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Frank Miller: “Considero que mi trabajo es muy romántico”

Llevó a Daredevil al éxito, envejeció a Batman y resucitó el ‘noir’ y los mitos griegos en el cómic y el cine. Entonces la vida le mandó parar.

– ¿Ha calculado cuántas veces le han preguntado en los últimos años si los superhéroes son hoy más o menos necesarios?

– 5.322 veces.

Y entonces Frank Miller (Maryland, 1957) rompe a reír a carcajadas. Es la primera respuesta y parece que el mítico guionista, dibujante y cineasta ha decidido quitarse de encima los clichés que lo atosigan desde que decidió volver hacer cómics tras superar una grave enfermedad. Así que como a cualquier lector interesado por su figura le será fácil encontrar textos que su ajado aspecto físico, su sombrero de ala ancha o su opinión superficial sobre los superhéroes, uno se atreve a preguntarle por su último trabajo. Una historia que [ojo, spoilers] acaba con un final esperanzador.

– En la última página Caballero Oscuro III: La raza superior un Batman rejuvenecido cree que «la vida va a ser mejor ahora» junto a su antigua Robin, ya convertida en Batwoman. ¿Se considera usted también optimista de cara al futuro?

– ¡Nooo!

El grito es propio de un espartano de 300. Luego vuelve a reír. Y tras unos segundos de reflexión, matiza. «Estaba siendo muy sarcástico con eso ¡tenlo en cuenta!». Y así aparece por primera vez su cacareada ambigüedad. Dan ganas de preguntarle por Donald Trump. Pero la respuesta es de sobra conocida. Desde que llegó a la Heroes Comic Con de Madrid invitado por la editorial ECC Cómics, ha manifestado en varias ocasiones que su elección como presidente de EEUU dará lugar a «una época buena para los creadores y difícil para las personas».

Miller, que disfrutó de los grandes cómics que se publicaron durante el mandato de Richard Nixon y trató como ningún otro el reaganismo en obras como El regreso del Caballero Oscuro, encuentra por tanto razones de peso para volver a adentrarse en el universo DC. «Ese material es como una mina de oro sin fin. Los puedes abordar de muchas lugares y puntos de vista», explica mientras sonríe de satisfacción al recordársele que dicho trabajo le ha permitido reconciliarse, emocional y laboralmente, con Klaus Janson, el entintador con el que alcanzó el éxito en Daredevil. «No pensamos igual, pero no puedo decir que sea porque él es fascista y yo no», dijo Janson cuando visitó Madrid en 2010. Pero eso ya está olvidado.

Portada alternativa de Frank Miller para ‘Caballero Oscuro III: La raza superior #6’. ECC CÓMICS

«Volver a trabajar con Klaus ha sido fantástico. Fuimos compañeros durante muchísimo tiempo en el pasado, pero reunirnos ha dado lugar a algo nuevo: Yo he cambiado mucho y él también, así que la mezcla es diferente y nuestro trabajo resultante también».La paz con la que responde es tal que obliga a tachar mentalmente adjetivos ya preparados, caso de provocador, altivo o polémico. Para no borrar trabajo adelantado, se le recuerda citas pasadas, como esa de «los editores tratan a los superhéroes como si fueran de porcelana y hacen que algunos cómics parezcan estreñidos». Nueva risotada y la siempre temida mirada al agente de turno.

– «Este chico, este chico… [Pone acento italiano] ¡Está siendo incisivo! ¡Que alguien le golpee!».Se hace el silencio y él mismo retoma la conversación reflexionando sobre las jefaturas. «He trabajado con muchísimos editores a lo largo de mi carrera. Todos me daban opiniones sobre lo que debería hacer o lo que iba a gustar. Y la conclusión es que la mayoría tenían opiniones terribles. Cualquier cosa que no se hubiera hecho en los últimos años les daba miedo. Pero también tuve la suerte de cruzarme con gente como el gran Archie Goodwin [guionista y editor en Warren, Marvel y DC, fallecido en 1998]. El veía lo que tenías, le echaba un vistazo intenso, mejor del que tú podías soñar y lo potenciaba. Mejoraba tu trabajo y te hacía mejorar».

 

Pero Miller, pese haber tocado techo en el mundo de la historieta, se siente ajeno al arte. «Yo cuento historias y me veo más dentro de la cultura pop», aclara. En parte por el paso del tiempo, en parte porque su paso por el cine le ha hecho cambiar de opinión sobre todo. «El cómic ya asume los cambios, ha evolucionado. Pero también tengo una mejor opinión del cine, porque ahora los conozco. Se cuál es el papel de todos y tengo claro que la diferencia entre ambos mundos: el dinero que mueven. Es mucho más difícil hacer una película que un cómic. Es un proceso muchísimo más largo donde hay que ser más cuidadoso a la hora de tomar decisiones. Si un cómic no vende bien se deja de hacer. Y no pasa nada. Pero si fracasa una película, puedes llevar a la bancarrota a todo el estudio».

Su innovadora visión rompió el techo de cristal que alejaba a los autores de cómic del cine. Guionizó, produjo y hasta se permitió el lujo de fracasar al adaptar a la gran pantalla The Spirit, el famoso cómic de Will Eisner, mentor y amigo fallecido en 2005, al que aún recuerda con cariño.

«Extraño mucho las discusiones que tenía con él, aunque tendrías que escuchar las que tengo ahora con Brian Azzarello», autor que le ha acompañado a Madrid junto a Bill Sienkiewicz, al que Miller considera «un artista, una máquina de dibujar con un talento increíble».

Recordar a los que ya no están le pone nostálgico. No quiere responder a la misma pregunta que él le hizo a Eisner en un libro de entrevistas que se publicó cuando el autor de Contrato con Dios ya había muerto: «¿Qué piensa sobre la posteridad y el legado que usted dejará en ella?»

«No lo puedo decidir. Es como dar unas tijeras a un hombre muerto. No puedo controlar las cosas que pasaran tras mi muerte. ¡Bastante tengo con controlar lo que está pasando en el presente!», bromea. Y ese presente le lleva a Nueva York, «su ciudad», obra tan leída como incomprendida.

«Considero mi trabajo muy romántico. Sin City es una serie de romance, oscuro, pero romance. Es como el noir, que no funciona sin el amor.».

Y para finalizar, regala una confesión. Cuando recibió su primer guión de Spiderman, se sintió «entusiasmado». Podía dibujar al personaje de su infancia, aunque en aquella historia aparecía también Daredevil, un superhéroe que no había llamado su atención hasta que se puso a reflexionar sobre su ceguera. Coincidió con la marcha de su dibujante durante 13 años, Gene Colan, y él quiso el cargo. La repuesta de Jim Shooter, jefe de Marvel fue «no estás preparado para tener una serie regular», así que Miller contraatacó diciendo que tenía una oferta de DC Cómics para la serie de Claw, The Unconquered. Shooter reculó en parte: «No eres demasiado bueno para trabajar en plantilla, pero tendrás Daredevil temporalmente». Y número a número, cambió la historia del cómic. «Y menos mal», dice 40 años después. «Me da que mi Claw no habría durado dos números».

Elmundo.es