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Disney le quitó la “oscuridad” a Star Wars

“The Last Jedi” es la última entrega de una saga saturada de esbeltos efectos visuales y una estética familiar a la altura de lo que la mega factoría de Disney pretendía de la saga. Dirigida por Rian Johnson; y las actuaciones de Mark Hamill, Carrie Fisher, Daisy Ridley, Adam Driver, John Boyega, entre otros, esta nueva entrega ha despertado aceptaciones y enojos de los fans por igual

Casi 4.000 millones de dólares fue lo que pagó Disney a George Lucas por Lucasfilm en octubre de 2012. Pasaron 40 años desde aquellas maquetas geniales que cambiaron el paradigma de cómo filmar en Hollywood; a esta parafernalia de efectos especiales mejorados con formato IMAX… quizás en el medio se perdió gran parte de la magia y de la “oscuridad” que  estos films mostraron en aquellas tres gloriosas primeras entregas, a saber  Star Wars: Episode IV – A New Hope (1977); Star Wars: Episode V – The Empire Strikes Back (1980) y Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi (1983)… y al parecer la magia hasta ahí llegó, porque evidentemente todo lo que se hizo después fue una parafernalia de FX sobresaturados y ahora esto: “The Last Jedi” (episodio no se cuanto).

Aunque la critica delire y se deje aturdir con la nueva factoría que maneja los derechos de Star Wars, nada en este mundo hará que los tres films antes mencionados sean superados por  la propuesta que fuere; y aunque La Nación afirme que “probablemente sea la película más sólida, fluida, divertida y emotiva de la saga desde… El imperio contraataca”, el nuevo film solo asombra con sus batallas espaciales y su ritmo desenfrenado que intenta mitigar lo difícil que será sentarse en el cine durante 152 minutos de explosiones, naves y vehículos espaciales para todos los gustos

A todo esto hay que sumarle un “malo” que no convence. Ni siquiera podemos creer que es el mas malo de la galaxia, ya que dos películas atrás haya matado su propio padre, el místico Han Solo, porque Adam Driver esta tan pero tan lejos de Darth Vader que es una discusión que ni vale la pena plantearse.

Viejitos piolas y relegados

Por el otro lado (de la fuerza) andan Mark Hamill y Carrie Fisher, a quienes los llamaron para volver a formar parte después de cuatro décadas. Demasiado tarde para dos componentes esenciales de la saga, los cuales han alimentado el cariño de los fans más entusiastas; para peor Fisher falleció antes de la salida de la película, cosa que hace aun más sórdida la decisión de convocarlos –a este par– casi con intenciones de “cameo” que de otra cosa, aunque ahora Luke Skywalker tenga el protagonismo absoluto.

En este octavo episodio, el Líder Supremo Snoke (Andy Serkis), el General Hux (Domhnall Gleeson) y Finn (John Boyega), participan de un “salpicré” divertido y dirigido a la familia; con un desesperado intento por ponerle a Poe Dameron (Oscar Isaac) los zapatos de Han Solo.

Como buscando un cierre antológico y dejar el entusiasmo a partir de un final a toda pompa, para la entrega siguiente estará nada más ni nada menos que J.J. Abrams, el responsable de dirigir Star Wars: el despertar de la fuerza, a título de esta crónica, como la peor película de la saga por escándalo, donde hicieron su aparición en el “paseo de la fama” la mayoría de los actores que regresan en esta última entrega.

Lejos quedó la magia, la oscuridad y el folclore de aquellas primeras películas desde 1977, cuando el mundo se enamoró de esta historia que comenzaba diciendo “hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana”… lejana quedó la magia.

Imagen: highsnobiety.com