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#Nisman / Lo que develará el asesinato

DYN49, BUENOS AIRES 19/01/2014, PROTESTA ESTA TARDE EN PLAZA DE MAYO POR LA MUERTE DEL FISCAL ALBERTO NISMAN FALLECIDO ANOCHE. FOTO: DYN/ALBERTO RAGGIO.

La ex Presidenta será citada a declarar como testigo. La teoría de Diego Lagomarsino y el arma quedan a contramano con los hechos. Quienes eran los del “equipo de limpieza”. La incómoda posición de los diez custodios de la Policía Federal. El rol de los espías de la ex SIDE y de la Prefectura Naval. Porque el código era “Delta Main” cuando los custodios se referían a Nisman. Milani y Sergio Berni también deben explicaciones.

No caben dudas de que el fiscal Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini, ahora cuentan con más elementos para trabajar en un caso que jamás fue tomado con la seriedad institucional que demandaba.

Solo era cuestión de “oficializar” lo que todos en la Argentina supieron desde un principio, que al fiscal Alberto Nisman lo asesinaron aquel fatídico 18 de enero de 2015. Unos días antes de que le descerrajaran un disparo en la cabeza, el titular de la UFI-AMIA había denunciado a la presidenta por entonces, Cristina Fernández de Kirchner y a sus funcionarios por un pacto de impunidad con los ocho iraníes que volaron la AMIA.

Después de que la maquinaria propagandística manejada por el Ejecutivo de entonces, enchastró tanto la imagen del fiscal como la escena del crimen donde fue hallado el cuerpo sin vida, ahora se sabe que a Nisman le rompieron el tabique de una trompada, luego lo redujeron de dos golpes en el cuerpo, uno de ellos en la pierna.

Lo llevaron al baño, lo hicieron arrodillar y lo ejecutaron de un disparo a sangre fría. Todo esto se desprende de la pericia de Gendarmería realizada por una treintena de expertos, mientras todo el proceso se filmó pormenorizadamente, con una recreación que incluyó montar un baño idéntico al de Le Park.

Al primero que se le cae la coartada es a Diego Lagomarsino, “el facilitador”. De buenas a primeras ni siquiera se sabe a ciencia cierta si era o no su supuesto asistente informático. Hasta aquí es el único imputado en la causa. Para el caso de que su jefe no tenía planeado suicidarse, ¿será tan cierto que le pidió el arma para defenderse, tal como declaró? Según trascendió, la pericia de Gendarmería también podría recalcular el horario de la muerte de Nisman, anticipándolo a las dos de la mañana del domingo 18, o incluso antes.

¿Podría peligrar la coartada de Lagomarsino y sus tickets del peaje de la autopista? Evidentemente tendrá que explicarlo de forma más pormenorizada que en épocas kirchneristas, donde se vivía al ritmo de las mentiras.

Limpiadores

El cineasta Luc Besson les llama a este tipo de profesionales “limpiadores”, en su recordado film  “El perfecto asesino”. La supuesta presencia en Le Parc de al menos dos asesinos y un “equipo de limpieza” que borró huellas digitales en todo el departamento -apenas se hallaron dos en todos los ambientes- y acomodó el cuerpo de Nisman y sus pertenencias para inducir la teoría del suicidio también dejan en una posición más que incómoda a los diez custodios de la Policía Federal que rotativamente debían cuidar al fiscal. Dirigidos por el suboficial Rubén Benítez, y con Luis Miño y Armando Niz como los encargados de trabajar el día en que Nisman apareció muerto, la lupa se posará con cuidado sobre el sargento Durán, que admitió haber subido con Lagomarsino en el ascensor de Le Parc el sábado 17 de enero. Estos sujetos se parecen mucho a los de los films del galo Luc Besson.

Las “nuevas” explicaciones

Nisman también era vigilado por espías de la ex SIDE y de la Prefectura Naval. Tras una denuncia por amenazas, el juez Luis Rodríguez le había asignado otra custodia domiciliaria, que cubrían efectivos de la Prefectura. Todos esos deberán explicarle al juez Ercolini cómo es posible que a quien debían cuidar, le metieron una bala en el cráneo mientras custodiaban, Dios sabrá a quien, por que a Nisman lo dejaron completamente solo.

Otra que deberá dar muchas explicaciones ante el flagrante crimen es la fiscal Viviana Fein. Deberá explicar sus dilaciones y evasivas, como así también su suspicaz énfasis en la delirante teoría del suicidio.

Otro que se suma al festin de desatinos y que no puede esquivarle al bulto es César Milani, quien fue jefe de Estado Mayor General del Ejército, desde el 3 de julio de 2013 hasta el 24 de junio de 2015. Es decir que su manejo y conocimiento de la inteligencia en la Argentina la noche que asesinaron a Nisman no puede pasar desapercibida. Milani tenía control y poder sobre la inteligencia en el país. Es imposible pensar en que la noche del asesinato estuviera distraído y sin conocer lo que allí se “cocinaba”.

¿Y Berni?

El ex secretario de Seguridad Sergio Berni, el gran convidado de piedra de esta historia macabra, además de dirigir a los policías y prefectos que vigilaban a Nisman, fue el primero en llegar y toquetear la escena del crimen aquella noche, tal como el personaje de la obra atribuida a Tirso de Molina, su presencia parecía ser una burla a lo que allí había sucedido.

La denuncia de Nisman

El fiscal federal Gerardo Pollicita definió el nuevo rumbo de la causa iniciada por el fallecido fiscal Alberto Nisman contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por el supuesto encubrimiento del atentado a la AMIA.

El funcionario ordenó 32 medidas de pruebas y amplió la lista de imputados: pidió investigar el rol en la firma del Memorandum con Irán de los ex funcionarios Julio De Vido; Oscar Parrilli; Carlos Zannini; y la ex procuradora del Tesoro Angelina María Esther Abonna. Se suman así a CFK; el ex canciller Héctor Timerman; los dirigentes Luis D’Elía y Fernando Esteche; el representante de la comunidad iraní Jorge Alejandro Khalil; el diputado Andrés Larroque; el abogado vinculado a la ex SIDE Héctor Luis Yrimia; y el espía Allan Bogado.

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