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¿El peronismo es reciclable?

Juan Manuel Urtubey y Diego Bossi reagrupan a la tropa e intentan alivianar la pesada historia junto al estigma de haber sido “K”

Carlos Saúl Menem empobreció a la Argentina como nadie; Néstor y Cristina se robaron dos mil millones de dólares de la caja del Estado, según su infiel valijero, y hasta allí los votantes les dijeron basta al peronismo de cabotaje, como los de estos tres, quienes llegaron haciendo promesas en nombre del peronismo y dejaron al país en muletas, con la inconfesa idea de desvalijarlo.

“Somos opositores de Estado. Nuestro objetivo es poner a la Argentina y a los argentinos en la senda del desarrollo”, escribió Diego Bossio‏ en su cuenta de Twitter, junto al gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, quien aparece posicionado como uno de los mejores cuadros políticos del PJ, pero ¿realmente son Bossio y Urtubey el nuevo peronismo?

Según consigna una nota en Ambito.com escrita por la periodista Liliana Franco, “Es solo la foto de unos viejos compañeros, aunque haya algunos jóvenes”, le dijo Jorge Sarghini diputado provincial de 1Pais, a ese medio.

La respuesta es a la foto que se sacaron el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey con Diego Bossio, José de Mendiguren y Sarghini que cosechó más de un comentario al estilo “comenzó la unión del peronismo”. Con esta respuesta descartó que la imagen y la charla que mantuvieron en el lobby del Hotel Sheraton en el marco del Coloquio de IDEA sea el inicio de un camino hacia la reconstrucción del peronismo.

Peronistas módicos

Tanto Urtubey como Bossio tienen un pasado “muy K”. Al gobernador de Salta, la ex presidenta le llamaba “Juan Manuel”, durante las interminables cadenas nacionales y fue el numero dos del PJ a nivel nacional detrás de Daniel Scioli; Bossio fue director ejecutivo de ANSES, entre 2009 y 2015, eso durante presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Por lo que ninguno de los dos puede hacerse el distraído.

No solo son José de Mendiguren y Sarghini los que quieren subirse al nuevo carro del peronismo, muchos otros “desde el otro lado”, quienes le llegaron a llamar “peronismo federal”, como Rodríguez Saa, Juan Carlos Romero y obviamente Eduardo Duhalde.

Lamentablemente para ellos el peronismo ha perdido la identidad y ya no se sabe si se trata de una factoría, una mala saga o una “marca” de un producto “trucho” que aun se puede vender. A lo largo de la historia hubo peronistas de izquierda, de derecha y hasta hubo uno que proponía un “peronismo sin Perón”.

Mientras Jorge Sarghini declaraba a Ambito.com que Marcos Peña “dio a entender que solo Cambiemos interpreta el cambio, que todo lo hicieron solos”, es evidente y por doloroso que les parezca, el diputado por 1Pais dio en el clavo. Fue Cristina quien les dijo en una ocasión –y en plena era rabiosa del kirchnerismo– “hagan su propio partido y compitan”. Pues bien, eso hicieron y encima les ganaron.

Sin el diario del lunes y con un ánimo revisionista, queda claro que fueron los mismo “peronistas” quienes pusieron a Macri en el lugar que hoy ocupa, y que aunque le llamen “gato” y lloren sobre las urnas, son estos mismo populistas quienes le hicieron la campaña a Cambiemos, le pusieron al peor de los candidatos y lo llevaron directo al sillón de Rivadavia.

Igual que los radicales

Al bicentenario partido fundado por Leandro N. Alem le pasó exactamente lo mismo, e incluso en dos dosis. El día que Raúl Alfonsín debió renunciar y pasarle el bastón presidencial a Menem, posibilitando la fiesta de la pizza y el champan; para que 12 años después estallara el país a manos de “Chupete” de la Rúa, otro radical que debió renunciar, sumó a dos presidentes radicales que renunciaron a la rica historia de un partido nacido en 1891. Dos renuncias de radicales y dos periodos populistas fueron los catalizadores para que la Argentina tenga un 2001 como el que hicieron sucumbir los cimientos de la patria.

El peronismo ahora pretende reciclarse, con figuran nuevas como Juan Manuel Urtubey, el gobernador de Salta, quien desea reagrupar a aquellos que todavía creen que el peronismo puede convivir con la mitad del país que le dijo rotundamente que no a esa política. Es más, bancan a Macri, con sus tarifásos, su endeudamiento y su baile de ridículo al ritmo de Gilda, intentando verse popular a como dé lugar, algo impensado hasta hace un par de años.

Ambito.com