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#Rusia2018 / La foto que le falta a Messi

Se trata de la imagen del campen con la Copa mundial. Maradona, Pele y otros no tan grandes la tienen, la Pulga aun no ¿la conseguirá en Rusia?

Es el héroe de los millennials, de hecho es el más representativo de ellos, con sus balbuceos y sus respuestas de “casete” se marchó siendo un niño de su Rosario natal, hoy por hoy es el mejor futbolista del mundo y uno de los deportistas mejor pagos del planeta, sus éxitos infinitos en España lo posicionaron como un personaje de elite, pero le falta una sola cosa: la foto con la copa del mundo.

“Barcelona goleó a Betis 5-0 por la fecha 20 de la Liga de España. Rakitic abrió el marcador a los 59 minutos y luego fue un aluvión de goles conducidos todos por Lionel Messi”, reza la repetida crónica de cada domingo, sin embargo la “Pulga” carece de esa imagen que vale más que mil palabras: la foto sosteniendo el trofeo de la FIFA.

Esa fotografía la consiguieron muchos capitanes de equipos de selecciones que ganaron la copa, ninguno de la larga lista de campeones mundiales desde 1930 alcanzó el nivel de la Pulga, excepto Pelé y Maradona.

Futbol de ayer y de hoy

La discusión dicotómica se inicia cuando en un país futbolero y bipolar como Argentina arranca a partir de que Maradona “no jugaba el mismo futbol que se juega en la actualidad”, donde juega Messi: esto es falso.

Ese paradigma justamente comienza con Diego en Mexico, cuando después de 1986 los directores técnicos “europeos” se dan cuenta de que jamás podrán igualar la habilidad de los sudamericanos, por ello intentan equiparar los resultados con potencia física.

Los futbolistas europeos comienzan a parecerse a deportistas de alto rendimiento. Mientras en Sudamérica los jugadores se divierten en los potreros; en Europa los futbolistas llenan los gimnasios y entrenan como jugadores de rugby. El juego se vuelve tosco y aburrido en las ligas europeas. Solo dos pelotazos y a correr como condenados hasta el arco de enfrente.

A pesar de ir en detrimento del espectáculo los resultados NO son malos. A partir de 1990 los europeos comienzan a ganar campeonatos, alternando solo con Brasil. Cabe recordar que el país carioca vivía una verdadera “primavera futbolística” con  jugadores excepcionales como Ronaldo Luís Nazário de Lima o Ronaldo de Assis Moreira, más conocidos simplemente como “Ronaldo” y “Ronaldinho”, ambos campeones mundiales.

La progresión fue:

1990 campeón Alemania
1994: campeón Brasil
1998: campeón Francia
2002: campeón Brasil
2006: campeón Italia
2010: campeón España
2014: campeón Alemania.

Teniendo en cuenta que desde 1930 los sudamericanos obtuvieron siete copas mundiales: dos de Uruguay, dos de Argentina y tres de Brasil, las estadísticas hablan por sí solas después de 1986.

Mucho tuvo que ver en este cambio de paradigmas justamente Carlos Salvador Bilardo, quien fue el primero en adaptarse a ese esquema de futbol mezquino, ese de los relevos de jugadores que bajaban de la mitad de la cancha para reforzar la defensa. El “gringo” Ricardo Giusti era quien se ocupaba de esta función en 1986. En realidad era la adaptación del viejo esquema del Estudiante campeón de 1968, donde Bilardo había sido jugador, se denominaba el “anti-futbol”.

A pesar de semejante análisis el futbol sigue siendo el mismo: 11 contra 11; según la FIFA las canchas internacionales deben tener un largo de 100-110 metros y un ancho de 64-75 metros. Tampoco cambiaron el tamaño de los arcos, ya que las dimensiones reglamentarias de las porterías de fútbol profesional son de 7,32 metros de ancho por 2,44m de alto.

JOHANNESBURG, SOUTH AFRICA – JUNE 12: Diego Maradona head coach of Argentina conducts warm up exercises with striker Lionel Messi of Argentina ahead of the 2010 FIFA World Cup South Africa Group B match between Argentina and Nigeria at Ellis Park Stadium on June 12, 2010 in Johannesburg, South Africa. (Photo by Ezra Shaw/Getty Images)

¿Messi es mejor que Maradona?

Definitivamente no. Aunque el rosarino del Barcelona supere a Diego en todas las estadísticas, hay una noción que no contemplan los números y es que Maradona era un verdadero capitán, un hombre que motivaba a sus compañeros y los guiaba hasta la victoria. Aun en inferioridad de condiciones físicas en 1990, Maradona llevó hasta la final a su equipo.

Messi carece de ese liderazgo. En el Barcelona es una pieza más de un aceitado y perfecto esquema, donde todos juegan para él y su presencia es temible para sus rivales. Nada lo detiene cuando desborda y eso lo lleva a ser prácticamente imparable. Pero eso dista mucho de un contexto de copa del mundo con un conjunto armado a base de jugadores que no son sus habituales compañeros.

Quizás esa sea la respuesta de las dos finales perdidas por Messi y compañía. Contra Chile –Copa América 2016– y con Alemania –Copa del mundo 2014–. Si bien es un juego de equipo, un jugador con las capacidades de Messi podría haber definido ese juego tranquilamente, ya que tuvo 120 minutos para convertir un gol y no concretó ninguno. En Barcelona convierte hasta tres goles en el mismo partido.

Para concluir y aunque los millennials griten y se arranquen las vestiduras, a Leonel Messi le falta solo una foto: la foto que sí tiene Diego Maradona abrazando la copa de 1986.

Foto: Deportes.televisa.com