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“La Justicia salteña es ineficiente”

A seis años de la muerte de Cintia Fernández, su mamá Ana fue entrevistada por el periodista Daniel Gutiérrez en Agenda abierta. Recordó que hubo “mucha prensa amarillista”. Además relató el escalofriante crimen de su hija; todo el contexto político que se vivía en ese momento y señaló a Condori como el responsable del homicidio y a Aldo Rogelio Saravia como “una rata” que llevará a la Justicia. Adelantó que el juicio por las turistas francesas se reabrirá en 2018 y que Vera recuperará su libertad.

Ana Fernández no se calla ante nada ni ante nadie. Y a la producción de Agenda abierta no se le ocurrió mejor forma de terminar el año que con una entrevista electrizante y por ratos inquietante, por los polémicos dichos de la madre de Cintia Fernández.

“Condori era el alcahuete de Rogelio Saravia”, lanzó a mitad de la entrevista, aunque vale la pena hacer un “flashback”, como en el cine, porque la vida de esta madre es una verdadera película de terror… con monstruos, villanos, héroes y heroínas.

Fue difícil regresar al 3 de mayo de 2011, cuando Ana encontró a su hija Cintia, de solo 27 años, sin vida, con una bolsa en la cabeza, en su departamento de Parque La Vega. Desde entonces comenzó una lucha quijotesca por saber que le había sucedido y quien, o quiénes fueron los responsables de semejante horror.

El día que su vida cambió para siempre

Por un momento pareció que se quebraría pero hizo un esfuerzo increíble y pudo armar el espeluznante relato.

“No se sabe si es un hombre, con un golpe de puño o un golpe romo, le destruyen el parietal izquierdo, le producen hundimiento del oído izquierdo.

En ese estado de indefensión, la tiran en la cama y ahí es cuando esta persona, supuestamente arriba de ella… porque ella tiene es su pechito la marca de una persona –mi hija era flaquita, alta y pesaba 52 kg. – ella ya estaría desmayada por los golpes. Tenía ruptura de cráneo… apoyan, no se sabe si la rodilla, y allí proceden a hacer todo esto de asfixiarla con la bolsa”.

Para que se entienda, el ahogamiento con una bolsa se denomina “submarino seco”, una pavorosa practica utilizada por los militares en la dictadura y por los policías en la actualidad.

Ante semejante crónica del terror y siendo la primera vez que se relata con tanto detalle este espantoso crimen, por fin se puede saber cómo murió realmente Cintia, ya que, al tener alcohol en sangre se tejieron de toda clase de historias bizarras.

La primera fue la del suicidio, la otra fue la de la fiesta sexual, pero sin dudas la más delirante y miserable fue la que involucraba a la misma Ana, su madre, como la autora material del hecho. Es decir que además del dolor de semejante perdida, debió sufrir una flagrante acusación que por gracia de Dios no proliferó en la justicia, ni en ningún otro ámbito.

Ana contra el mundo

“Me llegó a llamar el gobernador, decía que yo estaba desquiciada por el dolor de la perdida de mi hija. Por eso cuando yo empecé a denunciar a sus funcionarios –que tenía en ese momento– como el ministro de gobierno, Derechos Humanos y Justicia… vaya, vaya… el hombre de ley, y el ex Secretario de Seguridad; porque Condori era como el alcahuete de Aldo Rogelio Saravia”, indicó.

Al momento de cargar contra toda la cúpula de lo que era el Ejecutivo por entonces, hizo una salvedad. “Me hago cargo yo, no lo hago cargo ni al canal –Cablevisión–, ni a vos… –Daniel Gutiérrez– me hago cargo yo, porque lo voy a decir hasta el ultimo día de mi vida (…) y si nadie se anima a decirlo, yo lo digo, quien es Aldo Rogelio Saravia.

Tiene un prontuario y está imputado en varias causas, no nos olvidemos causa Turistas francesas; no nos olvidemos que está imputado por las torturas que él presenciaba. Yo lo voy a seguir diciendo… a esa rata la voy a llevar a la justicia”, enfatizó.

En tanto un episodio sucedido un tiempo después del homicidio de su hija vale la pena recordar, cuando comenzaban a realizarse las marchas de los viernes, las cuales surgieron casi de forma espontanea y casual, ya que Raúl Córdoba, quien perdió a su hijo por la imprudencia de un execrable ebrio, se sumó a esa manifestación silenciosa pero poderosa, la cual ya se hizo una costumbre en la Plaza 9 de Julio. El destino cruzó al gobernador y su gabinete, quienes participaban de un evento en Mitre 23 con lo que con posterioridad pasaría a ser la Comisión de Familiares contra la Impunidad. Ana no les iba a permitir irse tranquilos esa noche.

“Yo creo que si hubiera habido en el techo de Mitre 23 un hueco, hubieran huido todos en helicóptero, pero no pudieron. Nosotros nos plantamos en la puerta (…) en su desesperación –el gobernador– la hizo llamar a la ministra María Inés Diez, quien vino en pijama con un tapado encima, a ver los casos.

Urtubey dijo: acá le derivo a la ministra de Justicia. También estaba el hombre de ley, Pablo Kosiner allí, a quien la familia Esper lo desmintió en la cara, porque jamás los quiso recibir, por la causa de Diego Esper”.

La Justicia

Al momento de calificar al sistema de justicia local, es decir al Poder judicial y su vínculo con el Ejecutivo, ya que los ministros son designados por el gobernador, Ana se reservó la crítica más fuerte, calificando a la Justicia salteña como ineficiente.

“En muchos casos es corporativa, sigue siendo una justicia conservadora; no hay cambio de jueces, es una corte de cortesanos (…) no puede ser que el caso de Mirta Llanos lleve siete años; yo llevo seis años y siete meses. El juez Pereira es el cuarto juez en la causa de mi hija, recién dictó la prisión para el ex policía Mario Federico Condori”, indicó.

La lucha sigue…

De haber mas “Anas Fernadez” en esta ciudad olvidada de Dios y con una Justicia tan lenta e “ineficiente” como bien la calificó esta madre, quien perdió a su hija a manos de un sádico que camina por la calle como cualquier ciudadano que paga sus impuestos y goza de derechos, seguramente el Estado daría más respuestas traducidos en mejores resultados.

Sumado a eso una sociedad pacata, cobarde, amiga del silencio y miserablemente cómplice, configuran un coctel tenebroso, donde parece que la vida no vale nada; que el hecho de portar un apellido ilustre es la única forma de sentirse protegido, porque es de convenir en este debate que,  sí Cintia tenía dos apellidos de arraigo elitista, ese crimen se resolvía no en años ni meses, sino en días de acaecido. Así estamos, que Dios nos guarde y que le de fuerzas a estas víctimas y sus familiares.

Como dijo Mario Benedetti: “No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo”.

Agenda abierta –Cablevisión