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#NiUnaMenos / #CasoSaracho / Se conoció la mecánica del crimen

Los testimonios de la doctora Lambropulos y el del criminólogo Carrizo terminaron de hundir a Andrés Alejandro Cruz, ya que dieron cuenta de pericias que evidenciaron el accionar criminal del acusado. Se mostraron las inquietantes fotografías de la autopsia, las cuales testimonian el alcance de la bestial determinación de prenderle fuego a lo bonzo por parte de quien está siendo juzgado. EL TEXTO PODRÍA AFECTAR LA SENSIBILIDAD DE ALGUNAS PERSONAS, SE RECOMIENDA DISCRECIÓN

SALTA. 14-12. La ronda de testigos en la cuarta jornada de audiencia se completó con la comparecencia de César Esteban Aguilar (ex pareja de la madre del imputado), Aníbal Gustavo Rodríguez (personal de Bomberos de la Provincia, a cargo de la pericia ignífuga), Víctor Lalu, José Antonio Carrizo, Mariana Lambrópulos (médica del CIF) y Javier Schambler (bioquímico del CIF).

El primer testigo, Aguilar, el padrastro del acusado, quien estaba en la habitación contigua al lugar de los hechos la noche del crimen, incurrió en graves contradicciones, por lo que se solicitó  se hiciera lugar al delito de falso testimonio.

Luego vendría el turno de comparecer del perito Víctor Lalu, quien desestimó toda posibilidad de que se haya producido combustión espontanea, es decir que admitió que es poco  y nada probable que se hubiera producido un foco  ígneo por ventilación u otro fenómeno que pudiera involucrar los elementos que se encontraban cerca de la víctima –amoniaco, fenilina y lavandina–.

Cabe aclarara que el hecho se produce en el interior del baño de la vivienda, donde se encontraban estos elementos de limpieza y que es poco probable que por acción de los gases desprendidos de estos, se pudiera haber producido la ignición en el cuerpo de la victima por la  presencia de un cigarrillo.

Por su parte, el ingeniero Aníbal Rodríguez, especialista en pericia ignífuga, descartó que las condiciones de presión y temperatura en el ambiente del baño aquella noche hayan sido  el detonante de la tragedia. Cabe recordar que la temperatura ambiente la noche en cuestión era de 31,3º centígrados, por lo que ello hace imposible que la mezcla de gases de los productos de limpieza, sumado a la brasa de un cigarrillo hayan provocado el desgraciado hecho. Se requiere por lo menos de una temperatura ambiente de 500º centígrados para que ello ocurra, condición que dista mucho de lo que se registra en la realidad.

Que pasó en el baño

Una vez que se descartaron estas teorías se pasó al relevamiento de la autopsia y posteriormente a la mecánica de los hechos; dos factores que prácticamente enterraron a Andrés Alejandro Cruz.

Al momento de ingresar a la sala de audiencias, la doctora Mariana Lambrópulos, la presidenta del tribunal solicitó desalojar la sala por parte del público, ya que se exhibirían las fotografías de la autopsia. Pero el representante de la familia de la victima expresó el deseo de ellos, de que querían quedarse; de igual manera la jueza brindó la oportunidad a este cronista de permanecer en la sala  o retirase. Cabe recordar que MUY CRITICO es el único medio que está cubriendo las audiencias en su totalidad.

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Las fotografías obviamente eran inquietantes, ya que la pobre mujer tenía el 80% de su cuerpo con quemaduras tipo B, es decir las más graves, haciendo de su agonía un martirio.  Los detalles que la médica del CIF iba brindando, conforme se sucedían las imágenes eran muy dolorosas.

Subjetivamente es cuando se entiende acabadamente la bestialidad de este crimen. Muy pocas zonas estaban sin afectar, ya que todo el cuerpo presentaba una gran edematizacion. Es decir que por acción de las ampollas generadas por el calor, se llenan de agua, dejando desprovisto al organismo de líquido, por lo que entra en shock.

Se produce perdida de Sodio y Cloro, detalló quien realizó la autopsia –la doctora Lambrópulos– al indicar las causas que llevaron al deceso de Carolina Saracho, la cual se produce por “falla multiorgánica”. Esto es, el corazón ya no tiene la capacidad para trabajar por el esfuerzo que realiza, entonces el resto de los órganos fallan.

Finalmente la médica del CIF enfatizó en un detalle que sería fundamental para corroborar la mecánica del hecho. La región interna del brazo derecho tenía quemada la zona adiposa, es decir que el fuego allí actuó de forma más intensa, ya que quemó la dermis, epidermis y luego la grasa.

Aquí es cuando aparece lo más relevante para armar la mecánica de cómo sucedieron las secuencias. José Carrizo, licenciado en criminalística, explicó mediante gráficos e ilustraciones porque esa zona había sido más afectada que el resto y esto fue prácticamente lo que enterró al acusado.

Como fue el ataque

Cruz ingresó al baño de la vivienda, donde Carolina se encontraba. No se sabe exactamente si ella estaba sentada en el sanitario o parada al lado de este. El perito dio casi por certero de que ella estaba sentada.

El imputado tenía en su mano izquierda la botella y en la derecha el encendedor. En tanto la víctima tenía ambas manos sobre su cabeza intentando bloquear el accionar de su atacante. Por lo que, al rosear el alcohol sobre la humanidad de Carolina, el líquido bajó por sus brazos hasta casi llegar a su axila derecha, por acción de la gravedad.

En tanto Cruz, en el forcejeo logra accionar el encendedor e inmediatamente el cuerpo de la victima entra en combustión, afectando casi en su totalidad todo su rostro, su tórax y sobre todo los brazos; con lo que la víctima intentó que Cruz no lograra su cometido. Lamentablemente para Carolina el líquido se derramó sobre sus piernas y su abdomen.

Por su parte, Cruz presentaba quemaduras en el antebrazo y parte de las piernas, es decir que le vació la botella de medio litro de alcohol, por lo que él también se mojó por la gran cantidad de líquido vertido.

La base de esta pericia se basa en el principio de probabilidad, pero el hecho quedó muy claro. Cruz entró al baño donde la víctima estaba en total indefensión, la roció entera de alcohol con una mano y con la otra ya tenía listo el encendedor con el que le prendió fuego, a lo bonzo. Prácticamente la suerte de Cruz quedó sellada y junto con ella de seguro sobrevendrá una condena a perpetuidad, la cual ya se percibe, sin necesidad de contar con muchos conocimientos jurídicos, más que el sentido común.