Personajes

Jennifer Batten: “Michael Jackson quería el mejor espectáculo de la Tierra”

¿Quién no se acuerda de Michael Jackson cantando al lado de la guitarrista Jennifer Batten, con su torrente de pelo rubio oxigenado fluyendo detrás? Una imagen icónica marcada en la memoria de cualquiera que la viese en las giras de ‘Bad’ (1987-1989), ‘Dangerous’ (1992) y ‘HIStory’ (1996-1997)

El portal EL MUNDO de España presenta una entrevista exclusiva con un personaje icónico del mundo del pop, nada más ni nada menos que Jennifer Batten. Tras su larga colaboración con Michael Jackson, estuvo tres años girando y grabando, al lado de Jeff Beck, ex Yardbirds y uno de los guitarristas más influyentes de la historia del rock.

Lanzó tres discos de estudio y su hechicería a la guitarra vuelve a aparecer en Battlezone, con Marc Scherer, publicado el 22 de septiembre.

La entrevista

Usted compitió contra más de 100 guitarristas para tocar con Michael Jackson. ¿Qué cree que le hizo conseguir el trabajo en esos ensayos?

Nunca me lo contó, y nunca hablé con él sobre ello. Estuve tocando el solo de Beat it en una banda de versiones durante cinco o seis años. En ese momento fui a la audición y toqué algunas cosas rítmicas funk, porque sabía que se me exigiría eso, y luego comencé a tocar solos. Hice uno de tapping que terminó en mi primer disco para una canción llamada Giant Steps, y luego terminé con el solo de Beat it, así que sabía que esa parte estaba resuelta.

Lo describió como «un sueño hecho realidad».

Fue una forma maravillosa de ver el mundo y cambió mi vida. Aprendí mucho sólo con observarle y también aprendí que el poder del entretenimiento iba más allá de la música. La música era sólo la base. Michael quería tener el mejor espectáculo de la Tierra. Fueron como unas grandes vacaciones y un desafío. Yo era una gran admiradora de su música antes de formar parte de su banda y él me dio varios momentos para que destacase, lo cual era perfecto; ser parte de un equipo de músicos de ese calibre fue genial para mí. Anteriormente había estado en otras seis bandas y todo el mundo estaba tratando de conseguirlo: pasar de esa situación a estar en la banda de gira más grande de la historia fue sorprendente. Había 100 personas en el séquito, estábamos muy mimados. Todo lo que teníamos que hacer era aparecer y actuar porque todo lo demás ya lo habían hecho por nosotros.

¿Cuál fue su momento más feliz trabajando con Michael Jackson?

Diría que la gira de Bad fue la más feliz para todos. Y la más divertida, porque él estaba en la cima del mundo; en todas partes del mundo había carteles de «no hay billetes». También fue antes de que llegaran las acusaciones y todo el mundo estaba emocionado de estar tocando con él. Para mí y un par de personas fue la primera vez que pudimos ver el mundo. Hacíamos dos o tres conciertos a la semana, así que realmente pudimos ver los lugares donde tocábamos. Estábamos en Ginebra o Roma y teníamos un día para ir a ver el Coliseo y otro día para ver el Foro, así que fue realmente un momento feliz. Todo al respecto fue positivo. ¡La primera vez es siempre la más increíble!

Después de algo como la Super Bowl de 1993. ¿Qué más se puede hacer?

Sabía que nunca habría nada más grande que eso, así que era un hecho. Y seis meses después creo que estaba tocando con Jeff Beck, así que sentí que cumplía con la lista de cosas por hacer. Pensaba: «¿Estaré viva dentro de dos años?» [risas].

Se gastaron un millón de dólares solo en los trajes de la gira de 1988. ¿Echa de menos eso?

Echo de menos a alguien haciendo trajes para mí, seguro. Odio comprar ropa, y es muy difícil encontrar ropa que sea moderna, sin que alguien pueda hacerla de manera personalizada. Pero, por otro lado, algunos de los trajes con los que empezamos eran un poco demasiado para mi gusto. ¡Uno de mis disfraces tenía un dibujo de piel de leopardo con pieles en la parte posterior de las piernas! Y en la gira HIStory tuve que usar una máscara de sadomasoquismo. Me decía a mí misma: «Estamos haciendo mucho más que simplemente música, ¡esto es puro teatro!».

Trabajó con Jackson durante más de 10 años en varias giras y compartió momentos divertidos con él, como cuando cerró parques de atracciones para que fuesen todos, y momentos difíciles, como cuando le ofreció su apoyo tras las acusaciones de abuso infantil. ¿Alguna vez sintió que eran amigos íntimos?

No, nunca diría eso. Tuve la oportunidad de hablar con él, y en los ensayos tuvimos nuestras conversaciones, pero una vez que estábamos de gira, íbamos por separado. Había 100 personas en el séquito y todos nos reuníamos antes del espectáculo y rezábamos un poco. Luego íbamos a hacer el concierto, pero por razones de seguridad tenía que irse antes de tocar las últimas notas, así que solo salíamos en ocasiones especiales, como en Tokio Disneyland.

¿Tiene algún momento feliz con él que recuerde ahora?

El momento número uno que destacaría fue cuando estábamos en Tokio Disneyland. Sheryl Crow y yo estábamos mirando algo en una tienda y él me tocó el hombro y me dijo lo mucho que le gustaba cómo estaba tocando el solo de Beat it; ésa fue la validación final para mí de que estaba haciendo un buen trabajo.

 Pasó de Michael Jackson a trabajar junto a Jeff Beck a fines de la década de los 90. Según usted, «fue una experiencia completamente diferente a Michael». ¿Por qué?

Con Michael todo estaba preparado. Cada canción tenía que estar en el mismo orden todas las noches porque aquí había fuegos artificiales, el vestuario cambia allí… Necesitas una máquina bien engrasada. Y tocamos lo que estaba programado. Pero Jeff es un improvisador, como en el jazz; se emociona y cambia las cosas y lo hace diferente cada noche. Con Michael había siete músicos y con Jeff éramos cuatro, así que había mucha más responsabilidad en mi cabeza. Jeff era un ídolo para mí cuando era adolescente y todavía lo es.

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