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La “función” de Cristina

Mientras toda la banda marcha presa, ella realiza sus alocuciones en el Senado; sus seguidores esperanzados, sus detractores asqueados ¿realmente ella se da cuenta de que la historia la puso en un lugar donde cualquier peronista jamás lo hubiera deseado? La estrategia de Duran Barba para lograr lo que nadie pudo desde 1955: acabar con el peronismo

Por Truman Sarapura

Evidentemente Cristina Fernandez de Kirchner parece no darse cuenta en el lugar que está parada en la historia. Quizás lo sepa pero a esta altura ya es inevitable e irreversible su rol, no le queda otra que seguir y seguir, y lo que está haciendo es cumplir a rajatabla el rol en el que la colocó el “titiretero” de esta historia: Jaime Durán Barba, la mente que logró que un ingeniero le ganara al peronismo en las urnas hace dos años.

¿Cómo logró un consultor de imagen y asesor político ecuatoriano, ganarle al peronismo? Dicen que cuando no hay talento, no queda otra opción que comprarlo. Y Macri lo hizo.

El 9 de marzo de 1956, la dictadura de Aramburu –que había derrocado a Perón unos meses antes– firmó el Decreto-Ley Nº 4161. En el mismo se prohibía la utilización con fines de afirmación ideológica peronista o de propaganda peronista –de las imágenes de símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas–, que pretendieran ese carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales, pertenecientes o empleados por individuos representativos y organismos del peronismo.

“Perón vuelve cuando se le canten las pelotas”

La frase corresponde a la JP y apareció pintada en muchas paredes; cuando se solicitó juicio contra la Triple A, otra vez las  pintadas en todo Buenos Aires –con Perón ya muerto– que rezaban un lapidario “con Perón no se jode”. Así de patotero y autoritario es el peronismo en la Argentina, y así Perón ganó tres elecciones presidenciales por las urnas y con caudales de votos enormes.

Los usó a todos y todos se rindieron ante su populismo disfrazado de socialismo; utilizó hasta la imagen de su mujer muerta. La hizo embalsamar para que la llama siga viva. Evita lloraba de dolor por el cáncer que la consumía y a él no le importó. La ató contra una tabla y la puso en el balcón para que los descamisados deliraran con su impronta.

Lo quisieron asesinar el 17 de octubre de 1955 con aviones que regaron de bombas la Casa de gobierno, matando a 308 personas inocentes que pasaban por allí. Después le enviaron sicarios que deambularon por toda Sudamérica y jamás lo encontraron.

Finalmente se encerró en Puerta de hierro, en España, donde le dio letra a Tomas Eloy Martínez para que escribiera la brillante tribología compuesta por “La novela de Perón”, “Santa Evita” (la novela argentina más traducida de todos los tiempos y “Las memorias del general”.

Una vez que murió por complicaciones en sus bronquios, agravado por un viaje insólito a la Antártida, idea del brujo López Rega, dicen para terminar de matarlo y así manejar el país a destajo, mientras manipulaba a Isabel como a una marioneta. Su nombre, su marca registrada sería utilizada como una gran factoría en los procesos democráticos posteriores.

Alfonsín no terminó. De la Rua menos. Así fue como jamás un partido no peronista en la Argentina jamás pudo terminar un mandato… hasta que llegó Duran Barba. A pesar del “Club del helicóptero” y por mas “desapariciones forzadas” o caos y pedradas contra el Senado, Cambiemos ya sobrevivió a las peores tormentas de la mano de Duran Barba, el director de la película.

Acabar con el peronismo sin que “ella” se dé cuenta

Al gurú político del macrismo se le ocurrió lo que nadie había pensado. Mientras todos los detractores pataleaban sobrepasados por el asco a lo largo de las interminables cadenas nacionales –Cristina Kirchner habló más de 4.600 minutos en las 121 cadenas nacionales que protagonizó– el estratega de Macri pensó en tomar todo ese asco y convertirlo en “energía renovable”.

¿Por qué no aprovechar a esta “actriz” megalómana para dinamitar por dentro al peronismo?

No tardaron en aparecer los melancólicos peronistas que sueñan el sueño imposible de un peronismo sin Perón, pero peronismo al fin. Ese que hace del clientelismo una religión y de la entrega de bolsones una práctica habitual.

