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Una historia de terror

Pedro Gonzalo Navarro  fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de Napoleón “Polo” Homes. Su cómplice es menor de edad por ello quedó a disponibilidad del juez de menores.

Se llamaba Napoleón Homes, tenía 66 años y vivía en la localidad de General Güemes, a 20 km. de Salta capital. Desde hace años criaba animales y tenía una pequeña huerta cerca de en un edificio perteneciente al ex Aeroclub, cerca del basurero municipal, allí encontró una muerte horrorosa.

El 26 de febrero de 2016, Pedro Gonzalo Navarro  junto a un cómplice –menor de edad–  sorprendieron a Napoleón con la intención de robarle. Lo torturaron cortándolo con una navaja para que les diera dinero, pero “Polo” era una persona humilde, la cual no contaba con una suma de dinero que deje satisfechos a estos adefesios, quienes estaban pasados de drogas.

Oscar Contreras, un lugareño de la zona cercana al lugar donde se produjeron los hechos, se acercó hasta el lugar para pedirle prestado un inflador y se encontró con el cuerpo ensangrentado de Polo, a quien lo habían golpeado y herido hasta dejarlo agonizando.

A pesar de los intentos por salvarlo de parte del oficial de policía Pablo Alarcón, quien intentó reanimarlo y luego hicieron lo propio los médicos en el hospital, Polo falleció. Tenía una soga atada al cuello y varios puntazos.

El cuerpo fue trasladado a la morgue judicial, donde se le practicó la autopsia correspondiente y se detectaron múltiples golpes y heridas punzo cortantes en el cuerpo y claros signos de que había intentado defenderse de sus atacantes.

Uno de los miserables que mató a Polo dejó una huella de calzado en la escena del crimen, sumado a eso los testimonios de testigos que conocían los repulsivos hábitos de estos detestables “junkies”, les dieron a los investigadores elementos suficientes como para cazarlos dentro del mismo territorio de la localidad de General Güemes. Mientras, los sabuesos de la Brigada de investigaciones ya habían dado con la navaja que utilizaron para torturar y matar a la víctima.

Al final lo que determinó la detención de Navarro fue la huella que dejó con su calzado. Esta fue la su perdición.

Juicio y una buena noticia

El Tribunal de la Sala VI del Tribunal de Juicio, integrado por los jueces José Luis Riera, Guillermo Pereyra y Mónica Mukdsi, luego de escuchar los alegatos de las partes, condenaron a Pedro Gonzalo Navarro a la pena de prisión perpetua por el delito de homicidio criminis causa agravado por la participación de un menor en perjuicio de Napoleón Homes.

Se suele cargar contra la Justicia salteña por lerda y burócrata, en todos los casos que tardaron largos años en llegar a juicio, sin embargo en este caso en particular, el amigo Polo obtuvo Justicia y si bien nada le regresará su vida, el energúmeno Pedro Gonzalo Navarro pasó a formar parte de la población carcelaria de la unidad penal donde, de seguro será tratado como corresponde a alguien que se aprovechó de un pobre jubilado y lo torturó –por diversión– hasta matarlo. Su cómplice lamentablemente menor de edad, deberá cumplir los designios del juez de menores, de quien se espera celeridad y a rogarles a Dios y todos sus santos que la edad de imputabilidad se baje de una bendita vez en este país.

Cabe recordar que en países de la comunidad europea y gran parte de aquellas sociedades donde los países que gozan de un marco republicano respetable, el límite de la edad para castigar con penas de prisión es de 14 años. Pero ese es otro debate que se dirime en un terreno un poco más rugoso.

No se le pide más –solo por ahora– a la Justicia local. Descanse en paz querido Polo, el demonio que te quitó la vida acaba de recibir una condena a prisión perpetua y no verá la luz hasta que tenga la edad que tenias al momento de dejar este mundo terrenal.

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El tribuno