaron y que producto de esa asfixia y de esa golpiza lo hicieron orinar y lo hicieron vomitar. Con esa misma ropa lo trasladan a la alcaldía.

En la alcandía cuando ven primeramente personas que están en mal estado, físicamente, donde su salud podría correr peligro, inmediatamente lo derivan a cualquier lado. Porque ellos –como se diría en la jerga– “a este muerto no lo cargo yo”, dicen.

Ellos –personal de la alcandía de la ciudad de Salta– dicen “no me vengan a tirar el muerto”. Porque sucede esto, porque ellos van a decir que los de la alcandía le hicieron “todo eso”. Como no tenía nada, lo incorporan, le dan entrada y al otro día a horas 12:00 del medio día recupera la libertad.

El otro hecho que me estoy olvidando en la comisaria es que “burlonamente” le secuestran, le incautan una billetera con 300 pesos; que le devuelven la billetera y que después se da cuenta que no tenía los 300 pesos. Que previamente al sacarle la billetera se burlaban de él.

Esa billetera nunca tuvo entrada ni en la comisaria, ni en la alcaldía. Por lo tanto mucho menos los 300 pesos. Una vez recuperada la libertad, un guardiacarcel le presta una suma de dinero para qué tome el ómnibus, se va directamente a la calle Santiago del estero a entrevistarse con Vilar Rey.

Allí le cuenta todo lo que había ocurrido, hace la denuncia. Vilar Rey se constituye inmediatamente en la comisaria y yo manifiesto que el doctor Vilar Rey tiene una vastísima experiencia como secretario en el juzgado y como fiscal, entonces, si él buscaba un trapo de piso para ver el ADN en la saliva, con más razón le estaban ofreciendo una prueba terminante.

¿Cuál era? El calzoncillo y el pantalón, la camisa y el buzo. Donde se veía reflejado dos cuestiones fisiológicas: el vomito y el orín. Con la gravedad de que él tenía todo eso. En ese momento puesto y le dijo al doctor Vilar Rey que él había hablado con él y había denunciado.

Vilar Rey se hizo el olímpico desconocedor –no sé si es verdad o no– yo no creo que sea verdad ¿porque? por los mismos antecedentes que tiene Vilar Rey, quien es un “pesquisa” por naturaleza, un interesado en demostrar la verdad.

Entonces que mejor oportunidad para avalar los dichos de Velázquez que pedirle que resguarde esas prendas de vestir para su conservación. Pero él ya tenía la prueba.

A mí me parece sumamente extraño que eso de haber existido lo que yo creo que no, no haya obrado Vilar Rey, acorde a las circunstancias.

Entonces tenemos: la pistola metida en la garganta (…) que nunca ha ocurrido; el robo de la billetera, nadie ha visto ni los 300 pesos ni ha visto la billetera, suponiendo que no le hayan hecho la requisa, en la alcandía si la hicieron.

Entonces lo que se planteó como cuestión fundamental fue ¿cual fuera el motivo para tamaña acción que, de ser cierta es ampliamente torturante? O sea el Artículo 144, inciso tercero, que tiene penas gravísimas como las pidió el fiscal porque él lo tiene como probado al hecho.

AUDIO: PRIMERA PARTE DE LA ENTREVISTA

Los grandes autores que le cité dicen siempre que esa clase de acciones tienen un fin y el fin sería, como en la época del extremismo: pegar, aislar, torturar, con el fin de que cuenten que es lo que hicieron o donde están sus compañeros de armas. O sea los mal llamados “extremistas” porque no tenían nada de extremistas, sino de diferentes pensamientos y los pensamientos no se matan.

Entonces ellos dicen lo que yo dije. Señor juez en que podría, a pesar de lo injustificado, inhumano, imperdonable de este acto, de haber ocurrido ¿en que se fundamenta tal acción?

MUY CRITICO –Es decir que en este caso no hay motivo por el cual ocurrió semejante tortura?

–No estaba motivada. Entonces cabe una sola pregunta ¿Cuál ha sido esa reacción para que actúen de semejante manera? Lo que ha ocurrido es que él –Velázquez– se ha sentido invadido en sus pretensiones de quedarse con el hijo y coaccionar a través del hijo un hecho futuro.

AUDIO: PRIMERA PARTE DE LA ENTREVISTA

AUDIO: SEGUNDA PARTE DE LA ENTREVISTA

El defensor Nicolás Vedia, director general de Asuntos Jurídicos de la Policía, junto a los 10 imputados después de ser exonerados