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Dios los cría y el viento los amontona

Uno hizo volar por los aires un pueblo entero para tapar el tráfico de armas que él mismo comandaba; la otra está acusada de traición a la Patria y según su valijero arrepentido se robó un PBI entero. Ambos juraron en el Senado

La Argentina tiene un tercio de la población por debajo de la línea de pobreza y se sabe empíricamente quienes son los responsables/culpables de esa terrible realidad: Carlos Saúl Menem y Cristina Fernández de Kirchner.

Sin embargo de los 23 senadores que fueron elegidos en las elecciones generales de octubre y que integrarán el Senado de la Nación a partir del 10 de diciembre, este par prestó juramento en una sesión especial en la Cámara alta. Estos dos crápulas juraron ante Dios y los Santos evangelios defender la Patria.

El 26/09/16 el diario Perfil consignaba que el juez federal Claudio Bonadio, quien investiga a la ex presidenta Cristina Fernández por traición a la patria por haber firmado el pacto con Irán, podría ampliar la investigación en su contra a raíz de las declaraciones que hizo el espía Antonio Stiuso en la causa por la muerte del fiscal Alberto Nisman.

Para que lo entienda doña Rosa, esto no es más que firmar un pacto ominoso con terroristas por el solo hecho de obedecer los mandatos de Hugo Chávez, cuando Venezuela era el polo central del “verso” progresista.

Más de uno se creyó que estos delincuentes populistas disfrazados de políticos iban a ir por izquierda e iban a darle al pueblo un nuevo socialismo. Al día de hoy Venezuela está sumida en una profunda crisis económica y Argentina tiene la tercera parte de la población bajo la línea de pobreza, con una inflación sostenida –y alentada– desde 2007 por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Los tarifasos de Macri hicieron lo suyo también sobre los indicadores, pero la base del desastre nace a partir de los paliativos sociales que Duhalde y Lavagna habían preparado para la devaluación de 3 a 1 que era necesaria después de la crisis del 2001.

Esos paliativos se fueron transformando de a poco en herramientas para ganar elecciones y no para su verdadero objetivo, el cual era mitigar la hambruna post Fernando de la Rua, quien en realidad hizo estallar la bomba que había dejado Menem, el otro triste personaje de esta historia, esa en donde el peronismo sumió a la Argentina en la peor de las crisis económicas y que aun hoy lo siguen haciendo.

Que parezca un accidente

El 3 de noviembre de 1995 el pueblo de Río Tercero voló por los aires. Murieron siete personas, hubo trescientos heridos y unos 10.000 evacuados. Esos fueron los oscuros números que dejó la voladura de la Fábrica Militar.

El Poder Ejecutivo Nacional de entonces, se encargó de alimentar la teoría del accidente, Carlos Menem era el presidente y Oscar Camilión, el ministro de Defensa. A partir de allí se iniciaron una causa penal y numerosas causas civiles.

La causa penal fue tratada durante aproximadamente diez años por el juez federal Luis Martínez y el fiscal federal Roberto Massuet, quienes suscribieron siempre la hipótesis del accidente. Durante este tiempo la causa estuvo inactiva. A la par se sucedían amenazas, muertes dudosas, “suicidios” de testigos involucrados; y se realizaban pericias fraudulentas, para avalar dicha hipótesis.

Finalmente la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó la condena de siete años de prisión y 14 de inhabilitación para desempeñar cargos públicos del ex presidente Carlos Menem por el tráfico de armas a Croacia y Ecuador durante su gobierno.

¿Donde habrá quedado la Constitución?

Tanto Menem como Cristina Kirchner cometieron actos delictivos y fraudulentos, atravesados por una impronta de corrupción nunca vista en la Argentina. Nadie se atrevió a hacer tanto daño, a robar tanto y burlarse de la falta de independencia de los poderes como estos dos impresentables. Sin embargo hoy juraron otra vez ante Dios y los Santos Evangelios.

Por esta razón es que la Argentina no es una potencia económica mundial, sino un país bananero que debe endeudarse para poder sobrevivir. Por el solo hecho de la permisión de una sociedad cobarde, quien conforme ocurren las elecciones legislativas o presidenciales vota a estos delincuentes, quienes hoy en día vuelven a ser intocables por obra y gracia de los malditos fueros.