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#CasoGuanuco / La impunidad de ser menor de edad

Comenzó el juicio por el homicidio de Federico Andrés Guanuco donde Adrián Osvaldo Guantai está acusado de homicidio simple. Al momento de ocurrido el hecho el imputado era menor de edad, por lo que éste juicio se convertirá en otro tramite fútil y oneroso, ya que las leyes en la Argentina le permiten a los menores cometer delitos impunemente sin ser alcanzados por el más mínimo efecto punitivo

Ni siquiera se permitió a la prensa –incluido este cronista- ingresar a la sala de audiencias en lo del juez de Menores 3, Hugo Fernández Esteban, durante la primera audiencia en el juicio que se sigue contra Adrián Osvaldo Guantai (20 años actualmente), por el delito de homicidio simple en perjuicio de Federico Andrés Guanuco, quien solo tenía 24 años.

“A mi hermano lo tuvimos que velar con cajón cerrado”, dijo Luis, quien sufre la pérdida irreparable de un ser querido debido a la barbarie de un paria que le proporcionó una muerte violentísima a su víctima.

Todo mal

En un país donde nada funciona como corresponde no sorprende que ocurra un crimen como este. Para comenzar, el boliche Stadium, ubicado sobre Av. Paraguay, no tenía habilitaciones y ya había sido clausurado por falta de cámaras de vigilancia. Pero eso no es lo peor, aquella noche, como todos los fines de semana son miles los menores que ingresan a este tipo de boliches bailables, donde el alcohol corre a mares y las sustancias prohibidas son parte del delibery habitual.

Un menor de edad enfurecido e intoxicado sale del boliche y le rompe el cráneo y la cara con pedazos de concreto a Federico Andrés Guanuco, para luego ser defendido por un penalista brillante como Marcelo Arancibia y termina haciendo trabajos comunitarios. Suena a burla pero lamentablemente en un país donde los adoradores de la impunidad no bajan la edad de imputabilidad, es un “café” que se va a seguir sirviendo en la vida jurídica argentina.

Un caso testigo es el de José María García, a quien el energúmeno y violento psicópata Mauro Hernando Cabral, que al momento del incidente era menor de edad, lo golpeó en la nuca con un pedazo de concreto y lo patearon en el piso junto a otro execrable sujeto de nombre Otto Bornes, el otro imputado en la causa.

Cabe recordar que los violentos que fueron juzgados por este “crimen en vida”, fueron defendidos, casualmente por el sagaz y experimentado Marcelo Arancibia, el mismo defensor de Guantai, quien solo se limita a realizar su trabajo. Obvio que en un estado de derecho existe la presunción de inocencia y todo acusado tiene derecho a una defensa.

Al día de hoy José María está postrado en una silla de ruedas, cruadripléjico e incapaz de vivir una vida normal. Mientras Cabral goza de libertad, de salud y como si eso fuera poco amenazó al hermano de la victima posterior al juicio. Denuncia hecha en su momento.

Solo un tramite

En la primera jornada se dio lectura a la requisitoria fiscal. El acusado, por su parte, se abstuvo de declarar, obviamente ¿que podría decir? que una roca vino del espacio exterior y golpeó la nuca de Guanuco y que otra roca por casualidad y también venida del firmamento golpeó el rostro de la víctima y por desgracia falleció. Así de ridícula y permisiva es la justicia argentina.

El juicio continuará el día 21 y el viernes 22 con la rueda de testimoniales; el martes 26 se prevé la exposición de alegatos de las partes, luego de lo cual se dará lectura al veredicto.

Según informa Prensa del Poder Judicial, el Ministerio Público Fiscal está representado por Nadia Cruz, Fiscal Penal de Menores 1; por la querella actúa Pablo Alberto Del Pino, mientras que la defensa está ejercida por los abogados Marcelo Arancibia y Laura Saravia. El hecho tuvo lugar el 20 de septiembre de 2015.