Parece ser que nadie se da cuenta de la estrategia. Toda la “banda” en la cárcel y ella en el Senado haciendo un acting para las cámaras: “no me voy a callar, para eso me votaron”, le dijo a la presidenta del Senado, Gabriela Michetti, sin saber que es más funcional que nunca a Cambiemos.

Espontáneamente aparece un referente del “nuevo” peronismo, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey. “Hace rato que viene siendo evidente la posición de la ex presidenta y de todo un sector que la acompaña respecto de que en la Argentina las cosas salgan mal”, señala el mandatario del ejecutivo salteño. Cabe recordar que Urtubey era el numero dos del PJ, solo detrás de Daniel Scioli en épocas “K”.

Juan Manuel Urtubey no fue el único de los indignados. Corría agosto de 2016 y después de una aparición de Cristina apenas llegada de Santa Cruz, la cual irritó de tal manera a los referentes peronistas que los gobernadores se pusieron al frente de la lista de “enojados”, y el propio PJ se convocó a un encuentro, donde se decidiría la salida del “peronismo institucional” del bloque del Frente Para la Victoria en Diputados. Los primeros en reaccionar fueron Miguel Ángel Pichetto y José Luis Gioja.

Mientras un dirigente peronista dijo que “es el Herminio de esta época”; otro propuso “Dejarla sola con D’Elía y Sabbatella”. Es aquí donde la estrategia de Duran Barba toma sentido y su grado de significancia se materializa acabadamente.

“La ruta del dinero K” sin Cristina K, pero con todos los K

Ahora la denominada “ruta del dinero K” va a juicio y lo que sucede con esa causa termina de evidenciar la estrategia de Duran Barba. Todos procesados menos Cristina.

Según consigna Clarín, el medio que según los kirchneristas más duros, es quien pergenió esta movida judicial, a través del “obediente” Jorge Lanata,  indica que un día después de que el juez federal Sebastián Casanello cerrara la instrucción y elevara a juicio oral la causa contra Lázaro Báez y otros imputados por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito en la mencionada causa, la titular de la Oficina Anticorrupción (OA) salió a criticar muy duro al magistrado por no incluir a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Adelantó que presentó un recurso de queja ante la Cámara Federal y no descarta llevar al juez al Consejo de la Magistratura.

Laura Alonso parece no darse cuenta –o se hace la distraída– del rol de Cristina. Es claro que de ir presa la ex presidenta, la estrategia se cae y quien hoy por hoy está “dinamitando” el peronismo quedaría al margen y la estrategia de Cambiemos sería estéril, ante la madre de todos los desafíos: acabar con el peronismo.

Cristina está tan ciega de megalomanía que no se da cuenta que su libertad y sus fueros, no son otra cosa que las armas que le dio Duran Barba para cumplir exitosamente con una misión que no pudieron realizar ni los militares de la “Revolución libertadora”, ni los gorilas más recalcitrantes que vivaban el cáncer después de la muerte de Evita; ni los “medios concentrados”, ni todos los ruralistas que celebraron  con Champán “la 125”; ni nadie desde que el peronismo existe en la Argentina.

Lo más paradójico es que Cristina lo está logrando, sin saberlo a pesar de su capacidad intelectual que supera a la de muchos que sueñan con un lugar en el poder, pero que no le deja mirar lo que realmente está haciendo.

Es más, ni siquiera sus seguidores lo advierten y sueñan con un regreso triunfal en 2019, cuando no tienen idea de que ni siquiera su condición de “mujer líder y valiente” podrá hacerle ganar nada, ya que “otra” candidata le arrebatará el idílico sueño de volver. Alguien que se baja al llano a desalentar un piquete solo con palabras, aunque el PO asegure que eso fue una puesta en escena, al mejor estilo K; alguien que no para de crecer en imagen y en experiencia; alguien que viene del riñón mas amarillo del Macrismo y que hará olvidar que en la Argentina hubo dos presidentas que quebraron el país. De no mediar nada raro ni trágico, María Eugenia Vidal tiene todas las papeletas para ser la próxima presidenta de la Nación.

Cristina no termina de entender en la trampa mortal en la que se ha metido, ya que si ella elegía quedarse en su Calafate querido –su lugar en el mundo–, el peronismo tenía alguna chance de sobrevivir a la estrategia de Duran Barba, ahora no tiene ni la más remota chance.

Muchas veces el poder nubla lo más obvio, que es el sentido común.