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Las aguas bajan turbias

Fue Matias Assennatto quien le recordó duramente al intendente, quien via twitter, había hecho promesas de obras pluviales y como contraste las increíbles imágenes del agua llevándose todo. A eso se le sumaron los medios y todo el arco opositor. La lluvia desnudó viejas falencias y agrietó aun más la brecha ideológica entre los muchachos del Grand Bourg y los del CCM

Un axioma dice claramente “no hagas promesas que no puedas cumplir”. Hace casi un año que el intendente capitalino Gustavo Sáenz anunciaba con bombos, platillos –y  twits– unas rimbombantes “gracias en nombre de los salteños, recién se comunicó José Cano y me informó que Mauricio Macri en los próximos días hará un gran anuncio”. Cuestión que Assennatto le recriminó con un inapelable “Sáenz anunció en Twitter obras que evitarían las inundaciones”.

Resulta que las obras pluviales que Sáenz  anunciara el 26-02-2016 no llegaron jamás y la lluvia que cayó en las últimas horas inundó la ciudad como nunca. Las precipitaciones en Salta fueron noticia nacional y las imágenes de automóviles tapados hasta la mitad de las puertas, motocicletas flotando en las turbias aguas y testimonios de vecinos resignados, fueron las crónicas más dolientes para la Administración Sáenz.

Foto: La Gaceta 

Los efectos colaterales de las lluvias no solo se limitan a la molestia de quedarse varado por ahí con el automóvil o mojarse los talones hasta las rodillas. Los perjuicios le alcanzan a todos los dueños de comercios que perdieron las ventas por los cortes de electricidad producidos en esos días. Por otro lado muchos trabajadores que dejaron sus motocicletas estacionadas en las cercanías del centro de la ciudad y al regresar se dieron con los rodados flotando en el agua y los cuales ahora no funcionan.

Para peor de males el cielo no da tregua y cada día que pasa las oscuras nubes se ciernen sobre los valles, amenazando con nuevas e inapelables precipitaciones. Al parecer todo febrero va a ser lluvioso y evidentemente la ciudad no está preparada para una lluvia como la de los últimos días de enero.

Foto: Cadena 365

Gustavo Sáenz deberá ir aprendiendo que no solo debe administrar una ciudad que está enclavada en un pozo a mitad de los valles; también debe saber que cuando el ejecutivo nacional transita sus primeros años suele “entusiasmar” a todos los que se acercan al “banquete” de las coparticipaciones, pero que pasado un periodo y en tiempo de vacas flacas las promesas quedan en la nada y el entusiasmo