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#JimenaSalas / ¿Crimen impune?

A un año del crimen que sacudió a la sociedad salteña nada firme se sabe. Ni sospechosos, ni pruebas. A los seis meses recién aparecieron las pericias en el teléfono de la victima, donde las fotos del perro utilizado como ardid para ganar la confianza de Jimena y asesinarla en su propia casa se sumaron al expediente ¿por que tardaron tanto?

A las 12:45 del 27 de enero de 2017, Jimena Salas le abrió la puerta de su casa a quien hasta el día de hoy permanece prófugo y es su asesino. El primero en llegar a la brutal escena del crimen fue su marido, el señor Nicolás Cajal, quien arribó al inmueble y se encontró con la macabra escena. Sus pequeñas hijas permanecieron en el baño mientras asesinaban a Jimena.

Durante los 365 días que siguieron al brutal crimen no hubo un solo detenido, ni siquiera un sospechoso, ni una sola pista firme y mucha evidencia biológica pero que lamentablemente no se puede cotejar con nada, ya que no hay nadie con quien comparar las muestras de pelos o piel con los que cuentan los laboratorios del CIF.

A Jimena Salas la mataron a puñaladas, muchas más que las 40 que dijeron en un principio. A días de sucedido el hecho una fuente judicial le dijo a MUY CRITICO que los antebrazos de la víctima “parecían coladores” y que las estocadas “eran como 80”. Una masacre, una barbarie a la que la tranquila comunidad de Vaqueros no está acostumbrada a presenciar; y que la sociedad salteña solo ve en películas, series y documentales.

Atisbos y anuncios

Primero aparecieron unos  identikits. Rostro con barba rala y rasgos alargados que en líneas generales poco y nada puede aportar una fisonomía como esa, ya que dejarse la barba se ha convertido en una moda entre los jóvenes en la actualidad. Cualquiera luce una barba como esa; en cuanto al rostro alargado y típico de la región hay por cientos entre las barriadas de las periferias. No se trata de rasgos característicos que identifiquen a una raza en particular como podría ser un “caucásicas” o quizás algún “europeizado”.

Posterior ello –mes de junio– el Ministerio Público emitió un comunicado por medio de su portal web. El mismo daba cuenta de la versión del “el robo que salió mal”, cuando en la casa no faltaba absolutamente nada, a excepción del teléfono celular de la victima que apareció destrozado en la ruta, unos días después.

Una conferencia de prensa con ambos fiscales, Pablo Paz y Rodrigo Miralpeix, este último tuvo la terrible tarea de ser el primer funcionario en ingresar a la escena del crimen. Allí fue cuando Fiscalía afirma que tiene “dos perfiles genéticos masculinos” en el cuerpo de Jimena Salas.

El candado y el teléfono celular

Aquí hay dos elementos a tener en cuenta. El primero es el candado colgado en el portón de la casa. La víctima le abrió la puerta al asesino, lo dejó ingresar a la vivienda, dándole “algo” de lógica a última versión, la que da cuenta de que el homicida aprovechó la confianza de Jimena con el ardid del perro extraviado. No obstante esta versión también abona la teoría de que la victima conocía a su atacante.

En cuanto al teléfono celular que fuera encontrado unos días después tirado en la ruta, el fiscal Pablo Paz dijo: “No es que vamos a peritar un teléfono, estaba inutilizado el día lunes posterior al hecho, que se lo encontró en la vera de la ruta, fue enviado al CIF para que un perito pueda hacer su trabajo y en su caso ver que se puede hacer con ese teléfono”.

Ese peritaje se demoró seis meses. Por una cuestión de tecnología, impericia para abordar un software o lo que fuere, el peritaje llegó muy tarde. “Tiempo que pasa, verdad que huye”, si se quiere caer en un lugar común y ante lo que pueda expresar el Ministerio Publico con respecto a este parecer, lamentablemente es así. Una pericia no puede demorar tanto tiempo.

Las fotografías que por fin pudieron ser recuperadas fueron exhibidas en sede judicial ante un nutrido grupo de periodistas.

Otra fuente cercana a la investigación le relató a MUY CRITICO fue que, lamentablemente –y una vez más– se trabajó mal sobre la escena del crimen. Sin llegar a compararlo con lo actuado por la fiscal Viviana Fein en el asesinato de Nisman, pero de similares características en cuanto a la torpeza, al perecer esa escena no habría sido preservada. Sin ser mal pensados, obvio.

Lo cierto es que a un año del brutal crimen, el cual y por las características que presenta, este medio lo ha comparado con el asesinato de la actriz Sharon Tate, por la saña y brutalidad con la que sucedió. Hasta aquí lo único que se tiene es el testimonio en Cámara Gesell de una de las niñas.

Además se ofrece una recompensa de medio millón de pesos a quien aporte datos a la Justicia. Según el decreto 939, la persona que aporte información fidedigna a la Justicia con un grado de verosimilitud suficiente que resulte determinante para el esclarecimiento del caso Jimena Salas recibirá una recompensa de $500 mil.

Hasta el día de la fecha nadie acercó nada a la causa y si alguien sabe algo está haciendo un silencio ominoso, ya que cuesta creer que nadie haya visto ni oído nada, un viernes 27 de enero, cerca de las 13 horas. Todo esto en un contexto de tecnología que permite cámaras de vigilancia, teléfonos celulares que registran todo casi por osmosis, técnicas forenses absolutamente innovadoras, avanzado software como herramientas que facilitan cualquier pesquisa y protocolos de investigación que prácticamente no dejan librado nada al azar.

Sin embargo el crimen de Jimena parece haber ocurrido hace dos siglos, cuando los investigadores no contaban con ninguna tecnología y aun así los asesinos era cazados, enjuiciados y castigados.

Foto: Somos Salta