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#FestivalVenecia / Una salteña en Venecia

‘Zama’, es el título de la última película de la directora nacida en Salta. El regreso de Lucrecia Martel fascina a los críticos.

La cineasta salteña ha regresado a las salas de cine con la adaptación de la novela homónima de Antonio Di Benedetto y en la que construye una idea del pasado para recorrer la mente perturbada del funcionario colonial Diego de Zama, un héroe absurdo que vive esperando lo imposible: una carta del Rey de España que lo aleje del puesto de frontera en el que se encuentra estancado.

“Me encanta el proceso para llegar a una película. A todo el que disfrute el hacer cine en realidad le gusta charlar. Yo lo hago por eso”, afirma la directora salteña. Su cuarto filme, Zama, dejó boquiabierto al público del festival de Venecia por su inteligencia y hermosura. Tanto que muchos se preguntan por qué se presentó solo fuera de concurso, más en un año donde ningún filme latinoamericano compite por el León de Oro.

Para su regreso, ha escogido una película de época, basada en la célebre novela de Antonio di Benedetto. La directora viaja hasta el Paraguay colonial, donde el asesor letrado Diego de Zama lucha por la corona española, por ser trasladado y por su identidad. “Me fascinó la historia de un hombre atrapado en quién cree que es. El esfuerzo de nuestra cultura por querer ser alguien termina siendo una trampa”, defiende. Leyó la obra original mientras navegaba con su barco de madera por el río Paraná. Y escuchó la llamada de la cámara.

Le costó el navío –“Si haces cine no taquillero, no puedes llevar una vida muy suntuosa. Además, estaría rodando y no podría cuidar del barco”-, pero le ofreció otra aventura. Barro, imprevistos, un mestizaje de razas e idiomas, víboras escondidas bajo los atrezzos. El rodaje desafió el caos. “Inolvidable”, lo define ella. Y añade: “Quería hacerlo en libertad. Para los sudamericanos el pasado es un lugar complejo hacia dónde ir. Y los filmes de época son más caros y cada vez cuesta más si no es en lengua inglesa”.

Resulta difícil, también, ver filmes de directoras en Venecia. Poco más de una decena, de los 71 de la selección oficial: “Debe haber acciones, para que las cineastas participen más. Aunque mi consejo a las mujeres es que tenemos la educación perfecta para el cine: estamos mucho más acostumbradas al fracaso”. Termina el tiempo, y con él la entrevista. La charla de Martel, sin embargo, continúa.

Telam
Elpais.com
Fotos: Clarin