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En el país de Evo Morales se permite la inquisición

‘Tribus de la inquisición’, de Mabel Lozano, obtuvo el Goya al mejor corto documental. En el mismo denuncia los linchamientos en Bolivia. Ladronzuelos y rateros sin juicio previo, son quemados vivos frente a todos, mientras las autoridades miran para otro lado

Evo Morales gobierna Bolivia desde el 22 de enero de 2006; las denuncias que presenta el documental de Mabel Lozano son de una de las tantas ejecuciones públicas del 1 de junio de 2013.

La barbarie parece haber llegado a Ivirgarzama, región de Cochabamba, Bolivia; o está viva desde tiempos inmemoriales. Aquel día, Roberto Ángel Antezana fue atado, golpeado, bañado en nafta y prendido fuego vivo junto con cinco familiares. Murió pocas horas después, con el 90% del cuerpo quemado. Había, presuntamente, robado un camión. Sin juicio, sin debate judicial, este hombre fue ejecutado públicamente.

El documental no solo está siendo distinguido con un Goya, sino que le está mostrando al mundo entero que en el país de Evo Morales existe la barbarie y no el pseudo socialismo como el jefe del ejecutivo de ese país quiere mostrar.

Aquellos que se creyeron el “relato” de que en Sudamérica había una intención de virar hacia el socialismo y que la culpa de todos los males eran por exclusiva responsabilidad de medios obedientes a la ominosa derecha, deberían ver este documental, donde un presidente democrático es estado de derecho permite que sus propios compatriotas sean quemados vivos, sin juicio previo.

Según consigna El Pais, de España, “Tribus de la Inquisición”, que opta el sábado al Goya al mejor corto documental, propine un puñetazo en pleno estómago. Hasta entonces, se ha hablado de linchamientos. De repente, ahí están. Una serie de grabaciones aficionadas muestra a varios hombres devorados por las llamas. Cuerpos casi carbonizados se remueven desesperados. De la cabeza de uno no para de salir humo. Arden vivos en la plaza del pueblo, mientras los vecinos los rodean y observan el fruto de su castigo.

Al ser consultada la directora de esta obra estremecedora porque no optó por un largometraje, la cineasta refiere a que sería demasiado crudo soportar más de una hora de esta barbarie en pleno siglo XXI, a lo que dijo simplemente: “Lo que aparece en el documental es de lo más suave”.

EL VÍDEO CONTIENE IMÁGENES QUE PUEDEN HERIR LA SENSIBILIDAD DE ALGUNAS PERSONAS, SE RECOMIENDA DISCRECIÓN