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#DeVidoPreso / Sin fueros no hay paraíso

Entre 2003 y 2015 fue ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la República Argentina. Su desempeño durante los años kirchneristas sorprende, no por sus obras y logros sino por su voraz apetito por el dinero del Estado argentino. Le llamaban “el cajero de los kirchner” y es el responsable de una caterva de causas judiciales. Lo desaforaron.

Al enterarse de que los sabuesos de Gendarmería iban tras sus huesos, lo único que se ocurrió fue lanzarle una frase a la “apocalíptica” Lilita Carrio, quien fue la única funcionaria que se animó a denunciarlo durante los pesados años K, puntualmente en el 2004, cuando Carrio lo tildó de cajero de los Kirchner. “Mándenle champagne a la doctora Carrió”, dijo minutos antes de ser detenido.

La Oficina Anticorrupción tiene 21 causas donde querella o monitorea y que vinculan a Julio De Vido con hechos de corrupción. La lista sorprende –consigna Perfil–, ya que va desde la causa Skanska (evasión impositiva y pagos ilícitos), pasando por Belgrano Cargas (causa de oficio, donde también está denunciado Ricardo Jaime), hasta la compra de chatarra ferroviaria a España y Portugal (también denunciados Juan Pablo Schiavi y Manuel Vázquez, entre otros) y la ruta del dinero K (acusación con Lázaro Báez, Leonardo Fariña y Federico Elaskar, entre otros).

Sin dudas la causa más emblemática es la que lo involucra en la tragedia de Once, donde 51 personas murieron por que él compró chatarra. Así de simple, así de claro y así de trágico.

Cual Cristina evitando mostrarse pasándole la banda presidencial a Macri; De Vido evitó las imágenes televisivas mostrándolo detenido, ya sin fueros, sin poder y sin impunidad. Se salvó de la nefasta semiótica del chaleco antibala y el casco, tanto como de una celda común, sucede que su estado de salud lo lleva con destino al hospital de la penitenciaria de Ezeiza, donde pasará las primeras 48 horas de su detención.

Fuera de la zona de confort

De los 177 diputados presentes, 176 votaron a favor del desafuero y uno solo se abstuvo. Se necesitaban los dos tercios de los presentes y se consiguió más del 99%. Estas situaciones suceden cuando el poder se diluye. Hace un par de años esta era una situación impensada.

A Julio de Vido lo dejaron solo, tanto como lo hicieron con Boudou y cuanto delincuente se alineó atrás de las líneas de Néstor primero y de Cristina después. Jaime, López, Báez, Baratta, Pérez Gadin, forman parte de la lista de “huéspedes” en la cárcel de Ezeiza, quienes fueron quedándose solos y por ende perdieron la protección que tenían.

Cuando el poder se diluye los gestos miserables comienzan a aparecer. De Vido no quiso la foto con el chaleco antibalas y el casco, rodeado de una veintena de policías; pero jamás pidió perdón por los muertos de Once, ni por las obras que jamás hizo.

Mientras tuvo fueros no se vio obligado a dar una sola explicación a nadie por su conducta delictual y criminal. Hoy por hoy es un ciudadano mas, despojado de sus fueros, los cuales le hacían vivir en un paraíso que jamás debió acogerlo.

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Clarín